Cada 23 de abril se celebra el Día Internacional del Libro, con el objetivo de fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual, por medio del derecho de autor. Desde 1995, es una celebración internacional promovida por la Unesco.

Se eligió ese día porque coincide con la muerte, el 23 de abril de 1616,  de dos gigantes de la literatura mundial, dos precursores cuya obra revolucionaría la forma en que se concibió y escribió la ficción: Miguel de Cervantes y William Shakespeare.

Carmen Carrara, subdirectora de Difusión de la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), llevó a cabo, en 2016, una lectura comentada “Leyendo a Cervantes y a Shakespeare feministas”, como una mirada novedosa para acercar a quienes no han intentado la aventura de aproximarse a sus obras o invitar a los que sí lo han hecho a una revisión.

Para referir el tema de las mujeres en la obra cervantina, Carrara seleccionó personajes femeninos, entre ellos, Dulcinea del Toboso, como la necesaria dama de todo caballero andante, alguien por quien arriesgar la vida y dedicarle hazañas. “Ella y otros personajes femeninos son la fuente de sus aventuras”.

Asimismo, Dorotea, quien representa la inteligencia, la libertad y la fuerza; y la pastora Marcela, quien toma la voz que sólo había estado en boca de figuras masculinas.

Cervantes, sostuvo Carrara, muestra mujeres reales, con cualidades e imperfecciones, al contrario de las de los libros de caballerías donde son irreales, una ilusión. Y con las actitudes de los personajes femeninos traspasa los siglos y llega hasta nuestros días. Toca un tipo que no va con su época. «En su obra no encontramos a la mujer tradicional y sumisa de ese momento, ni en la literatura, ni en la vida real. No aparece controlada con un sinfín de cánones religiosos y sociales», precisó.

Sin duda, Don Quijote refleja muchos de los aspectos del alma cervantina, libertaria y feminista. Por medio de su libro comprendemos más al hombre, autor de esta maravilla, que murió hace más de 400 años.

Algunos ejemplos de grandes figuras femeninas en Shakespeare son Porcia, la joven de El Mercader de Venecia, que se disfraza de joven abogado para derrotar a Shylock en uno de los duelos verbales más famosos de la literatura; Cordelia, del Rey Lear, que dice la verdad puntual y precisa, pero no persuade en un primer momento y eso desencadena una parte de la tragedia; o Lady Macbeth.

Ambos escritores fueron grandes genios, muy sensibles al género y con una simpatía enorme por la mujer.


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