Ya sé, me ha pasado, me sigue pasando. El chico que te gusta, el ex novio que aún te interesa, el del bar con quien intercambiaste números, tu fuckbuddy… ¡hasta esa amiga que quedó en marcarte! Y así pasan los días y yo sigo esperando (como la canción), ¿le escribo o no?… esa es la cuestión.

En el, nada antiguo, mundo machista, ellos toman la iniciativa y una se vuelca al ritmo de Timbiriche en «esclava del teléfono» . Hoy –supuestamente– tenemos más opciones. Cuando ellos no toman la iniciativa, hay varias sopas: podemos esperar, marcar, escribir dizque casual #holaquéhace, «confundirnos de ventana», enviar el emoji de la pregunta o peor, el de la cara roja enojada o intensearlo como Martha Sánchez: «Desesperada».

El que espera, desespera

Es de lo más horrible, te comprendo; he buscado orientación, con amigas, mamá, extrañas, colegas, libros, coaches… todas caemos en ese dilema sea cual sea el caso o la situación: ¿le escribo o no? Los «grandes coaches de pareja» te aconsejan: distráete, haz tu vida, haz otra cosa… Les tengo una noticia coaches de internet: las mujeres podemos hacer mil cosas y bien interesantes, concentradas y divertidas, sí, pero… ¡¡¡seguimos pensando en ellos al mismo tiempo!!!

Cuando se acumula la desesperación y ellos siguen estirando la liga, se nos aumenta el interés, el revolú emocional y los pensamientos catastróficos; así que solemos, en un arranque, no siempre asertivamente, por terminar dando ese paso.

¡Hamlet aiiiuuuda!, ser o no ser

Tomar la iniciativa es un arma de dos filos, sí, pero que por derecho nos corresponde también. Alguna amiga te va decir: escríbele normal, cítalo, reclámale, ponle «¿ya te moriste?», otra te va decir (como si se pudiera tan fácil) no le escribas nada, ya te escribirá él (admiro a esas tan seguras… o pacientes). Dicen por ahí que el que no arriesga no gana, pero también dice Lao Tse que, en el amor, el que se empeña, fracasa… ¿¡a quién hacerle caso!?

Así que antes de que tengas que amputarte un dedo, espiarlo por las calles con una peluca para encontrártelo «casual» o guardar tu celular en una caja fuerte con una combinación a ciegas, te lo digo: sí, escríbele… ¡pero espérate!, para que no la c%&$»s, tienes que reflexionar en los puntos siguientes:

#amigadatecuenta

Cómo está tu ánimo. Si de plano lo odias en ese momento o tuviste un mal día por otra razón, por más que finjas se te va a «escurrir el aceite» y se va notar. ¿Le escribo o no? Piensa si te conviene o qué vas a ganar así.

Qué tan frecuente se escriben o llaman. No es lo mismo la ausencia de mensajes si su relación es de diario y te aplican la ley del hielo tres días, pues algo está pasando. Pero, si son de cada muerte de un burro, ¿qué más te da un #holaquéhace?

Generalmente dejas la iniciativa del otro lado. Igual y no pasa nada, igual y es él quien ahora está esperando una flor de tu jardín… pero, si siempre eres tú la escribana, pues de nuevo: #amigadatecuenta. También puede que estés con uno de esos narcisos «de sólo cuando yo quiero».

Cómo suele responder cuando tú le escribes. Hay los que en modo súper cool y fresca lechuga responden al instante, pero hay los que te dejan en visto 4 horas y peor tantito, los que responden mega eeeequis con una maldita monosílaba. Eso solo va incrementar tu ansiedad… o furia.

-Cómo fue el tono o la escena de la última vez. Sé sincera contigo, no estaba tan entusiasmado, te pidió el teléfono como por compromiso, se portó distante, la pasaron mal o discutieron esa última cita, lo has sentido «mamuco» últimamente.

-Realmente, tienes algo importante que decir o solo quieres sondearlo. No es igual mandar la foto casual de ¡mira, encontré los binoculares que quieres paseando por la Roma!, ¡felicítame, me acaban de dar el proyecto que te conté! a… ¿qué cuentas?, ¿porqué tan desaparecido?, ¿pasa algo?

Cuál es su situación, estátus, en qué quedaron, qué te dijo. Parece increíble, pero a veces no escuchamos lo que no queremos escuchar, tenemos ceguera-sordera y brutez ante el otro y sus necesidades. ¿Quién es narciso ahora?

-¿Qué caso tiene? Reflexiona si es el falso parche a tu sentimiento de soledad, por aburrimiento, orgullo de loba herida, es viernes y el cuerpo lo sabe, estás ovulando… lo que sea, menos interés genuino en él o la relación.

Un gran DONT

-No le mandes la nude-pic para atraerlo, a menos que sea tu fuckbuddy y aún así, piensa cuánto ha pasado desde su último contacto y si estás bien con esa frecuencia… #amigadatecuenta, no estarías leyendo esto si estuvieras tan a gusto. No premias al perro hasta que hace la maroma.

Cambia la D de desesperación por la D de dignificación.

Bueno, pues se tenía que decir y se dijo. Espero que en un acto de auto amor y sinceridad, tras reflexionar estos puntos y otros no mencionados, ya tengas una idea más serena y menos desenfrenada para responderte el famoso ¿le escribo o no?

Pero, sobre todo, qué, cómo y cuándo vas a escribirle… en caso de que sigas pensando que eso (o él) son lo mejor para ti.

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