No es novedad que los conceptos de belleza, estética y hasta de pertenencia se encuentran estereotipados y limitados a nuestro alrededor. De pronto parece que «tenemos que cumplir» con ciertas características físicas para pertenecer, para ser aceptados y hasta valorados y con esa falsa interpretación de ser casi iguales, las diferencias nos separan, cuando deberían de ser la fuente de la unión. Si esto nos pasa a los adultos, ¿se imaginan como lo viven los niños?…

Dicen y dicen bien, que los polos opuestos se atraen, hasta en la física lo diferente es lo que acerca, sin embargo; por miedo a no ser aceptados, a veces todos buscamos parecernos: pretendemos tener los mismo gustos, los mismos intereses y hasta pensar igual, pero la realidad es que cada persona es única y ahí es donde reside la riqueza.

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Distroller, lo dice perfecto «la belleza está en la diferencia», «ser diferente es la neta», y es que es una marca ocupada por resaltar que las diferencias entre las personas son valiosas y dignas de reconocimiento. Tuve el placer de entrevistar a Karen Tora, Directora de Marketing México y Estados Unidos para Distroller y esto es lo que me compartió:

«Para la Amparín, la creadora de Distroller, la amistad es algo sagrado, nadie debe de quedar fuera o estar solo por ser diferente, por ello; una de las guías principales de la marca es ser diferente».

La autenticidad es una cualidad que se ha ido perdiendo en el afán de pertenecer, por ello es urgente retomar los valores en la educación de los más pequeños y encontrar todas las herramientas que lo hagan posible.

Yo les comparto que mis hijos han crecido con Distroller. Principalmente mi hijo Iker de 6 años ama sus colores, diseños, personajes e historias. Le encanta y goza fantaseando con Chamoy y amiguis… A primera vista, parece que ama y le gustan los juguetes de «niña», pero la realidad es que los juguetes NO tienen género, y Distroller ha creado un mundo que fomenta la imaginación en potencia y el juego libre que da visibilidad a las diferencias y que cambia los modelos invitando a todos a jugar: niñas y niños sin distinguir gustos ni edades, con lo cual busca sumar desde la responsabilidad social para crear una sociedad que integre a todos en acciones positivas para ser una bola de «amiguis buena ondiux» y dejar una huella en quienes conocen, juegan y viven Distroller.

Así, nosotros como familia hemos aprendido (cada vez mas), a criar sin estereotipos de género y a valorar, celebrar y reconocer nuestras diferencias como familia, y cráneo, no hay niño mas feliz que aquél que puede ser y sentirse libre de seguir y elegir su camino a la felicidad.

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Chamo y amiguis, una de las líneas de Distroller, son los personajes dedicados a crear y crecer en un círculo de amistad a pesar de ser todos distintos y tener personalidades diferentes: Chamoy, Birria, Berinaiz, Tinga, Mole, Chimichanga, Chicozapote y Mango, cuyas aventuras además de ser únicas, divertidas y diferentes, son una herramienta increíble para enseñar valores que combaten el «bullying» de manera efectiva, pues a través de sus juguetes, Distroller busca brindar a los niños herramientas para desarrollar habilidades emocionales. Nada menos el año pasado tuvieron una puesta en escena llamada «El Misikul», enfocada toda en dar la bienvenida a las diferencias y ser feliz siendo distinto.

De manera particular, recién se aliaron con «Cambiando Modelos, A.C.», una asociación civil que al igual que Distroller se enfoca en reconocer y fomentar con acciones: la autenticidad, las capacidades distintas, las habilidades de todo tipo y encontrar en esas combinaciones, la belleza y así generar percepciones de igualdad entre las personas. Esto lo que crea son valores como la imaginación en potencia, la pertenencia sin que importe que seas diferente, la diversidad entre todos, la autenticidad, la inclusión y todo ello unido por el valor de la amistad, por ello Chamoy y amiguis crean ahora el Amixes Club buscando hacer de este mundo un lugar mejor.

Sabemos de sobra que los tiempos que vivimos no son sencillos para la crianza, que la prisa y la demanda de responsabilidades nos dejan poco tiempo y espacio para criar despacio, para estar ahí, para disfrutar con los mas chiquitos, pero hay cosas que no deberíamos dejar para luego, hay valores que mientras antes en la vida nos sean enseñados es mejor, y uno de ellos, indispensable para sentirnos plenos y felices con lo que somos, es aprender a ser y mantenernos auténticos. Sí, dejarnos llevar por los demás para no quedar fuera puede ser tentador, pero a la larga, fingir algo que no somos no nos va a dar felicidad. En cambio, ser fieles a nuestras ideas y sentimientos nos dará mejores momentos, y amistades genuinas, porque quien nos quiere bien, nos quiere como somos y eso hace que la amistad sea sagrada y teniendo amigos en la vida, se resuelve mucho, sobre todo, se acorta el camino para ser felices.

Imagina lo rico que es la diversidad y lo maravilloso que nos hacen nuestras diferencias, acepta las propias y las ajenas y todos vamos a ser mas felices, porque «ser diferente es la neta».

Gracias Distroller por crear un mundo tan lindo.

Karla Lara

@Karlamamadecuatro

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