La familia real monegasca es una de las más admiradas, pero también la que cuenta con más escándalos en su historial

La dinastía de los Grimaldi ha sido, desde siempre, una de las más ricas, pero también de las más desgraciadas. Se dice que las desventuras amorosas y las tragedias que han rodeado a la familia, se deben a la maldición de una gitana que fue violada por Rainiero I, gracias a la cual ninguno de sus descendientes podría ser feliz jamás. Otra teoría reza que el sortilegio se originó cuando uno de los príncipes de la familia asesinó a su  hermano.

Heredera del glamour

Carlota Casiraghi es la segunda de los cuatro hijos de Carolina de Mónaco y, a pesar de su belleza innegable, la nieta de la princesa Grace parece no estar destinada para el amor verdadero. A la hermosa heredera sólo se le han conocido cuatro relaciones “estables”: la primera fue con Hubertus Herring-Frankensdorf, un noble austriaco que tenía relaciones estrechas con la familia alemana Schaumburg-Lippe. Su segundo amor fue Félix Winckler. La más conocida antes de la relación con el padre de su hijo, fue con el coleccionista de arte Alex Dellal, hijo de Guy Dellal, un multimillonario empresario que vivía en Londres.

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 Final inesperado

Justo  cuando la estabilidad amorosa parecía haber llegado a la vida de la bella Carlota: con un hijo de dos años y una relación de cuatro junto al actor francés y comediante Gad Emaleh, todos recibimos la noticia inesperada de que la heredera abandonó el apartamento que compartían, mudándose a otro lujoso domicilio junto a su hijo Raphael. Carlota y Gad comenzaron su relación a finales del 2011, en el 2013 confirmaron que estaban juntos y tuvieron a su primer y único hijo ese mismo año.

Nuevo amorío

Sorprendente fue la relación de Carlota Casiraghi –de 29 años- con el director de cine Lamberto Sanfelice –de 40-, quienes fueron vistos por primera vez muy felices en la ciudad de París. Los nuevos tórtolos se conocieron en el Festival Internacional de Cine de Sundance, en la cual el director presentó su ópera prima, Cloro, la cual recibió excelentes críticas.

Desventurada en el amor

Es una forma un poco fuerte de describir la historia de una mujer tan hermosa como Carolina de Mónaco, pero las desgracias que la han rodeado a lo largo de su vida nos hacen pensar que es la más desafortunada en temas amorosos.

La primogénita de Grace y Rainiero, con apenas 25 años, atravesó los momentos más fuertes de su vida. No solo se encontraba en pleno proceso de superación, cuando se divorció de Phillippe Junot, sino que tuvo que vivir el fallecimiento de su madre en un accidente automovilístico en el que estuvo involucrada también su hermana menor.

Siguieron otros pequeños romances, como el que tuvo con el tenista Guillermo Vilas y luego con Roberto Rossellini. Sin embargo, no fue sino hasta que conoció a su gran amor hasta la fecha, el empresario y padre de tres de sus hijos, Stefano Casiraghi, que se le volvió a ver radiante. Era un amante de los deportes extremos y de los negocios turbios.

Pero lo primero fue su desgracia. El 30 de octubre de 1990, Stefano participaba en el campeonato mundial de off-shore. Aunque había sido dos veces campeón en esa modalidad, el esposo de la Princesa le prometió que ese sería el último año en el que participaría; murió ese día.

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 ¿Viuda negra?

Un calificativo fuerte, pero no del todo desacertado. Su tercer esposo no fue menos desafortunado. De Ernesto de Hannover habían rumores que lo tildaban de golpeador, borracho e iracundo. Estos excesos le pasaron factura, y el príncipe sufrió en 2005 de pancreatitis aguda, a los cuatro años Carolina se separó de él, pero aún no se han divorciado.

Primer fracaso

Me casé con Junot porque estaba enamorada. Pero un buen día te levantas de la cama y te preguntas cómo has podido hacer una cosa así. Creo que empecé a replantearme la relación en nuestra luna de miel”, confesaba Carolina meses después de anunciar su separación con Phillipe Junot.

Benjamina rebelde

Estefanía María Isabel Grimaldi Kelly es la tercera y última hija de Rainiero y Grace de Mónaco. Desde niña dio muestras constantes de rebeldía, rasgo que la hizo célebre a lo largo de toda su vida, en la cual desarrolló actividades poco convencionales para la heredera de un principado: modelo, artista de circo y diseñadora de trajes de baños, fueron solo algunas de ellas.

Los escándalos

En 1990, el mundo pensaba que Estefanía había sentado cabeza y finalmente se casaría con Jean-Yves Lefur. Pero la rebelde quedó embarazada de otro hombre: Daniel Ducret, uno de sus guardaespaldas. Este personaje tenía una mirada desafiante y parecía interesado en la fama de quien además, se convirtió en madre de sus dos hijos, Louis y Pauline. Pero la protección que la princesa esperaba recibir de su amado nunca llegó, por lo que al poco tiempo, todo acabó y ella, lejos de deprimirse, se refugió en los brazos de otro guardaespaldas real, Jean Raymond Gottlieb, con él jamás se casó, pero sí tuvo a su tercera hija, Camille Marie Kelly.

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Luego, en el 2002 se lanzó precipitadamente a los brazos del domador de elefantes, Franco Knie, y el circo se transformó en el nuevo hogar de la heredera y sus tres hijos; pero esta relación solo duró dos años. De los hombres de su vida queda solo la historia y sus nombres, tres hijos a los que ama y protege con locura y la duda sobre si realmente alguno de ellos la amó de verdad.

 

Por: Isabel Da Cunha 

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