En el amor la edad no es una limitante y en el sexo mucho menos. Sin embargo, nuestras experiencias sexuales varían dependiendo de nuestros años y en la etapa que nos encontremos.

Cuando tenemos 20, el sexo se disfruta desde lo físico y lo emocional, lo divertido y despreocupado, más que de lo sentimental. Sin duda, es un plus y eso lo convierte en una de las mejores etapas sexuales de la vida, porque te dejas llevar y ya, sin más.

Pero, aunque crees que a esa edad estás viviendo al máximo de tu potencia sexual, lamentamos decirte que no es así. La maestra de Arte en Estudios Liberales de la Universidad de Carolina del Norte, Estados Unidos, Deborah Cruz-Beck, afirma que a los 30 años la experiencia es mucho más erótica que cuando se tiene 20.

Durante nuestra tercera década, la vida sexual está caracterizada por el deseo y la madurez, se establece una conexión mental y física más intensa, lo que hace que disfrutemos del sexo en todos los aspectos. El erotismo aumenta, se alcanza más rápido y a plenitud la excitación y el orgasmo.

Una de las cosas que hace que a los 30 el sexo sea más placentero para nosotras es que ya hemos tenido tiempo de descubrirnos, de conocer nuestras habilidades y hemos, incluso, ganado experiencia por nuestras relaciones previas. Es decir, ya sabemos lo que queremos, lo que nos gusta y lo que no, controlamos nuestras emociones y no tememos expresarnos.

Según Deborah Cruz-Beck a los 30 años se disfruta más de la sexualidad en pareja porque:

  • Conocen los gustos propios y del otro, tienen fantasías y saben distintas maneras de tener sexo.
  • No se inhiben, hablan abiertamente y sin tapujos de sus deseos.
  • No se dejan abrumar por experiencias que no resultaron lo que esperaban.
  • Se sienten seguros, confían en sus habilidades y destrezas sexuales.
  • Los complejos y las inseguridades físicas las han dejado en la década pasada.

Cada etapa de nuestras vidas es diferente y cuando hablamos de sexo esto no cambia. A los 20 las energías y la diversión están corriendo a mil por hora, mientras que a los 30 la experiencia y la madurez nos hace vivir encuentros sexuales inimaginables.

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