Enfrentar una enfermedad no es fácil y mucho menos cuando se trata de una sentencia como lo es el cáncer de mama.

Por: Rina Gitler, Directora y Fundadora de la Fundación Alma.

El diagnóstico

A los 34 años fui diagnosticada con cáncer de mama y, sinceramente, yo era de las que pensaba “a mí no me va a pasar”. Sin embargo, mis antecedentes dictaban lo contrario y sucedió. Lo más difícil fue darle la noticia a mi familia. Yo siempre tuve presente que, si yo estaba bien, ellos también iban a estarlo. Al final, comprendieron y compartieron conmigo que la vida es cuestión de actitud y para mi fortuna todos a mi alrededor me apoyaron. Gracias a mi profesión como médico cirujano tuve la dicha de contar con la opinión oportuna de especialistas que me asesoraron y apoyaron para tomar una decisión adecuada al momento que vivía. En una semana fui diagnosticada, tratada y sometida a una mastectomía bilateral.

Ilustración de Hemm

Ilustración de Hemm

La creación de Fundación Alma

Después de someterme a la operación no concebía la idea de que existieran mujeres sin la oportunidad de contar con una cirugía de reconstrucción, por lo que me di a la tarea de buscar una fundación orientada a esta causa mientras me recuperaba. Hace ocho años el panorama era diferente, no encontraba alguna organización especializada en este tema, sin embargo, existían muchas otras que centraban sus recursos en realizar mastografías o tratamientos, pero ninguna en la reconstrucción de seno. Fue entonces que decidí crear Fundación Alma I.A.P en 2009, una organización pionera en México que se enfocaría en la reconstrucción de mama como parte del tratamiento de una mujer sobreviviente al cáncer.

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Su labor

Desde entonces, Fundación Alma ha beneficiado alrededor de 500 mujeres, lo cual me hace sentir muy orgullosa. He tenido la oportunidad de conocer a la mayoría de las mujeres beneficiadas y hemos formado un vínculo tan importante como el de una familia. Por ejemplo, mi primera paciente, que esperó muchos años para una reconstrucción, ahora es voluntaria en la Fundación y apoya a otras mujeres que, como ella, enfrentaron la misma situación. Han pasado varios años desde entonces y la Fundación también impulsa programas como el libro “El brasier de mamá”, un libro que nació de mi interés por enseñarle a mi hija y a todas las niñas sobre la importancia de la autoexploración. Todo lo que hago es para que más niñas puedan vivir sin miedo, pero con el chip integrado de que se tienen que cuidar. Hoy el cáncer de mama no significa muerte, la clave de todo es hacer un diagnóstico oportuno.

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Además del libro, también contamos con un estudio pionero en Latinoamérica en colaboración con la UNAM, el cual tiene como objetivo sentar las bases para hablar de prevención en nuestro país y demostrar que es más barato realizar una prueba genética antes de que se presente la enfermedad en pacientes con un antecedente hereditario. Anteriormente se pensaba que sólo había dos genes responsables del desarrollo de la enfermedad y hoy sabemos que hay más de 140. Fue así que desarrollamos una prueba de 143 genes y la probamos en 300 pacientes. Afortunadamente, el estudio fue presentado en tres congresos internacionales logrando buenos resultados.

La siguiente etapa consiste en brindar un seguimiento puntual a las familias propensas a padecer la enfermedad. Constantemente necesitamos recursos para ampliar el estudio y hacer exámenes a más pacientes, así como impulsar el resto de nuestros programas como el banco de prótesis externas. Tal es el caso de galletas Marias Gamesa que, durante octubre, impulsó la iniciativa “Marias Rosa” con el fin de donar el 5% de sus ventas del empaque marcado con un círculo rosa y la frase “Porque una bolita le puede salir a cualquiera, hazte una mastografía una vez al año”, a Fundación Alma para que más mujeres cuenten con una prótesis externa de seno.

Su papel como madre

Compaginar mi profesión con mi familia requiere mucha disciplina. Para mí es muy importante pasar tiempo con mis hijas e inculcarles el valor de la responsabilidad social y la ayuda al prójimo. Mis hijas, aunque son muy chiquitas, integran en su día a día el espíritu altruista que han aprendido en casa. Mi hija de 9 años, por ejemplo, colabora en un proyecto para ayudar a migrantes; mientras que la mayor, de 13 años, me acompaña a los eventos de la Fundación para leer el libro “El brasier de mamá” y compartir con otras niñas la relevancia de la autoexploración.

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Planes a futuro

Si bien hemos avanzado en el tema, para la Fundación Alma la causa continúa. Mi misión es que ninguna mujer en México que desee una cirugía de reconstrucción se quede sin ella, y pueda formar parte de un tratamiento integral dentro del sector público de salud, pero vamos poco a poco. Fundación Alma está presente en 10 estados y pretendemos ampliar nuestra red de apoyo en todo el país.

Rina Gitler

Rina Gitler

 

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