Lydia Cacho habla con Kena sobre su nuevo libro #EllosHablan.

La periodista se sentó a conversar con diferentes hombres sobre su infancia y su relación con el machismo y reúne impactantes testimonios.

Hablar con Lydia Cacho es un verdadero deleite. Pienso que cualquier mujer que pueda estar cerca de ella siempre se quedará con una enorme reflexión sobre el empoderamiento femenino. Sin embargo, en esta ocasión, y después de una larga investigación, Cacho decidió dirigirse a los hombres en su más reciente libro “#EllosHablan”, en el que pone en la mesa importantes temas sobre el machismo, la violencia y la equidad de género.

Confieso que al leer las primeras páginas comencé a hacerme preguntas. Si bien es cierto que estamos en el siglo del empoderamiento de la mujer ¿dónde quedan las responsabilidades sociales, culturales y de equidad en el sexo opuesto? ¿Cómo fueron educados los hombres en una sociedad machista? ¿qué piensan de los nuevos modelos de masculinidad que permean en las familias? ¿Cómo lidian estos hombres en una era de mujeres que no están dispuestas a seguir cediendo sus lugares? ¿Cómo educan los padres a sus hijos en un país como éste?

Lydia Cacho le da voz en una exquisita narrativa a diferentes hombres que rompen el silencio para hablar de su infancia y que hoy comienzan a hacerse poderosas preguntas.

La autora acompaña a estos hombres a poner temas en la mesa que normalmente están lideradas por mujeres.

 

Fragmento del libro

Las confesiones de mis amigos, hijos de líderes de la izquierda o de insignes filósofos y periodistas, me enseñaron a entender las inseguridades de los hombres; sin justificar sus actos de violencia aprendí a dialogar, analizar e inquirir sobre las canalladas, por infantiles que parecieran, que cometían contra las niñas y contra los chicos más pequeños o menos privilegiados. Ahora, en 2018, en las charlas que doy por todo el mundo para presentar los libros que he escrito, me encuentro con una generación de chicas que, emocionadas, me dicen que quieren ser, o son, feministas, pero no saben cómo hablar de machismo, celos y violencia con sus novios, amigos o compañeros. No quieren ser princesas y tampoco buscan príncipes. También se acercan a mí varones muy jóvenes, casi en la misma cantidad que las chicas; ellos me hacen preguntas similares: ¿cómo se aprende a ser valiente como tú, sin ser violento?, ¿cómo me defiendo para que no me lleven de sicario? O la más fuerte que escuché hace muy poco en un festival literario de Perú, después de hablar en un teatro con estudiantes: ¿cómo le digo a mi madre que mi papá abusó de mí y por eso lo odio?

El machismo es una fórmula cultural, una de las estrategias educativas más recalcitrantes, basada en el ejercicio del poder y la violencia formativa. Desgaja a las personas, a las familias y a las sociedades de todo el mundo. Definitivamente no es un fenómeno mexicano; la denominación de origen del machismo puede ser hispana, pero las herramientas de esa opresión son globales y universales.