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Muchas veces, somos nuestras propias enemigas y nos autosaboteamos a la hora de querer cambiar o lograr algo. Veamos en qué consiste el arte del autoboicot y cómo aprender a salir airosas.

 

El autoboicot es la acción o acciones referidas a ponernos obstáculos que nos impiden cambiar algo a mejor, prosperar o conseguir algo que deseamos. Está basado en el temor o en el miedo al cambio para mejorar, a lo desconocido (para bien), a salir de nuestra zona de confort o a la toma de decisiones.

“Boicotear es impedir o entorpecer la realización de un acto o de un proceso para conseguir alguna cosa”.

La psicóloga Alicia López Blanco, autora del libro “La salud emocional”, nos ayuda a entender este fenómeno del “daño permanente” o autoboicot.

En el caso del autoboicot -señala la psicóloga-, la propia persona se impone el freno con el objetivo de obtener algo que aparentemente no favorece su bienestar, pero que sí satisface algún deseo inconsciente. Podríamos plantearlo, metafóricamente, como una lucha interna entre las fuerzas del bien y las fuerzas del mal que libran, en el interior de la psiquis, batallas de diferente intensidad y frecuencia. Por un lado, una fuerza positiva impulsa a la autonomía y el desarrollo personal; por el otro, una negativa trata de impedir el crecimiento y la evolución”.

Estrategias para el cambio:

En busca de una mejor calidad de vida, Blanco nos planea los siguientes principios para evitar el autoboicot:

  • Trabajar la autoestima. Quien posee una valoración positiva de sí mismo difícilmente sostendrá acciones dirigidas a cumplir con la profecía de que, indefectiblemente, le irá mal.
  • Regular los niveles de exigencia y tolerancia a la frustración. Cuando no podemos cumplir con alguna expectativa de logro personal o conseguir algo que nos habíamos propuesto, si tu capacidad para afrontar frustraciones es pobre, te sentirás víctima de lo sucedido.
  • Ajustar el foco. Es muy difícil que a una persona le vaya mal en todos los órdenes de la vida. Lo que suele suceder es que muchos evalúan su existencia desde la negatividad. Son los que suelen ver el vaso medio vacío en lugar de medio lleno. De esta manera, magnifican lo que no cumple con sus expectativas y miran la realidad de modo extremista y catastrófico.
  • Revisar la compulsión al enojo y la culpa. Cuando logramos recuperar la autoconfianza, conseguimos romper con un estilo de emocionalidad pasivo y limitante, donde suelen reinar la ansiedad, la ira, la agresividad y el sentimiento de culpa.
  • Reconocer los beneficios de la “asertividad”. Se trata de asumir un comportamiento más adulto y sincero en la comunicación, donde logramos manifestar abiertamente nuestros pensamientos y deseos, y defender nuestros legítimos derechos, sin la necesidad de agredirnos ni de someternos a la voluntad de los otros.
  • Reemplazar algunas palabras del diccionario cotidiano. Tal como sugiere la especialista López Blanco, “es importante quitar del vocabulario personal expresiones tales como: siempre, nunca, todo, nada”, para ubicarnos en el contexto de una realidad con matices. Esto puede ayudarnos en la valoración de las cualidades, capacidades y logros.