La octogenaria jueza Ruth Bader Ginsburg es una de las principales voces de la tendencia liberal de la Corte Suprema de los EEUU. Ha votado a favor del derecho al aborto, en contra de la pena de muerte y a favor de los derechos de los homosexuales.

En un artículo de opinión publicado en el New York Times, Ginsburg explicó cómo tener una relación de igualdad con su esposo fue determinante para llegar a donde está hoy, ofreciendo una lección importante para todos, hombres y mujeres por igual.

La jueza reconoce a su madre como la influencia principal que le permitió tomar parte en los esfuerzos para liberar a la próxima generación, para permitirles alcanzar lo que se propusieran, sin barreras artificiales que bloquearan sus caminos. Su mamá que, con su ejemplo, hizo de la lectura una dicha y la aconsejó constantemente a “ser independiente” y capaz de valerse por sí misma.

“Mi madre me dijo que fuese una dama y para ella eso era ser tu propia persona, ser independiente”, Ruth Bader Ginsburg

La vida de la jueza Ruth Ginsburg y el impacto transformador que su carrera ha significado en los derechos de los norteamericanos refuerza la idea de que no sólo las mujeres necesitan apoyarse mutuamente, también los hombres tienen que apoyar a sus parejas a realizarse profesionalmente.

Los derechos de las mujeres han recorrido un largo camino, pero la única forma para lograr verdadera igualdad es si los hombres dan un paso adelante y hacen también su parte, porque esta mujer que inspira nos demuestra que cuando los hombres apoyan a las mujeres todo el mundo se beneficia.

 

Ruth Bader Ginsburg es una de las principales voces de la tendencia liberal de la Corte Suprema de los EEUU o SCOTUS como se conoce por sus siglas en inglés, durante sus años en el Tribunal ha votado a favor del derecho al aborto, en contra de la pena de muerte y a favor de los derechos de los homosexuales. En un artículo de opinión publicado en el New York Times, Ginsburg explicó como tener una relación de igualdad con su esposo fue determinante para llegar a donde está hoy, ofreciendo una lección importante para todos, hombres y mujeres por igual. _ La Jueza describe lo afortunada que se siente de haber vivido cuando se hizo posible el reconocimiento ante las legislaturas y los tribunales, del estatuto de igualdad de las mujeres y los hombres como un principio constitucional fundamental. También reconoce a su madre como la influencia principal que le permitió tomar parte en los esfuerzos para liberar a la próxima generación, para permitirles alcanzar lo que se propusieran, sin barreras artificiales que bloquearan sus caminos, su mamá que, con su ejemplo, hizo de la lectura una dicha y la aconsejó constantemente a “ser independiente” y capaz de valerse por sí misma. _ La vida de la jueza Ruth Ginsburg y el impacto transformador que su carrera ha significado en los derechos de los norteamericanos, refuerza la idea de que no sólo las mujeres necesitan apoyarse mutuamente, también los hombres tienen que apoyar a sus parejas a realizarse profesionalmente. Los derechos de las mujeres han recorrido un largo camino, pero la única forma para lograr verdadera igualdad es si los hombres dan un paso adelante y hacen también su parte, porque esta mujer que inspira nos demuestra que cuando los hombres apoyan a las mujeres, todo el mundo se beneficia. #notoriousrbg #rbg #mujeresqueinspiran 🖍: @andre_mar

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Icono pop

Aunque lleva toga, la jueza comparte el apodo de un rapero famoso e inspira todo tipo de tatuajes. Ruth Bader Ginsburg se ha convertido en ícono de la cultura pop a raíz de su vehemente defensa de los derechos de las mujeres y los homosexuales.

“Reputada R. B. G” es la expresión con la que miles de memes compartidos en Internet, impresos en camisetas y recreados en tatuajes rinden homenaje a la más anciana de los nueve magistrados que componen el Supremo.

El mote proviene de “Notorious (Reputado) B.I.G.”, considerado uno de los raperos más influyentes de la historia de la música, con el que Ginsburg comparte su origen en Brooklyn (Nueva York) y, según sus seguidores, el carácter pionero de su carrera.

El mismo apodo da nombre a un nuevo libro que acaba de salir a la venta en Estados Unidos y que combina un relato serio sobre la vida de la juez con una colección de dibujos y grafitis sobre ella, recolectados desde 2013 en una página de la red social Tumblr.

Las imágenes que circulan por Internet la muestran con la misma corona que llevaba el rapero “Notorious B.I.G.”, con los colores de la bandera homosexual o con lemas como “No se puede deletrear ‘verdad’ (truth) sin Ruth“.

 

Ginsburg lleva 22 de sus 82 años en el Supremo, adonde llegó en 1993 como la segunda mujer de la historia en la máxima corte del país, después de toda una carrera dedicada a causas feministas.

Mientras sus compañeros adornaban la toga con corbatas, Ginsburg se hizo con una colección de pañuelos de encaje y elaborados collares de todo el mundo, hasta el punto de que ha confesado reservar uno para cuando se opone a una decisión del Supremo y otro para cuando le toca leer la opinión de la mayoría en un caso.

Su ejército de seguidores se debe a sus apasionados argumentos en contra de decisiones clave del Supremo, como la que en 2014 permitió a ciertas empresas negarse a financiar los planes anticonceptivos de sus empleadas, y a sus elocuentes alegatos a favor de sentencias como la que legalizó el matrimonio gay en junio pasado.

 

 

Cofundadora del Proyecto de Derechos de las Mujeres en la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (Aclu), Ginsburg argumentó seis casos ante el Supremo en la década de 1970, con las mismas ideas que defiende hoy a favor de la igualdad de género en el ámbito laboral y la libertad para abortar.

Una mañana de diciembre, poco después de salir del hospital tras desmayarse durante una de las sesiones regulares de gimnasia que mantiene varias noches por semana,  cuatro seguidores le preguntaron qué mensaje tenía para todos los jóvenes que la admiran.

“Díganles que estaré haciendo flexiones la semana que viene”, respondió Ginsburg, que no ha mostrado, hasta ahora, ninguna intención de abandonar el puesto vitalicio.