Hay detalles que las demás personas ven en nosotros y no nos damos cuenta. Con algunos hábitos podemos reaccionar y trabajar en ellos. ¿Quieres ver cómo?

Detalle que no percibimos de nosotros mismos

  • ¿Cómo hueles?

Te preguntarás a veces, ¿será que mi olor natural es agradable? Y a veces nos incomoda no saber la respuesta exacta.

El sistema olfativo nos ayuda a detectar rápidamente olores nuevos y extraños, pero se cansa rápido, experimenta lo que se denomina “fatiga olfativa”; al paso de algunos minutos, el cerebro empieza a filtrar como información inútil los olores habituales recogidos por la nariz.

Considerando lo anterior, es posible no percibir nuestro propio aroma después de pocos minutos; esto incluye el corporal, el de las prendas de vestir y el aliento.

¿Usas la misma prenda de vestir en dos o más ocasiones sin lavarla?
¡No lo hagas!

“Las moléculas emitidas por la transpiración y aroma corporal se activan con el calor cuando usas la prenda por segunda ocasión, pero además de manera más intensa y concentrada; lo cual NO contribuirá en la proyección de pulcritud, higiene y limpieza.” Explican los expertos.

  • ¿Sabes cuáles son los gestos que haces al hablar? ¿Cómo es tu contacto visual? ¿Cómo son tus manifestaciones corporales de desagrado o sorpresa?

Grabarte en diferentes situaciones y contextos, con la finalidad de auto analizarte será de gran ayuda en la efectividad de la comunicación no verbal. Y te puedes sorprender.

Difícilmente podemos controlar toda nuestra expresión corporal, sin embargo, en la medida que nos conozcamos tendremos mayor dominio no solo de la gesticulación, también del uso de manos, piernas, movimientos de cabeza,

  • ¿Cómo es tu volumen de voz? ¿Es una voz monótona o con matices? ¿es expresiva o plana? ¿Hablas rápido o lento? ¿En situaciones de tensión cómo te escuchas?

La forma en que escuchamos nuestra voz se da por dos vías: la aérea (el sonido emitido, que viaja a través del aire y entra por el oído) y la interna, que se transporta a través de nuestra estructura ósea mediante los tejidos de la cabeza, que por sus características.

Debido a que la vía interna predomina, solemos escucharnos con voz más grave. Es decir, tenemos la percepción de que nuestra voz es más grave de lo que es para las otras personas.

Vale la pena tomar en cuenta que el volumen de voz, tono, ritmo, énfasis y cadencia proyecta aspectos de nuestra personalidad, estado de ánimo y seguridad.

Es importante que te observes en situaciones regulares y extraordinarias. La respiración, tono de voz, vibración y velocidad están ampliamente relacionadas.

Trabajar siempre la respiración diafragmática es fundamental para el mejor control del desempeño verbal y fonético.

Información sugerida por: Imagen Efectiva MV,


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