La salud mental de la juventud en México enfrenta una presión creciente. De acuerdo con los resultados más recientes del AXA Mind Health Report, las generaciones más jóvenes concentran los niveles más altos de estrés, ansiedad y afectaciones emocionales, además de estar más expuestas a riesgos asociados con el entorno digital, laboral y social.
El reporte reveló que, entre las personas de 18 a 24 años, cuatro de cada diez presentan síntomas graves o muy graves de depresión, ansiedad o estrés. La incidencia disminuye conforme aumenta la edad; sin embargo, entre quienes tienen 25 y 34 años, 36% también registra estos niveles de afectación. En contraste, solo el 10% de las personas mayores de 55 años reporta una condición similar.

Salud mental mujeres
Inteligencia artificial como una forma de apoyo
Ante estos desafíos, las nuevas generaciones recurren cada vez con mayor frecuencia a las herramientas de inteligencia artificial como una forma de apoyo para su bienestar emocional. Casi la mitad de las personas jóvenes utiliza regularmente estas plataformas para buscar información, orientación o acompañamiento cotidiano relacionado con su salud mental.
No obstante, el reporte advierte sobre los riesgos asociados a esta práctica. Una proporción relevante de usuarios reconoce haber seguido recomendaciones generadas por estas herramientas que les provocaron incomodidad o incluso derivaron en conductas perjudiciales, lo que subraya la importancia de complementar estas tecnologías con orientación profesional y fuentes confiables.
“La inteligencia artificial puede ser una herramienta útil para brindar información y orientación inicial sobre salud mental; sin embargo, su uso debe estar acompañado de criterio, fuentes confiables y apoyo profesional. Es importante entender que, aunque estas plataformas pueden complementar la búsqueda de información, nunca reemplazan la evaluación y el acompañamiento de un especialista”, señaló la Dra. Avril Rey, subdirectora del Sistema Integral de Salud de AXA México.

Inteligencia artificial
Los estudios hablan…
El estudio indica que la presión sobre la salud mental también se refleja en el ámbito laboral: más de un tercio de las personas jóvenes trabajadoras ha solicitado una licencia médica por motivos relacionados con su salud mental durante el último año, una proporción significativamente superior a la observada en grupos de mayor edad. En el segmento de 25 a 34 años, el ausentismo asociado a estos padecimientos alcanza el 37%, frente al 10% registrado entre las personas mayores de 55 años.
El uso intensivo de dispositivos electrónicos se ha convertido en otro desafío para la salud mental de las y los jóvenes. Las personas de entre 18 y 24 años pasan más de seis horas al día frente a pantallas para actividades personales y nueve de cada diez reconoce que este hábito afecta aspectos como el sueño, el estado de ánimo o la concentración.
Aunque 78% de la población en México considera que goza de una buena salud mental, los resultados del estudio evidencian una brecha importante entre la percepción y la realidad, particularmente entre las generaciones más jóvenes. Dos de cada tres personas podrían experimentar síntomas de ansiedad, estrés o depresión al menos en un nivel moderado, mientras que más de una cuarta parte presenta afectaciones graves o muy graves.
“Detrás de cada cifra hay personas jóvenes que enfrentan retos emocionales reales. La prevención, la detección temprana y el acceso a apoyo especializado pueden marcar una diferencia significativa en su calidad de vida y en las oportunidades que tendrán a lo largo de su desarrollo”, concluyó la doctora Rey.
La sexta edición del AXA Mind Health Report contó con la participación de más de 19 mil personas de entre 18 y 75 años en 18 países, incluido México.

Bienestar emocional México
Salud mental, juventud y el desafío invisibilizado de las mujeres jóvenes en México
La crisis de salud mental que atraviesan las generaciones más jóvenes en México, documentada por los recientes estudios de bienestar, no ocurre en el vacío. Si bien las cifras generales sobre estrés, ansiedad y el impacto de la hiperconectividad son alarmantes, es indispensable mirar a través de una lente de género para comprender cómo estas presiones impactan de manera diferenciada a las mujeres jóvenes. Para las mexicanas de entre 18 y 34 años, el malestar emocional está intrínsecamente entrelazado con una serie de expectativas socioculturales, desigualdades estructurales y exigencias laborales que rara vez se discuten con la profundidad necesaria.
En primer lugar, el entorno laboral y académico se cruza con la persistencia de la «doble jornada» y la carga mental invisible. Las jóvenes profesionales y estudiantes no solo enfrentan la alta competitividad del mercado laboral actual —caracterizado por la precariedad y la inestabilidad—, sino que también cargan con el peso de los roles tradicionales de género. Desde temprana edad, a muchas mujeres se les socializa para ser cuidadoras, mediadoras emocionales y perfeccionistas en todos los frentes. Intentar cumplir con el ideal de la mujer exitosa que lidera en el trabajo, mantiene una vida social activa y cuida su imagen personal en redes sociales genera un caldo de cultivo perfecto para el síndrome del impostor, el agotamiento crónico (burnout) y la ansiedad severa.

Burnout laboral
Hiperdigitalización
A esto se suma el impacto de la hiperdigitalización, que afecta con mayor crudeza la autoestima femenina. Las plataformas de redes sociales funcionan como escaparates de una perfección inalcanzable, donde los estándares estéticos, los estilos de vida idealizados y la validación a través de «likes» moldean la autoimagen de las jóvenes. La exposición constante a estos contenidos fomenta comparaciones dañinas, trastornos de la conducta alimentaria y una insatisfacción corporal generalizada, agravando los síntomas depresivos reportados en las estadísticas nacionales.
Otro factor crítico es la barrera para acceder a redes de apoyo seguras y libres de juicios. Aunque las mujeres suelen ser más abiertas a hablar sobre sus emociones en comparación con los hombres, también enfrentan mayores obstáculos económicos y sociales para costear terapia psicológica profesional. Muchas recurren a foros digitales o herramientas de inteligencia artificial buscando un espacio de escucha que no encuentran en su entorno inmediato o familiar, donde los malestares emocionales aún suelen minimizarse bajo frases como «es una etapa» o «exageras».
Abordar la salud mental de las mujeres jóvenes en México requiere dejar de culpabilizar el uso de pantallas o la supuesta «falta de resiliencia». Es urgente construir políticas públicas con perspectiva de género que garanticen entornos laborales seguros, salud mental accesible en el sistema público y una deconstrucción profunda de los mandatos de género. Cuidar la salud mental de las jóvenes no es un lujo individual, sino una condición indispensable para la justicia social y el desarrollo equitativo del país.

Ansiedad en jóvenes
Fuente: AXA MÉXICO, modificado por Mariel Gadaleta
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