Escuchar a un coro en vivo, con potencia, alegría y buena dirección no es cualquier cosa. La energía es poderosa, la gente se contagia del ritmo y de las voces potentes. Ahora, si sumamos ambiente y música navideños, el efecto es todavía más poderoso: te sientes festivo.

Así nos pasó al escuchar al coro de Poder Coral que, bajo la dirección de Aquiles Morales, nos deleitó en el bazar de KENA La Navidad.

La verdad no sabíamos qué esperar. Los que habíamos organizado esta presentación estábamos a la expectativa, pero lo que vivimos esa media hora de melodías rebasó nuestra imaginación. Vimos gente con lágrimas en los ojos y la piel chinita. Y es que la escalinata de la casona maravillosa donde fue el bazar sirvió como marco perfecto de los músicos. El árbol de navidad con duendes en las ramas tintineaba casi casi al ritmo y en el patio la gente se preguntaba qué era eso que escuchaban.

Aquiles y los integrantes de su coro fueron generosos y todos unos profesionales y, de hecho, hasta llevaron su último disco Navidad Jazz con Anaïs St. John que fue grabado en vivo. 16 canciones clásicas y algunas sorpresas lo comprenden y aquí Aquiles nos cuenta un poco del proceso de la grabación.

«Conocí a Anaïs St. John en Sarteano, Italia, en un curso de dirección coral. Inmediatamente su personalidad, su voz y su presencia escénica me hicieron imaginar lo mágica que resultaría una colaboración entre ella y los coros de Poder Coral. Anaïs vino por primera vez a México a presentar un exitoso concierto en 2017 y tras los emotivos resultados empezamos a soñar con realizar un disco juntos.

«Decidimos hacer un proyecto de música navideña con arreglos de jazz que serían escritos especialmente para Anaïs y el coro. Dos grandes músicos, Hazael Espíndola y Cristóbal MarYán aceptaron la invitación para crear arreglos novedosos a partir de canciones muy famosas. Cada uno optó por caminos distintos e interesantes: Cristóbal decidió poner en relieve la conjunción de las culturas mexicana y estadounidense inherente al proyecto, resaltando así la fuerza que tiene la música para tirar muros y unir personas. Hazael creó un universo de síncopas, armonías jazzísticas y momentos de improvisación que resaltaron la fuerza de la cantante, el poder de los coros que la arroparon y el virtuosismo de los pianistas.

«Gracias al apasionado trabajo de directores y pianistas de los diferentes coros se preparó un equipo de más de cien cantantes que entendieron la importancia de expresar emociones juntos y dejar a un lado las diferencias. Al cantar con el alma rompimos cualquier barrera imaginable, durante, al menos, los noventa minutos del concierto.

«Que sirva esta grabación para que se recuerde ese momento en su importancia: el poder de la música puede unir personas, crear felicidad compartida y hacernos soñar con la paz de la humanidad.»

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Con este concierto, revivimos la tradición de los villancicos y también de la música en vivo, llevada a espacios nuestros, íntimos. Como una posada casera o los audífonos en tu celular.

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