Le compramos la idea a Sex & the City de la mujer empoderada, independiente, feliz y plena… La nueva versión de la película “Aladino” es una gran muestra de que ahí la llevamos… Vamos pian-pianito, pero a mi parecer vamos por buen camino.

¿O no?

Pareciera increíble que en pleno siglo 21, tal y como lo acusaba Jennifer Aniston en su artículo para el Huffington Post, la mujer siga valiendo por dos razones: si está casada y si tiene hijos.

No importa qué tan exitosa seas, si no estás casada y no tienes hijos, entonces no eres taaaan exitosa. ¿Por qué será que tenemos tan metido este chip en la cabeza? Y sí, hablo de la gente en general, pero también me refiero a nuestro Pepe grillo enfadoso.

En mi opinión, es por nuestra naturaleza humana de centrarnos más “en lo que nos falta” y “lo que perdimos”, que en lo que sí tenemos y sí hemos ganado.

Es normal, pero no por eso es bueno.

Otro detalle de GRAN importancia es que comúnmente basamos nuestra seguridad (y hasta amor propio) en el exterior: en el trabajo, la pareja, los amigos, el dinero. Entonces, si todo marcha bien, nosotras estamos perfecto; pero si algo se cae… si me corren del trabajo, si me corta el novio, si me dejan de hablar mis amigas, entonces el mundo se desmorona y mi valor disminuye.

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LA SOLEDAD ME MATARÁ

No sé si te acuerdes de esta canción de Fey, ¡¡¡a mí me encantaba!!! La cantaba a todo pulmón mientras manejaba. ¿Pero te digo algo? Fey estaba equivocada. La soledad no mata, lo que mata es la depresión causada por la falta de amor propio.

La respuesta a nuestra tristeza, a andar por la vida como papa sin cátsup, como oído sin cerilla, como bebé sin mamila (you get the point), es el amor propio. Es creer que SÍ SOMOS SUFICIENTE. Suficientemente inteligentes, suficientemente atractivas, suficientemente fuertes, suficientemente valientes, suficientemente valiosas…

Las solteras (y más pasados los 35 años) solemos pensar que si nos muriéramos a nadie le importaría, más que a nuestros papás… ¡¡Ahora imagínate cuando ellos se mueren!! Es un golpe fuerte.

Acuérdate: nada es personal. Todo lo que nos pasa es un reflejo de alguna situación –interna o externa– que al final nos ayuda a crecer y mejorar (si ponemos atención, sino pues no jiji).

¿DE VERDAD A NADIE LE IMPORTO?

Te lo voy a decir feíto: es cierto, a nadie le importamos. Es decir, la vida del mundo entero seguirá con y sin nosotras. Y está bien, y es normal, y no pasa nada. Y te voy a decir por qué no pasa nada: porque a la única que le tiene que importar como estoy YO es a MÍ MISMA. Nada más.

Entonces no importa si no tienes papás, no tienes novio, no tienes hijos, no tienes amigas… ¡¡Tú te tienes a ti!! ¡¡Yo me tengo a mí!! Y con eso basta.

Aunque usted no lo crea…

Vivir queriendo agradar a los demás para que piensen bien de nosotros (el famoso y temido ‘¿qué dirán?’) nos sirve para dos cosas: para nada y para nada.

LA CLAVE ES COMPARTIR

En la Kabbalah se dice que el ser humano tiene derecho a desearlo todo. No sólo tenemos el derecho, ¡¡es nuestro deber!! DESEAR es el primer paso para manifestar.

Ahora, ¿cuál es la diferencia entre alguien que desea mucho y es feliz y alguien que desea mucho y nunca es feliz? La capacidad de compartir.

Mucha gente desea todo para sí misma, otro grupo desea todo para compartirlo con los demás.

Seas de la religión que seas, seguramente conoces –y quizá hasta admires– a la Madre Teresa de Calcuta. Si la máxima premisa de que la mujer no se realiza plenamente si no tiene esposo e hijos fuera cierta, ¿tú crees que la Madre Teresa sería la Madre Teresa? Claramente no.

¿Dónde sí está la realización de las mujeres, de los seres humanos en general? En nuestra capacidad de compartir nuestros dones, talentos y bienes con los demás.

En Kabbalah se llama ‘el deseo de recibirlo todo para compartirlo con los demás’ vs ‘el deseo de recibirlo todo para uno mismo’. Pequeña pero GIGANTESCA diferencia.

La riqueza y la satisfacción del deber cumplido al final de la vida, cuando colguemos los tenis, no es un anillo de compromiso ni un biberón. Es la capacidad de habernos amado a nosotras mismas y habernos entregarnos a la vida, a pesar de los años, a pesar de los daños.

Hay una frase que usan mucho los gringos cuando se hartan o se cansan de algo, que es “I can’t take it anymore”. Literalmente se traduciría como “No puedo tomarlo más”. Bueno, pues stop taking and start giving!!! ¡¡¡Deja de tomar y empieza a dar!!

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¿Y LUEGO?

Me da mucha risa cuando Waze da una indicación e inmediatamente después añade la frase “Y luego”.

En este artículo ya te conté acerca de las expectativas sociales (y propias), la depresión funcional, la soledad y la habilidad de compartir. ¿Qué me falta?

¡¡La esperanza de querer seguir adelante!!
Como quien tiene la certeza de que algo bueno viene en camino…

Verás. Cuando caemos víctimas de todo lo que mencioné arriba –el fracaso social, la tristeza profunda, etc.– solemos encerrarnos en nosotras mismas. Desgraciadamente esto lo único que ocasiona es justamente más soledad y más tristeza.

Yo no digo que si un hombrecillo nos rompe el corazón (por patán o por lo que sea) al día siguiente hagamos una fiesta y como si nada, no; pero sí digo que hay que poner más atención a quién le dedicamos el tiempo, las lágrimas y los pensamientos. ¡¡Son tan valiosos!! Y tan poderosos.

Se vale el desahogo, sí, pero NNNEEEXXXTTT. Y entre más rápido, mejor. ¿O tú le aconsejarías a una amiga que se quedara llorándole al galán ocho meses de su vida? ¿No, verdad? Y si no se lo recomendaríamos a una amiga, ¿POR QUÉ LO HACEMOS NOSOTROS?

En momentos de desesperanza y desesperación, medita. Vuelve la mirada hacia ti. Nútrete, cuídate, consiéntete, ¡¡ÁMATE MÁS!! Y nuevamente sal al campo de batalla, valiente y vulnerable a la vez.

Si es tu deseo encontrar una pareja (ciertamente es el mío, por ejemplo; ¡¡yo hasta hijos quiero!!), ¡¡estás en tu derecho de buscar!!

Mi consejo sería que más que obsesionarnos por el resultado, nos divirtamos en el camino. Aprovechemos al máximo la etapa en la que estamos, no importa si estamos solas.

Encuentra la manera de poner lo que haces y lo que sabes al servicio de los demás y eso te quitará mucha presión (y al otro también).

La vida no sale como uno quieres a veces, es cierto, pero eso no es precisamente malo… ¡¡Piensa que s-i-e-m-p-r-e podría ser peor!! Porque siempre suponemos que podría ser mejor, ¡¡pero nada más falso!!

Entonces mejor dar gracias por nuestros problemas. Porque además como dice esta frase tan sabia: “el fondo de la olla sólo la cuchara lo conoce”. En Instagram, fotos vemos, casos de la vida real no sabemos.

Finalmente, un abrazo de soltera a soltera, de mujer a mujer.
Levántate, arréglate, festéjate y goza.

A este mundo venimos a mucho más que parir, ¿estás de acuerdo conmigo?

 

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