Ante una inflación acumulada del 51% registrada en la última década y la creciente dificultad para acceder a servicios de salud públicos, el presupuesto de las familias mexicanas ha sufrido una transformación profunda. Este contexto económico ha forzado una reconfiguración de las prioridades domésticas, donde el cuidado de la salud se ha vuelto el gasto ineludible, desplazando a otras áreas fundamentales como la educación y la adquisición de bienes básicos como el calzado. Esta tendencia refleja no solo una respuesta a la fragilidad del sistema de bienestar, sino también la urgencia de las familias por garantizar la supervivencia y el bienestar físico por encima de cualquier otra necesidad. Descubre cómo la salud en México se ha convertido en la prioridad del presupuesto familiar frente a la inflación y cómo la gestión financiera es clave para el bienestar.
Entre 2016 y 2024
El ingreso de los mexicanos creció un 67%; sin embargo, el gasto total subió a un paso más acelerado, alcanzando un 69%. En este periodo, el rubro de Salud registró el incremento más agresivo en gasto con un +110%, seguido por Alimentos y Bebidas (+81%) y Enseres Domésticos (+81%). En contraste, categorías como Educación y Esparcimiento (+31%), así como Vestido y Calzado (+40%), han quedado rezagadas, evidenciando un sacrificio en el bienestar a largo plazo para atender emergencias inmediatas.
La caída en el acceso a la salud pública, que pasó de una cobertura del 82.6% en 2016 al 63.3% en 2024. El 45% de los hogares tenía Seguro Popular y tras su desaparición, menos de la mitad tienen acceso a otros servicios de salud gratutitos, forzando a los hogares a destinar una parte desproporcionada de sus ingresos al sector privado.
«Estamos observando una transformación en la billetera del consumidor mexicano. Este fenómeno no es solo una métrica de consumo, es un reflejo de cómo las familias están ajustando sus prioridades de vida ante la falta de programas públicos y la desaparición de esquemas como el Seguro Popular», señaló Laura Calderón, Líder de Customer Success Retail para NIQ México.

Inflación VS salud en México
El auge del E-commerce en el sector salud en México
La relevancia del mercado de salud ha encontrado un catalizador en el comercio electrónico. Los productos de Farmacia crecen un 68.4% en e-commerce, el doble del crecimiento general del canal digital. Actualmente, el segmento de Salud y Belleza (H&B, por sus siglas en inglés) representa el 23% de las ventas totales online de productos de consumo masivo (FMCG), creciendo 3.7 veces más rápido en el entorno digital que en las tiendas físicas.
Este crecimiento se ve impulsado por la habilitación de modelos regulados que permiten la validación de recetas y la venta de medicamentos a través de farmacias certificadas en línea.

Gasto familiar
Análisis de Categorías Críticas: etabolismo, Salud Cardiovascular y Sistema Nervioso
El reporte de NIQ detalla que los medicamentos con receta médica (RX) representan el 57% del valor del mercado de farmacias. El desempeño por áreas terapéuticas clave se distribuye de la siguiente manera:
- Sistema Digestivo y Metabolismo. Es la categoría de mayor impacto, con un incremento del 20.1% en valor y una contribución del 27.7% al crecimiento total de farmacias. Este avance está apalancado por tratamientos para el sobrepeso, diabetes y resistencia a la insulina (GLP-1), los cuales aportan el 60% del crecimiento de este segmento. Cabe destacar que las marcas principales contribuyen con el 44% de su desarrollo, mientras que las genéricas representan el 5.0%.
- Sistema Cardiovascular. Esta categoría creció un 7.2% en valor, aportando un 9.9% al crecimiento del canal de farmacias. El impulso proviene principalmente de medicamentos para el control del colesterol (25.1%) y la hipertensión (21.8%). En este rubro, las marcas genéricas abonan el 8.7% al crecimiento de la categoría.
- Sistema Nervioso. Registró un aumento del 8.8% en valor, contribuyendo con un 9.8% al crecimiento del canal. Los antidepresivos y psicoestimulantes son los motores principales de esta área, donde los medicamentos genéricos tienen un peso significativo del 17.5%.

Economía del cuidado
La economía del cuidado: cuando nuestra prioridad se vuelve nuestra urgencia
Como mujeres, sabemos que la gestión del presupuesto familiar suele recaer, en gran medida, sobre nuestros hombros. En los últimos años, hemos pasado de planear vacaciones o ahorrar para la educación de nuestros hijos a realizar verdaderos malabares financieros para cubrir algo que debería ser un derecho básico: nuestra salud. La realidad que vivimos en México no es una cifra aislada; es la historia de cómo, ante la desaparición de redes de apoyo público, nos hemos visto obligadas a priorizar lo inmediato para garantizar que la vida siga su curso.
Pero, ¿qué significa esto para nuestra salud a largo plazo? La tendencia a recortar gastos en educación, calzado o esparcimiento para volcar el dinero en medicamentos es una señal de alerta. Estamos sacrificando el bienestar preventivo por la atención correctiva. Como mujeres, solemos ser el pilar de salud en casa, encargándonos no solo de nuestro bienestar, sino del de padres, hijos y pareja. Esta sobrecarga emocional y financiera puede derivar en un agotamiento invisible.
Auge de la tecnología
Ante este panorama, la invitación es a cambiar la estrategia: la prevención es nuestra mejor aliada financiera. El auge de la tecnología y las farmacias digitales nos permite hoy comparar precios y acceder a genéricos de calidad sin sacrificar tiempo valioso. Sin embargo, no debemos olvidar que la salud mental, el descanso y una nutrición consciente —a menudo desplazadas por la «urgencia» de la factura médica— son, irónicamente, las que nos permitirán evitar las crisis que hoy nos consumen el bolsillo.
Gestionar nuestras finanzas en tiempos de inflación requiere una mirada crítica. No se trata solo de recortar, sino de entender que cuidar de nosotras mismas, desde una perspectiva integral —física, mental y preventiva— es la inversión más rentable a futuro. No permitamos que la precariedad del sistema nos obligue a vivir en modo «emergencia» permanente. Informémonos, utilicemos las herramientas digitales a nuestro favor para optimizar gastos y, sobre todo, sigamos levantando la voz para exigir esquemas de salud que nos devuelvan la tranquilidad que hoy tanto nos cuesta financiar. Nuestra salud vale, y la planificación es la herramienta más poderosa que tenemos para defenderla.
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Economía del cuidado
Fuente: NIQ, modificado por Mariel Gadaleta
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