“Ahora sí conseguí estar en los proyectos que quiero y organizarlos según mis tiempos”. Esta declaración de independencia laboral se la escuché a Guadalupe Flores, una chica entusiasmada por los trabajos que ha realizado a través de una plataforma en Internet , que conoció tras ser despedida de su empleo por problemas financieros en la empresa. La red de conocidos que ha armado y la dinámica establecida le gustan tanto, que por el momento no tiene en mente contratarse, de fijo en otro lugar.

Por:  Ivonne Vargas es autora del libro ¡Contrátame!

Otras  historias de mujeres internautas son igual de positivas, nos hablan de cómo la tecnología es una herramienta para ampliar las opciones laborales y, de paso, me ayudan a exponer una constante que escucho con frecuencia: nosotras queremos poder, demostrar la capacidad para abordar diferentes proyectos y gritar -sin temor a ser criticadas- dos palabras: “soy libre” de elegir.

Formas para manifestar esa continua búsqueda de independencia hay varias:

1.-  Ellas, por ejemplo, son más propensas que los hombres (71% frete a 51%) a buscar proyectos freelance para ampliar sus ingresos, según un reporte realizado por Freelancers Union y Edelman.

2.- En el uso de internet, las mujeres dominaron (con pequeña diferencia, pero al fin diferencia) en el empleo de esta herramienta en computadoras y teléfonos, en el 2016. Con un 51%-5 y 51.6%, respectivamente, según datos estadísticas del Inegi.

3.- Son un público cuya atracción resulta de tanto interés, que escuelas de negocios como Instituto de Empresa, en España, decidieron destinar este año un fondo de 6 millones de euros para becar a mujeres en sus programas de negocios.

¿Por qué mostrar cifras?

Lo veo como una forma de no encasillarnos en el clásico ‘la brecha de género sigue’. Mientras escribo esto, la diferencia salarial entre hombres y mujeres alcanza un 23%, cierto y lamentable, pero sospecho que si nos ‘clavamos’ en lo no conseguido, perdemos de vista aquello que las mujeres están haciendo para impulsar su libertad laboral, financiera, emocional. Sobre todo, nos perdemos la oportunidad de cuestionarnos ¿qué más podemos hacer? para librar las barreras que pueden parecer sutiles, pero obstaculizan nuestro desarrollo.

Mercado laboral y sociedad carecen de prácticas consistentes para integrar familia con jornadas que superan las 10 horas de trabajo.

Celia de Anca, directora de Diversidad en IE, habla de un problema de ritmos, es decir, que la sociedad tiene una dinámica que no favorece a las mujeres. Por ejemplo, cuando deciden formar familias, muchas mujeres están en pleno desarrollo profesional. Mercado laboral y sociedad carecen de prácticas consistentes para integrar familia con jornadas que superan las 10 horas de trabajo.

¿Qué ritmo es el que quieres seguir para ti?

Desde el lugar donde hoy estamos paradas, nos llevará más de 70 años romper con la inequidad, según estima el Foro Económico Mundial. No nos ha tocado vivir la igualdad en muchos términos, pero decir que el mundo es injusto con nosotras ¿en qué hace la diferencia?

Yo paso con esa teoría, soy obsesiva en pensar que desde ya podemos hacer cambios, y bueno, también soy adicta a creer que somos nosotras quienes debemos establecer el ritmo en nuestras vidas.

Desde esa adicción, pienso en estas ideas para trabajar la libertad y ser muy claras en el camino que queremos seguir para trazar nuestro desarrollo:

1.Aprovecha lo que la tecnología ofrece. Si buscas un ingreso extra, necesitas pasar más tiempo en casa, puedes empezar una cartera de clientes a través de plataformas laborales en línea. Freelancer es sólo un ejemplo, pero lo importante con estas plataformas es que, además del ingreso, a través de estos proyectos puedas demostrarle al mercado que te mantienes vinculada con el ámbito profesional.

Las mujeres solemos pensar que, como la historia ha sido injusta, tenemos que crear nuestra propia suerte, solas. Si buscamos independencia para elegir proyectos, vivir conectadas con el mercado, seamos más directas y rápidas para crear una red de apoyos que conozcan de nuestra capacidad profesional y la divulguen.

El mismo Internet, con sus opciones de aprendizaje de cursos abiertos en línea (y gratuitos), MOOC, es una opción para mantenerte actualizada. En el camino de nuestra libertad, el conocimiento es importante, te ayuda a ver nuevos campos donde desempeñarte sin depender de una industria o empleador, y también ayuda a crear una reputación profesional que se mantenga activa. Facebook, Linkedin, crear un video donde aprendamos a hablar de nuestras fortalezas, la tecnología da mucho para ganar libertad y presencial profesional.

2.Piensa en el networking más seguido. Sospecho que hay un malentendido con el asunto de la independencia femenina. Las mujeres solemos pensar que, como la historia ha sido injusta, tenemos que crear nuestra propia suerte, solas. Si buscamos independencia para elegir proyectos, vivir conectadas con el mercado, seamos más directas y rápidas para crear una red de apoyos que conozcan de nuestra capacidad profesional y la divulguen. No todos nuestros contactos necesitan ser grandes amigos, y hay que buscar este tipo de conexión con personas de nuestra industria al menos una vez al mes. Sé que regresar a casa a atender asuntos familiares es importante, pero también lo es mantener activo los vínculos profesionales.

3.Elige a tu sponsor (patrocinador). ¿Quieres libertad para crecer en tu oficina, con los proyectos que quieras?, entonces no dejes de lado encontrar un patrocinador de tu carrera, hombre o mujer. No basta con que sea un mentor, que te aconseje sobre cómo dirigir la carrera, eso ayuda, pero funciona mejor detectar en tu trabajo a un sponsor con el que te comuniques continuamente y que pueda apoyar tu desarrollo laboral.

4.Quieres libertad, entonces elimina el complejo. Un error femenino es creer que somos “súper mujeres” y hay que estar al 100% con todo, sin equivocarnos. Super girl no existe, se vale pedir apoyo, reconocer qué batallas y proyectos quieres elegir en tu vida, según las prioridades que tengas, y sin temor a la crítica. ¿Suena sencillo, no?, pero en lo cotidiano me resulta común escuchar a mujeres que viven presas del sentimiento de culpa. No están al 100 ni con su familia, ni en el trabajo, ni en ninguna parte.

Integrarse a redes o crear tu propia red con amigas, que puedan apoyar en algún contratiempo que se presente en tu vida cotidiana, con cosas muy prácticas (como no saber nada de contabilidad y querer montar un negocio), es de gran apoyo.

Escuchar a mujeres, como Guadalupe, hablar de cómo resuelve su vida laboral sin ahogarse en el asunto de la inequidad, así, decidida, visualizando su carrera escribiendo sus objetivos en un papel, me resulta adictivo. ¿A ti no?

Sobre la autora Ivonne Vargas es autora del libro ¡Contrátame!, publicado en México, Estados Unidos y Centroamérica por Penguin Random House. Conferencista, articulista, acreedora del Premio de Periodismo en Recursos Humanos y especialista en temas de Desarrollo de Carrera para firmas de Recursos Humanos.

 

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