Con alivio puedo decir que el Met Gala de 2018 tuvo uno de los mejores ‘Red Carpet” de su historia. Digo con alivio, porque en el pasado esta alfombra roja generó mucha expectativa y siempre nos quedaba debiendo, pero este año no fue así.
Sus invitados mezclaron la iconografía de la religión católica con la sugerencia de “Sunday’s Best”, aludiendo al atuendo para asistir a punto para la iglesia. La mayor inspiración se centró en la opulencia de los años eclesiásticos del renacimiento, donde la iglesia gozó de mucho poder y fue muy próspera. 

Para bien, la mayoría de las damas vistieron atuendos inspirados en estereotipos como Lucrecia Borgia y en las reinas/princesas/damas y cortesanas  de las cortes. Algo que caracteriza la historia de la moda para la época.

Los anfitriones

La anfitriona de la noche, Anna Wintour, lució un Chanel hecho especialmente para ella que le otorgaba cierto aire de pontífice, de poder y superioridad, pero con cierta dulzura celestina. Su hija Bee Shaffer vistió rojo (un color que vimos mucho) de Valentino, muy elegante. Amal Clooney, otra de las co-anfitrionas, vistió un traje de pantalones complementados con falda y cola de rosas rojas de Richard Quinn. Rihanna usó un mini atuendo de Papa, por Mason Margela, que a muchos encantó. En lo personal me pareció que pasó la línea de la ridiculez, ya que ella puede ser igual de fabulosa sin verse disfrazada. También, y sin ánimos de ofender, la cantante y ahora actriz se vio poco saludable al tener un poquito de sobrepeso.

 

Dorado riquezas católicas

Sarah Jessica Parker, vestida por Dolce & Gabbana, fue de los grandes aciertos. Su vestido brocado en dorado (otro de los colores que predominó) con apliques rojos y una tiara papal que, a diferencia del de Rihanna, se vio elegante y chic.
Y hablando de dorado, color que simboliza riquezas y también se asocia con el catolicismo, vimos cómo Kerry Washington y Rosie Huntington Whiteley lucieron en Ralph Lauren, color oro. Kate Bosworth, en Óscar de la Renta,  era un retrato bíblico también en dorado.

Amanda Seyfried, en Prada, también lució estos tonos amarillos y dorados y se vio espléndida. Hablando de Prada, Rita Ora vistió un Prada negro con un muy acertado y angelical cintillo de aureola. Su vestido también gozó de una extensa cola.

Aureolas celestiales y mística opulencia

Los tocados celestiales y las opulentas faldas con colas se vieron muchísimo. Diane Kruger, en un Prabal Gurung, azul cielo, con su aureola dorada, lució perfecta. Blake Lively, de las más hermosas de la noche, se inspiró en verse como una reina católica Borgoña. Lively vistió Versace y su vestido llevó más de 600 horas en hacerse, contando con infinidad de detalles que narraban la historia  de su vida personal en los bordados de esta creación. Christian Louboutin creó un calzado especial para ella.

Nicky Minaj, en vino tinto como Lively, vistió Óscar de la Renta con una también descollante cola y un tocado de Marianna Harutunian.

Historias en el estampado
Otras celebridades, como Gigi Hadid, JLo y Ariana Grande, vistieron el tema eclesiástico en el estampando de sus vestidos. Gigi Hadid estaba envuelta entre alas de ángeles en Versace, mientras que Ariana vistió la “Capilla Sixtina” en Vera Wang y JLo, un “Cristo” en un atrevido Balmain.

High Fashion
En una onda más gótica vimos a Janelle en Marc Jacob’s, Solangel en Iris Van Herpen y Lilly Collins en Givenchy. Para mi estas tres artistas fueron campeonas en su vestimenta; portaron el “fashion” y se arriesgaron.

¿Sensualidad católica?
Las modelos tienden a siempre verse más sexy que a seguir la dinámica de la temática. Este fue el caso de Cindy Crawford (rojo) y Gisele Bunchen (dorado), quienes se vieron fenomenales en Versace, pero cero relevantes al tema debatido. Por otra parte, Kendall Jenner, en Off White, de blanco (otro color que se repitió mucho), logró mantener esta línea estética de las modelos, pero con cierto glamour “Papal”. En cámara no lució tan bien como en vivo.

Atuendos con personalidad
Zendaya, en Versace, fue de esos looks que se veían bien en ciertos ángulos y otros no, aunque en lo personal me gustaron ambos. Zendaya vistió como una armadura bélica renacentista, emulando la fortaleza de una heroica Juana de Arco. Sin embargo, la pobre no podía caminar; creo que el traje le pesaba la vida.

Tocada por un ángel, y ahora por más simpática que me parezca, Katie Perry, su atuendo angelical de Versace también cruzó la delgada línea del adefesio. Se podía ver angelical sin disfrazarse de ángel. ¡NO!

Cardi B., por Jeremy Scott, estaba incómoda. El disfraz papal embarazada fue un gran NO. Bella Hadid, en Chome Hearts, parecía maléfica y Zoey Kravitz se tomó el tema “cuerpos celestiales” figurativamente,  pues sí,  mostró su cuerpo celestial … pero ya, puro cuerpo. Kravitz fue parte de Los Ángeles sombríos de YSL por Vacarello. Un fallo total en la temática.

Kyle Jenner, en Alexander Wang, también fue lo que en Estados Unidos se conoce como un “Hot Mess” y su mamá, en Tommy Hilfiger, muy fuera de tópico, además de que estéticamente no lucía bien.
Finalmente, y con mucho pesar, me decepcionó Emma Stone en Louis Vuitton; no solo se vio alejada del tema, no portó ese glamour que la noche merece. Sin embargo, siento que esto es más una falla del diseñador que de la artista.

Kim
 Kardashian quería que viéramos su cuerpo en un Versace dorado con una cruz estampada, así fue; sin embargo, eso fue todo.

Atuendo con convicción 
fue el de Lena Whaite, con una capa de arco iris de Carolina Herrera, quien se atrevió a dar un mensaje claro en apoyo a la comunidad Lgtb internacional.

Hombres

Los hombres también dieron de qué hablar. Edward Enninful vistió un Burberry único, hecho por Riccardo Tisci en negro. Tom Brady, también en negro, vistió Versace y, aunque me gustó mucho su chaqueta con aplicados de alas dorados en la solapa, no me gustó que usara un sweater cuello tortuga, pues se veía un tanto informal.

Sean Duffy Combs vistió de blanco, hecho a la medida por Davidson Petit-Frère and Aleks Musika. Chadwick Boseman, en Versace, también lució en blanco, pero con un traje más adornado con insignias religiosas. Virgil Abloh, luciendo su Off White, se vio formidable. Y en colores tenemos a Andrew Garfield, en vino tinto, luciendo súper elegante vistiendo Tom Ford. Jared Leto espectacular en Gucci, pero ya se está tornando predecible al vestir, toca que cambie de estilo un poco.

Mi favorito fue el controversial Donald Glover, en un morado lila con alas angelicales doradas, estampadas en la espada, diseñadas por Gucci.

Final

Y aunque sí me gustó mucho el red carpet, me agradaron mucho los focos de inspiración en el estilismo, la pureza cristiana, las princesas al estilo Lucrecia Borgia, la riqueza del catolicismo dorado, su ambigüedad en lo gótico; sin embargo, siento que faltó alguien con ese morado bizantino, el púrpura del color de las solapas de los clérigos; ese color obispo y, por decirlo así, esta prenda única en la historia de la “moda eclesiástica” que se ha mantenido igual desde su creación.

Sin embargo, también creo que en archivo existen infinidad de diseños religiosos, Givenchy de Tisci, Valentino de Pier Paolo y Chiuri, entre otros, que no se vieron en el red carpet por razones comerciales, ya que no es viable mostrar algo que no sea actual o que genere confusión en lo que es la identidad creativa del diseñador en el momento. Pero digamos que es parte del negocio.

Interesante y glamorosa fue este red carpet y al Met Gala le faltaba algo así: ¡¡¡controversial y dinámico!!!