Por el Dr. Gonzalo Corvera Behar*

Uno de los factores más importantes que ponen en riesgo a nuestros oídos es la exposición al ruido. Cuanto más expuestos estemos al ruido a nuestro alrededor, mayor será nuestra pérdida auditiva.

A pesar de que todos vamos perdiendo audición conforme van pasando los años, la exposición al ruido es un factor que lo acelera, y entre más constante sea, mayor afección causará. En este sentido, las más afectadas son aquellas personas que trabajan en un ambiente ruidoso, de ahí la importancia de usar protección.

Pero, ¿cuánto es demasiado?

La Norma Oficial Mexicana permite 90 decibeles durante 8 horas en el ámbito laboral, pero eso no quiere decir que no se esté perdiendo audición si estamos por debajo de esos límites. De hecho, se trata de algo que relaciona tiempo e intensidad, a mayor tiempo de exposición, se requiere menor intensidad para causar daño, y viceversa. En esto me refiero también al uso de audífonos, no solo ruido laboral.

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El segundo factor más importante en cuanto a la pérdida auditiva prevenible en el adulto es el tabaquismo. Está demostrado que la gente que fuma pierde más audición, porque la nicotina reduce la vascularidad o aporte sanguíneo; el oído es muy sensible a ello y ante su falta las células empiezan a morir. Esto multiplica la influencia del ruido, y las personas que trabajan en entornos ruidosos y fuman presentan mayor pérdida auditiva.

Los padecimientos de los oídos más comunes

La pérdida de la audición con la edad es lo que llamamos presbiacusia; todos vamos perdiendo audición conforme pasan los años, por deterioro de las células dentro del oído interno, es decir, la parte de los oídos que transforma los sonidos en impulsos nerviosos. Se calcula que el 25% a 30% de las personas de más de 65 años ya tienen un grado de pérdida que puede afectar su comunicación con los demás.

Además de la exposición al ruido y el tabaquismo, existen otros factores que pueden aumentar la pérdida auditiva con la edad. Esto incluye principalmente la diabetes, presión alta, colesterol alto y tiroides baja. Esto es una razón más de cuidar nuestra salud en general.

Por otro lado, hay padecimientos menos frecuentes que se presentan en adultos como, por ejemplo, la Otoesclerosis que en general comienza entre los 25 y 35 años y la padecen entre 1 y 2 personas de cada mil. Se trata del endurecimiento de un ligamento alrededor de los huesecillos de los oídos causado por una enfermedad metabólica que afecta el hueso del oído interno; esta enfermedad es tratable con medicamentos y/o cirugía. Hay otras enfermedades, infecciosas, autoinmunes, por mencionar algunas. Lo importante es el diagnóstico preciso para tener el mejor resultado.

En cuanto a vértigo se refiere, es un síntoma que es más frecuente con la edad, pero puede aparecer desde la infancia. La causa es muy variada, el ejemplo probablemente más conocido es la enfermedad de Ménière que causa vértigo, pérdida de audición, acúfenos (presencia de pitidos y zumbidos en el oído) y sensación de presión en el oído. Esta enfermedad en sí puede tener distintas causas, por lo que es importante contar con un diagnóstico adecuado para dar con un tratamiento más especifico. Asimismo, existen otros tipos de vértigo que, a mayor edad, son más frecuentes y que están ligados al proceso degenerativo del oído, afectando la parte del oído que se encarga del equilibrio.

En personas de alrededor de los 70 años de edad, el vértigo es una de las causas principales por las que solicitan atención médica, para lo cual es importante tener el diagnóstico correcto.

El vértigo en sí no es un diagnostico sino un síntoma con diferentes causas, la mayoría ligadas al oído interno. Hay algunos padecimientos del equilibrio que son de índole neurológico pero no son los más frecuentes.

Hábitos para el cuidado de nuestros oídos

  1. Evitar introducir cualquier objeto en los oídos, incluyendo hisopos. No necesitamos limpiarnos el oído con nada, ya que tiene un mecanismo de autolimpieza que expulsa la cerilla de manera natural. De hecho, si alguien tiene el conducto un poco más estrecho, al tratar de limpiárselo con un hisopo provoca que empuje la cerilla de regreso hacia adentro, creando tapones. Podemos dejar que entre un poco de agua en nuestros oídos cuando estemos en la regadera y escurrirlo después hacia afuera, con esto sería suficiente. Cuando la cerilla ya se acumuló, hay que ir con el especialista otorrinolaringólogo o neuro-otólogo.
  2. Exposición al ruido. Detectar cuando estamos expuestos al ruido; desde un concierto, hasta una obra en construcción, maquinaria o bodas. En estos casos, llevar tapones con nosotros es un buen hábito; no vamos a poder evitar el ruido por completo pero disminuirá la intensidad y por lo tanto el daño. Hay personas que, para bloquear el ruido de alrededor, le sube el volumen a su música, esto lo hace peor; es preferible utilizar audífonos que bloquean el sonido del exterior y permiten que uno esté escuchando música a un volumen sano. En eventos como bodas y conciertos es importante permanecer lejos de las bocinas.
  3. Evitar la automedicación. Hay medicamentos que pueden causar daño al oído; la mayoría no son de fácil acceso al público ya que se utilizan para casos de cáncer o insuficiencia renal, pero existen algunos antibióticos, sobre todo algunos que son inyectables de la familia de los aminoglucósidos, que pueden causar sordera.

Cuándo debemos revisar nuestros oídos

Los niños deben realizarse una prueba auditiva al nacimiento, al entrar a primaria y al entrar a secundaria.

En la edad adulta es importante que los adultos a partir de los 45 o 50 años se hagan una audiometría al menos cada 2 años, poniendo especial atención en personas que padecen enfermedades degenerativas del sistema nervioso. El alzheimer y diferentes tipos de demencia son padecimientos que están al alza en personas que tienen pérdida auditiva.

Es importante y acudir con un otólogo, que es el especialista del oído, ante cualquier variación en la audición.

 

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**Dr. Gonzalo Corvera Behar ed Director del Instituto Mexicano de Otología y Neurotología S.C.,  y Presidente y Fundador de la Asociación Mexicana para la Audición “Ayúdanos a Oír”, A.C. (Amaoír).

Sus datos:

Tel: 5081-8249

Twitter: IMON_salud

Facebook: oires.amaoir 

www.imon.com.mx

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