Mecenas, esa ha sido una de las actividades favoritas de la realeza durante siglos. De hecho, si ellos no lo hacen, ¿entonces quién? A propósito del cumpleaños de Leonor, el pintor Ricardo Sanz ha presentado su última obra, saturada de hiperrealismo, según expertos de arte, como José María Galera, de la escuela de arte El Enlace. Destacan que esa es la corriente que ahora impera en las artes plásticas, y que se manifiesta en el retrato que Sanz hizo del rey de España, Felipe VI, y la princesa Asturias.

Hay dos grandes protagonistas en el cuadro, pero uno destaca más que el otro. Se trata del Rey Felipe. Y no porque ocupe más espacio, sino porque su figura está mucho más trabajada. Su rostro, su traje, todo él es perfecto. En cambio su hija está un tanto difuminada.

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Ricardo Sanz junto a su obra.

El simbolismo y significado de la obra denota la fuerte figura representativa que hoy es Felipe para la monarquía española. Mientras que Leonor está ilustrada con algunas partes sin terminar, como su mano izquierda, que podría significar todo lo que aún le falta por hacer y aprender. Asimismo, otros críticos destacan la simbología de la bandera española que reposa en el suelo, como alegoría a la deteriorada reputación de la familia real; mientras que otros lo observan que encontrarse del lado de la princesa, es un gesto significante de que en ella recae el futuro de la nación.

Este es el primer cuadro que se ha realizado del soberano y su heredera desde la proclamación, en junio de 2014. A mediados de primavera, el pintor consiguió la inspiración en estas dos personalidades. Luego de presentársela a la Casa Real y ser aceptada, el autor se reunió varias veces con ambos en el palacio de la Zarzuela.

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No es la primera vez que el artista retrata al monarca, pues antes de ascender al trono, Ricardo fue el encargado de realizar el primer cuadro de los príncipes de Asturias. En la obra, figuran Don Felipe y Doña Letizia vestidos de gala.

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