En las últimas décadas, un concepto innovador ha estado ganando terreno en los proyectos de construcción, ya sean obras nuevas o remodelaciones: la neuroarquitectura.

La neuroarquitectura

Se trata de un campo emergente e interdisciplinario que combina principios de la neurociencia con el diseño arquitectónico; explorando cómo los espacios físicos influyen en el cerebro humano y, por ende, en el comportamiento, emociones, cognición (aprendizaje, toma de decisiones, etc.), productividad y el bienestar de las personas.

Origen

De acuerdo con Juan Carlos Laso, CEO del Grupo Construlita (organización mexicana experta en soluciones de iluminación profesional), el término «neuroarquitectura», empezó a usarse en la década del 2000, cuando los avances en neurociencia permitieron un entendimiento más detallado sobre cómo el cerebro procesa la información de los espacios físicos.

Desde entonces, neurocientíficos y arquitectos comenzaron a colaborar más estrechamente, utilizando herramientas como la resonancia magnética funcional (fMRI) y otros métodos de neuroimagen para estudiar la reacción cerebral a diferentes entornos arquitectónicos.

«Además de crear espacios funcionales y estéticamente agradables, este enfoque relativamente nuevo busca optimizar el bienestar psicológico y físico de quienes los habitan; a través de un diseño más científicamente documentado de entornos que mejoren la calidad de vida de los usuarios. Para lograrlo, un componente fundamental es la iluminación, pues afecta directamente la forma en cómo percibimos y experimentamos los espacios», comenta. 

La iluminación en los proyectos de neuroarquitectura

La iluminación en los proyectos de neuroarquitectura

Adelantémosno al futuro

En este sentido, el experto asegura que la neuroarquitectura es el futuro de los entornos centrados en el ser humano; un tema que aterrizado en la industria, las distintas marcas de Grupo Construlita han estado impulsando como parte de la tendencia denominada human centric lighting (iluminación centrada en las personas).

En consecuencia, se está normalizando que los arquitectos y diseñadores que aplican principios de neuroarquitectura colaboren con los neurocientíficos, para basar sus decisiones de diseño en sólidos conocimientos científicos sobre cómo el cerebro interactúa con el entorno.

El papel de la iluminación

Sobre el papel que juega la iluminación en la neuroarquitectura, Juan Carlos Laso profundiza en cuatro aspectos antes mencionados, pero que vale la pena conocer más y tenerlos en cuenta dentro de los proyectos de edificación:

  1. Regulación circadiana. La luz, especialmente la natural, es esencial para regular los ritmos circadianos, fundamentales para el ciclo de sueño-vigilia. Un diseño eficaz en términos de iluminación puede ayudar a sincronizar estos ritmos naturales con el entorno construido, mejorando así el bienestar general.
  2. Productividad y concentración. Se ha demostrado que la iluminación adecuada favorece a un aumento de la productividad y ayuda a mantener la concentración. Por ejemplo, la luz brillante suele ser estimulante y muy útil en áreas de trabajo; mientras que una iluminación más suave crea ambientes relajantes, siendo ideal para áreas de descanso.
  3. Estado de ánimo y comportamiento. La iluminación puede influir significativamente en el estado de ánimo de las personas. Una que sea insuficiente o demasiado artificial en el otro extremo, contribuye a la depresión y al estrés; mientras que una bien planificada ayuda a que un espacio sea más acogedor y positivo.
  4. Percepción del espacio. La forma en cómo un espacio está iluminado afecta nuestra percepción en términos de tamaño, color y textura. Desde este punto de vista, la iluminación puede ser utilizada para resaltar ciertas áreas, crear profundidad o incluso alterar la percepción del tamaño de una habitación.
Fuente: Grupo Construlita


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