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¿Estás segura de que estás del lado del crecimiento de la mujer en México? Checa la lista de los micromachismos más comunes que, entre mujeres, suceden en el área laboral.

Es importante, antes que nada, que reflexionemos sobre la importancia de que las mujeres nos unamos para abrir camino en un país machista que no valora el potencial femenino en muchos sentidos. En el trabajo, por ejemplo, la brecha salarial entre hombres y mujeres sigue siendo amplia. Los puestos gubernamentales siguen siendo dominados por hombres, hombres que son los encargados de dictaminar y proponer leyes en esta sociedad. En muchas partes del mundo se están tomando decisiones clave al respecto; sin embargo, es importante tomar en cuenta que los cambios deberán ser individuales y plenamente conscientes de lo que representa un cambio de pensamiento, para poder empoderarnos como mujeres.

Hoy te sugerimos eliminar estos clásicos micromachismos que no ayudan en el progreso del empoderamiento laboral de las mujeres.

Seguro se acostó con el jefe.

Me acuerdo que cuando mi prima ascendió de puesto, todas las mujeres de su departamento comenzaron una campaña de desprestigio en su contra. ¿Cómo una asistente de dirección iba a encontrar una posición en el área de finanzas? Mi prima demostró que podía hacerlo y planteó un esquema de crecimiento con su jefe; su jefe le dio la oportunidad y ella la tomó. A partir de ese día, dos mujeres cercanas a ella corrieron el rumor de que andaba con el jefe. Mi prima no andaba con el jefe, inclusive tenía novio, y su jefe estaba felizmente casado. Si esto hubiera llegado a oídos de altos mandos en Estados Unidos (la empresa es internacional), seguramente la hubieran despedido o la hubieran regresado a su puesto de asistente con otro jefe. Antes de unirte a una campaña de desprestigio de una mujer, piensa en el retroceso que ello implica para todas las mujeres en este país.

Al formar parte de un chisme de oficina, que involucra el ascenso de una mujer, estás siendo cómplice de un evidente machismo que, en pocas palabras, confirma que una mujer debe meterse con su jefe para conseguir una posición.

Anda de vacaciones porque tuvo un hijo.

Cuando una de mis mejores amigas regresó de licencia de maternidad comenzó a darse cuenta de que era ignorada en muchos de los flujos de trabajo. Pensó que era normal, porque no estuvo a cargo durante dos meses, así que trató de incorporarse poco a poco. Pasadas tres semanas, se dio cuenta de que no había cambios y que, definitivamente, la estaban sacando de proyectos que, incluso ella, había propuesto. Recuerdo que me llamó y me dijo: “Me están ignorando en mi oficina, yo creo que me quieren correr”. Muchas mujeres y hombres creen que irse de licencia de maternidad es tomarse unas laaaargas vacaciones, al parecer esto genera envidia de los colegas en algunas oficinas. Quizás ese pensamiento sea completamente “inconsciente”, porque seguramente nunca tuvo o “no recuerda” lo que es atender un hijo en sus primeros días de vida.

Al estar juzgando a mujeres que regresan de baja de maternidad estás siendo parte de un bloqueo de género en una oportunidad laboral. ¿Cachai?

¿Por qué ella sí puede irse temprano?

Tengo otra amiga que recuerdo el viacrucis que tuvo que pasar por pelear irse temprano a cuidar a sus hijos. Cuando ella decidió plantear este esquema de trabajo a su jefa decidió hacer todo para dejar sus labores realizadas en tiempo y forma. Lo logró y entonces comenzó a pedir permisos para irse temprano o a su hora de salida puntual, pero su jefa no estaba de acuerdo, así que se encargó de hacerle la vida imposible en la oficina. Negaba los permisos abiertamente argumentando que ella debía estar en la oficina para lo que se ofreciera, a pesar de que su posición estaba basada en entregas programadas. La situación llegó a oídos del «jefe de la jefa», así que mi amiga decidió plantear el esquema con él directamente. Como su jefa directa no estaba de acuerdo, decidió tacharla de floja, poco colaborativa y con mala actitud, con argumentos como «apenas son las 6 de la tarde y se va corriendo de la oficina», «ella no quiere trabajar», «no tiene una buena actitud con el equipo», etc. El jefe creyó estos argumentos y decidió removerla del cargo en poco tiempo, a pesar de que era uno de los mejores elementos del departamento. La historia tiene un final feliz, porque mi amiga tiene un gran trabajo en el que le pagan muy bien. Sin embargo, vale la pena reflexionar lo que esto implica para una mujer. Una mujer que, a pesar de tener hijos, quiere abrir una brecha laboral; una mujer que, además de trabajar en casa para criar hijos, el día de mañana estarán tomando decisiones en este país.

La sexy que consigue todo con «cuerpomatic».

Ella es sensual, usa ropa pegada al cuerpo y escotes pronunciados. Es directora de un departamento importante en la compañía y «se acuesta con todos». Otra caso que me llegó fue el de una mujer que, por su forma de vestir, fue juzgada por otras mujeres que «aseguran» consiguió el puesto por meterse con todos los altos mandos.

La forma de vestir en una oficina es clásico pretexto para fomentar micromachismos entre mujeres. La verdad nunca escuché que un hombre consiguiera el puesto por su corbata morada o por sus pantalones pegados al cuerpo. Estamos tan repletos de estereotipos que hasta una simple e inocente falda corta puede sucumbir en el pensamiento de mujeres, que piensan que esto desmerece nuestra capacidad laboral. ¿En qué mundo estamos?

Reflexionemos por nuestro bien, por el de nuestras hijas, por el de la sociedad. Si eventualmente formaste parte de estos micromachismos, es momento de cambiar, de darle paso a la empatía. Somos mujeres y nunca sabemos en qué lugar vamos a estar mañana.

#MujeresAyudandoMujeres

 

 

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