La formación de talento joven es clave para el desarrollo económico y social del país. En un entorno laboral que evoluciona constantemente, brindar oportunidades para que estudiantes y jóvenes profesionistas adquieran experiencia práctica contribuye a fortalecer sus habilidades y mejorar sus perspectivas de empleabilidad.
Sin embargo, la transición de la educación al empleo sigue representando un desafío. Aunque, de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), el 80.7% de los jóvenes logra incorporarse al mercado laboral, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señala que solo el 63% de quienes cuentan con educación media superior consigue una integración plena al mercado de trabajo.
Ante este panorama, AXA México impulsa programas de desarrollo de talento joven como parte de su compromiso con la inclusión, la educación y la generación de oportunidades.
Impulsando el aprendizaje a través de la experiencia
De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP), más de 16 mil estudiantes y 3 mil empresas participan actualmente en el modelo de Educación Dual en México, una herramienta que fortalece la conexión entre el aprendizaje académico y la experiencia profesional.
Desde 2017, AXA México participa en este modelo mediante un programa dirigido a estudiantes de educación técnica de entre 16 y 18 años, especialmente aquellos provenientes de contextos vulnerables. A través de becas, acompañamiento educativo y experiencia práctica dentro de la organización, los participantes fortalecen su formación académica y desarrollan habilidades para su futuro profesional.
Por su parte, el programa de Trainees está dirigido a jóvenes estudiantes que cursan sus primeros años universitarios y buscan fortalecer el inicio de su desarrollo profesional. A través de esta experiencia, tienen la oportunidad de adquirir conocimientos, desarrollar habilidades y obtener exposición a distintas áreas del negocio.
Además, el programa de Axelerees acompaña a estudiantes universitarios de los últimos semestres en el inicio de su carrera profesional. Mediante capacitación, mentoría y participación en proyectos estratégicos, los jóvenes desarrollan competencias técnicas y habilidades clave como la comunicación, la colaboración y la adaptabilidad.

Mujeres profesionales
Liderazgo femenino: Rompiendo techos desde la formación temprana
El panorama laboral actual exige mucho más que una formación académica sólida; requiere una mentalidad resiliente, estratégica y audaz. Si bien programas como los impulsados por AXA México abren puertas críticas para la juventud, es imperativo analizar este escenario con una lente de género. Las mujeres jóvenes enfrentan desafíos particulares al entrar en la fuerza laboral, desde la persistente brecha salarial hasta el limitado acceso a roles de liderazgo técnico o ejecutivo.
Para nosotras, la transición de la universidad al empleo no debe ser vista solo como un paso administrativo, sino como la oportunidad de consolidar nuestra propia marca personal desde el primer día. La clave para la mujer profesional contemporánea reside en la intersección entre la especialización técnica y las habilidades blandas —comúnmente conocidas como power skills—. La capacidad de negociar, de comunicar ideas complejas con autoridad y de construir redes de mentoría es lo que transforma a una pasante en una líder con proyección.
Sin embargo, el acompañamiento es fundamental
No podemos subestimar el valor de tener modelos a seguir femeninos dentro de las organizaciones. Cuando las jóvenes ven a mujeres ocupando roles estratégicos, la barrera de la «posibilidad» desaparece. Aquí es donde los programas de desarrollo de talento joven juegan un rol vital: no solo deben enfocarse en la técnica, sino en crear espacios de sororidad profesional donde el intercambio de experiencias sea la norma.
Más allá de la capacitación, la verdadera equidad se construye cuando las empresas reconocen que el talento femenino no busca solo un espacio donde cumplir tareas, sino un ecosistema donde la ambición sea celebrada y el equilibrio entre vida y trabajo sea respetado. Ante este horizonte, invitar a las estudiantes a participar en proyectos de alta visibilidad, fomentar el networking activo y romper con el síndrome del impostor desde la etapa universitaria son acciones necesarias.
El desarrollo económico del país depende, en gran medida, de nuestra capacidad para cerrar brechas de forma acelerada. Para las jóvenes que hoy inician su trayectoria, el mensaje es claro: su talento no es una promesa a futuro, es una realidad presente. Al aprovechar estas oportunidades de formación, no solo están preparando su currículum, están diseñando el futuro de una industria que, inevitablemente, requiere de nuestra visión, liderazgo y determinación para seguir evolucionando.

Talento joven
Fuente: AXA MÉXICO, modificado por Mariel Gadaleta
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