¿Por qué gastar en algo que viene de la naturaleza? ¡Seamos amigables con el ambiente!

Al jugar de pequeños en el jardín de la abuela, siempre nos causó gracia encontrar conchas de papa, zanahoria, cáscaras de huevo, restos de verduras, etc. Nunca nada de lo que ella hiciera, ha sido accidental, porque en los restos de comida podrás encontrar los mejores aliados para aportar vitaminas y minerales a tus plantas. Y si estás iniciando tu huerto, esto te ayudará muchísimo.

No es malo reconsiderar lo que la abuela hacía. Es decir, usar esos restos de comida. Lo que ahora deberás tomar en cuenta, y lo que hemos investigado, es que la mayoría de los productos para nutrir nuestras plantas, ahora vienen procesados para potenciar sus propiedades. Tal es el caso del abono, por eso y si quieres que este sea mejor y más natural, deberás hacer lo siguiente:

  1. Haz la selección adecuada de restos de comida. Frutas o vegetales, incluso, cáscaras de huevo, pero no: aceites, lácteos, plantas enfermas o sustancias químicas como pesticidas o herbicidas.
  2. Tradicionalmente se hace en el jardín, cuando preparas un hoyo de unos 50 cm tanto de profundidad como de diámetro. Pero si estás en un departamento, podrás optar por emplear un recipiente sin tapa con agujeros en la superficie.
  3. Unirás los residuos orgánicos con tierra y restos de poda (planta cortadas), que mantendrás tapados hasta lograr su descomposición.
  4. Si hace calor, mantén su humedad regándola cuando su fondo se vea seco.
  5. Airéale una vez por semana. Puedes emplear un pequeño rastrillo para ello.
  6. En tiempos calurosos podrá tardar solo 2 o 3 meses en completar la descomposición. Al contrario, en tiempo de bajas temperatura, le tomará de 5 a 6 meses.

 

Nota: ¡No te espantes, pero hay quienes usan lombrices para apurar su descomposición. Incluso, otros utilizan estiércol!

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