¿La comida chatarra da cáncer? ¿Untarnos sábila lo cura? El doctor Francisco Contreras, director y presidente del hospital Oasis of Hope, nos dice la verdad sobre esta enfermedad a fin de acabar de una vez por todas con tanta desinformación y creencias erróneas.

POR: Bianca Pescador

MITO 1

Le da a las personas enojonas y rencorosas

No necesariamente, sin embargo, “un libro que cita varios estudios realizados por un psicólogo dice que éste encontró que, después de 1 minuto de enojo, el sistema inmunológico se deprime durante 6 horas, y al revés, que por 1 minuto de risa, se eleva o fortalece por un periodo de 24 horas”, comenta el doctor Contreras. Así que aunque no es cierto que todas las personas amargadas desarrollarán cáncer, sí podemos hablar de que las emociones impactan funcional o disfuncionalmente nuestra salud.

MITO 2

El desodorante es malo

En cuanto factores de riesgo del 1 al 100, siendo 1 el más grave, el desodorante sería el 100. “Podría obstruir las glándulas sudoríparas e inhibir el proceso de detoxificación del área mamaria, que justamente lo hace por los ganglios de la axila a través del sudor, pero en realidad el riesgo es bajísimo. No me parece que haya necesidad de evitar su uso”, expresa el oncólogo.

MITO 3

Esta enfermedad no se puede prevenir

¡Claro que sí! La clave #1 es la alimentación. “Se puede reducir la ventana de oportunidad del cáncer si las mujeres dejan de comer comida chatarra, hacen ejercicio, dejan de fumar, toman con moderación –está comprobado que más de dos tragos al día aumenta mucho la incidencia de cáncer de seno–, bajan de peso… Todos esos factores disminuyen significativamente el riesgo”, afirma la cabeza del Oasis of Hope. “Hay un estudio que demuestra que comer cinco porciones de frutas y verduras al día reduce la posibilidad de desarrollar cáncer mamario en un 50%”, puntualiza el médico.

REALIDAD 1

El estrés es un factor de riesgo

Definitivamente sí es un riesgo indirecto para el desarrollo de tumores por una simple razón, y hay estudios que lo comprueban: el estrés es inmunosupresor. “Hay que recordar que el cáncer es una enfermedad “oportunista”, entonces si nuestras defensas están bajas y el sistema inmunológico distraído, las células malignas pueden aprovechar que nadie las está checando para organizarse y formar un tumor”, señala el cirujano.

REALIDAD 2

Los anticonceptivos incrementan el riesgo

Triste pero cierto. “El factor de riesgo más grande para tener cáncer de mama es la exposición a estrógenos, propios y ajenos. Antiguamente se le llamaba ‘enfermedad de las monjas’ porque como no se embarazaban, no tenían bebés y no amamantaban, la exposición a sus propios estrógenos era constante, por lo que el peligro de desarrollar tumores se triplicaba”, explica el doctor. “En la actualidad, ¿por qué hay tantos casos? Por las mismas razones: las mujeres se casan tarde, no se embarazan o sólo tienen un hijo, no amamantan… Entre más ciclos menstruales ininterrumpidos haya, más alta la incidencia de desarrollar cáncer de seno”.

REALIDAD 3

Amamantar previene el cáncer de seno

¡100%! “La mayoría de los casos de cáncer empieza por los tubitos, es decir, por los ductos por donde sale la leche; mientras menos se limpien, más alto el riesgo. De manera que el amamantar ayuda, al igual que el número de embarazos; entre menos hijos, más peligro”, afirma Contreras.

 

“El tema hormonal es un factor de riesgo enorme, por eso las mujeres que toman terapia hormonal de reemplazo para combatir los síntomas de la menopausia tienen más probabilidades de desarrollar cáncer de mama que las que no ingieren nada”.

 

¿SABÍAS QUE…?

Todas las mujeres tenemos un 13% de desarrollar cáncer mamario.

Estudios científicos recientes afirman que las mujeres que hacen ejercicio –de mediana a alta intensidad– 4 horas a la semana tienen 66% menos probabilidades de desarrollar cáncer de seno que aquellas que llevan una vida sedentaria.

Un estudio recién publicado afirma que las mujeres que normalmente ayunan entre 11 y 13 horas reducen la posibilidad de padecer esta enfermedad en un 40%. Ejemplo: cenar a las 6 pm y desayunar a las 7 am, algo muy común en Estados Unidos, varios días a la semana.

 

 

 

 

 

 

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