Cultura de productividad

No importa hacia dónde mires o te encuentres, podrás notar que estamos inmersos en una cultura de productividad. Las redes sociales nos enseñan estilo de vidas perfectos, personas que despiertan desde temprano a comerse el mundo, donde cada cosa cuenta, donde todo es parte del plan de una vida completamente productiva. 

Esto puede ser bueno o malo según lo que percibas. Estar rodeado de tanto contenido sobre productividad nos hace querer entrar a ese mundo pero también puede llevarnos a seguir un movimiento workaholic que podría no ser tan benéfico para la salud.

A veces puede costarnos un poco el relajarnos o apartar nuestra mente del trabajo y parte de la razón puede ser una mala organización. Una mente desorganizada crea una vida desorganizada.

No te preocupes, la solución nunca es trabajar horas extras o llegar al trabajo mucho antes sino hacer pequeños ajustes para poder cumplir los objetivos profesionales.

Crea nuevos sistemas

Las personas que tienen éxito y las que no, comparten las mismas metas. El problema no está en la ambición sino en lo que haces para llegar hasta ella. Enfocarte en una meta probablemente consuma tu vida y sin lograr nada a cambio.

Una persona realmente productiva no es la que dedica todo su tiempo a trabajar sin pararse a pensar… es la que crea un sistema que trabaje para ella.

De acuerdo al libro Hábitos atómicos de James Clear, un sistema está conformado por todos aquellos pequeños hábitos que cambiarán tu estilo de vida y te ayudarán a conseguir tus objetivos en el camino. Para ello debes crear una lista de todos los cambios que debes hacer y llevarlos a cabo.

Cultura de productividad

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No te elevas al nivel de tus metas, desciendes al nivel de tus sistemas.

¿Cuál es la importancia de los sistemas?

Si tu meta es conseguir un acenso laboral, te esforzarás mucho para conseguirlo. En el momento en el que lo hagas dejarás de lado todas las acciones y los buenos hábitos que te ayudaron.

Si llevas una vida de productividad basado en tus metas, cuando la recompensa no esté allí para motivarte volverás a los mismos viejos hábitos y no te habrás convertido realmente en una persona distinta. 

 

-Recuerda: el progreso no se desperdicia, sólo se acumula. Los habitos atómicos son como ladrillos que crean un sistema mucho mayor. Cuando logres tu objetivo debes comprender que no fué por una acción aislada, sino por el conjunto de acciones anteriores que te llevaron hasta ése momento; por el sistema que creaste y debes mantener tras conseguir tus metas.

¿Te suena suficientemente bueno para motivarte?

Algunos libros que te pueden interesar.


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