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El Cáncer, esta enfermedad que se hace cada vez más cotidiana y más presente en la vida de tantos seres humanos… No es raro conocer a más personas que han pasado por esta experiencia, que si bien antes era prácticamente mortal, ahora no, por lo que puede ser un momento de introspección y por difícil y crítica que sea, es un pasaje que tiene luz del otro lado de ese túnel.

Para qué…

Este mes buscamos hacer conciencia acerca del cáncer de mama, ya que es una de las versiones de cáncer que más se ha desarrollado, y si bien no he experimentado esta condición en ninguna de sus variantes, sí tengo mis creencias e ideas acerca de la enfermedad en nuestro cuerpo, ¿para qué se manifiesta y qué nos quiere decir?

Quizás mi punto de vista sea, de alguna manera, no ortodoxo, sin embargo, es algo que realmente creo y quiero compartirlo por si a alguien le sirve y consigue complementar su versión.

Yo creo que todas las enfermedades tienen la función de enseñarnos algo que no hemos podido cachar en nuestro proceso emocional, y desde una gripa hasta una embolia, cáncer o infarto tiene un mensaje que necesitamos escuchar. Estos mensajes pareciera que están codificados y encriptados, porque nos hemos alejado tanto de la conciencia de nuestro cuerpo, que ahora, cuando nos habla, no lo comprendemos, parece que nos habla en arameo y tenemos que correr con un “traductor” al que le llamamos médico. El médico ha aprendido a leer el cuerpo pero tiene su propia forma de interpretarlo, desde un aprendizaje más relacionado con la enfermedad, y la búsqueda de erradicarla, en vez de leer el cuerpo desde la resonancia de la armonía y la salud. [El conocimiento que puede desarrollar un médico por bueno que sea, a cerca del cuerpo lo podemos comparar con un traductor queriendo interpretar una reunión para definir la tercera guerra mundial con el traductor de Google que, aunque cada día es más eficiente, hay mucho que no alcanza a percibir para hacer una traducción relacionada al contexto de la importancia y la precisión que se requiere en semejante reunión.]

Mensajes del cuerpo

Esta desconexión que vivimos los seres humanos, nos impide ver la riqueza de los mensajes que cuando nuestro cuerpo muestra una desarmonía en su vibración, se manifiesta una enfermedad, con el fin de que podamos ver en nuestro campo holístico qué es lo que está generando la distorsión y poder atenderla, es decir, revisar en nuestro campo emocional, probablemente, que emociones no estamos atendiendo y hemos permitido que lleguen al cuerpo para mostrarnos a través de los lugares, órganos, y características del malestar en qué habrá que poner atención para resolver y regresar la armonía al cuerpo.

Con relación al cáncer de mama yo creo que hay mucho que tenemos que aprender.

Creo que cada caso es diferente porque es único e irrepetible, y los mensajes que tiene que aprender cada persona con el desarrollo de su desequilibrio en su cuerpo a través de esa enfermedad, es exclusivo de la persona. Sin embargo, hay coincidencias generales que nos habla del porqué ese específico tipo de cáncer, y con relación a lo que he aprendido a lo largo de casi 56 años de vida en un cuerpo de mujer, es que las mujeres hemos atravesado de forma importante un rechazo a la feminidad intrínseco, viviendo en una sociedad patriarcal, en donde se valora el quehacer masculino y en donde para que una mujer tome un lugar necesita hacer un esfuerzo extra. Planteamos inconscientemente que no consideramos que el ser mujer es una posición favorable para desarrollar funciones de independencia económica y emocional. Creer que nadie tiene derecho a dañarme por mi género es algo que aún no consideramos como un hecho, y eso hace que lo veamos muy repetido en nuestro entorno, y si le vamos sumando todas estas características y creencias que ponen a la mujer en una condición de riesgo, pues no tenemos más remedio que rechazar y repudiar (aunque no sea consciente) la experiencia de ser mujer. Y a partir de ello, es muy fácil que pueda autodestruir mi cuerpo en el área en donde reconozco mi feminidad: en mis senos o en mi matriz o en mis ovarios. Esos órganos que me representan mujer. Así generamos una enfermedad en nuestro cuerpo que se relaciona con mi género.

Quizá te haga sentido y te preguntes ¿cómo me hago cargo de mi cuerpo cuando enferma? Y también entiendo que hacer cambios al respecto es un camino largo, hace tanto que venimos entregando el poder a un médico para que decida qué hacer con relación a mi cuerpo, y el miedo a la muerte o a no quedar bien, nos impide tomar el riesgo de elegir algo por uno mismo. Preferimos “responsabilizar” a otra persona que no sea yo para que me diga qué hacer, porque si esa persona ha estudiado para saber qué hacer, debe saber más que yo…

Yo que siempre he habitado mi cuerpo, yo que siempre he sentido eso que no me gusta, a lo que temo, lo que me duele, lo que no he llorado, o no he dicho; todo eso que soy, y ¡que quién más que yo debería saber de mí misma para reconocer de qué “pie cojeo” y hacer algo al respecto!

Aceptar la totalidad de nuestro ser y que todo está interconectado, lo que siento, lo que mi cuerpo expresa y lo que pienso, y aquietar mi mundo exterior puede permitirme escuchar mi mundo interior para reconocer esas voces que a veces gritan a través de mi cuerpo; detenerme, honrarlo y escucharlo es un cambio que podría hacer para acercarme un poco más a mí misma, a mi cuerpo y a mis propias voces, para saber qué es lo que necesito atender, más allá del tipo de tratamiento que elija tomar para sanar el cuerpo una vez que atiendo también mis emociones, pensamientos, actitudes, creencias… y así hacerme cargo de forma holística de todo mi ser, no solo de mi cuerpo. Y no solo por la sugerencia de lo que un médico dice. Sino permitiéndome ver todo el panorama completo. Y desde ahí tomar una decisión. Ahora sí, con la recomendación de un médico y la decisión mía.

La salud es una forma de vibración, va más allá de algo que hay que resolver con un medicamento o una intervención quirúrgica, tiene que ver con creencias, con sentimientos, con emociones, tiene que ver con muchas otras cosas más que es mejor contemplar y atender para que en verdad logremos una sanación definitiva, unida a un cambio de creencias, y un cambio de perspectiva, y ahí hay mucho que trabajar.

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