Por Gabriela Delgado*

Una vez que se han tomado cartas en el asunto, silenciar grupos, hablar con cada tía y ayudarle a que se pregunte: ¿esto será verdadero o falso, hay alguna fuente que lo respalde, vale la pena reenviarlo a todos mis contactos, no se parece a una noticia que ya envío alguien más y que además claramente es mentira?, me decido a averiguar qué pasa con los adultos mayores y las fake news.

Si acaso usted es mi primo, es decir, compartimos a las tías saturadoras, le comparto mis averiguaciones.

De acuerdo a un análisis del MIT Technology Review y la revista científica Science Advances, los adultos mayores pueden compartir hasta siete veces más noticias falsas que los jóvenes. Y no es que ellos sean especialmente sensibles o crédulos de todo lo que encuentran por Internet. La clave está -y viene aquí un dato muy elocuente- en que antes de cualquier cosa ellos creen en sus fuentes, es decir, en nosotros, sus familiares y amigos.

Según una investigación de Nadia Brasher del Departamento de Psicología de la Universidad de Harvard, la capacidad de analizar la información que recibimos del exterior no disminuye necesariamente con los años, al contrario, la experiencia acumulada aporta más elementos de comprensión. Brasher afirma que incluso que los adultos mayores son mejores para evaluar la veracidad de un contenido de acuerdo a su título.

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Sin embargo, el hecho de que adultos mayores compartan más noticias falsas que el promedio radica en que antes de confiar en el autor de una noticia o el medio que la emite, ellos la depositan en quien se la hace llegar, transfiriendo la credibilidad de una nota a quien la difunde, que va desde su círculo familiar y de amigos, en donde la cadena se vuelve interminable:

“Te mando esto que me mandaron, debe de ser cierto”.

Ante esto, el gran reto está en la alfabetización digital, ayudar a nuestros adultos mayores respecto al uso de tecnología, en cuanto a que no todo lo que está en Internet es necesariamente verdadero, ni que las notas que llegan deben compartirse.

Ante esto, 3 consejos útiles:

  1. Cuidemos hoy más que nunca las noticias que compartimos con ellos, haciéndoles hincapié cuando se trate de notas divertidas, irónicas o memes, que sepan la naturaleza de lo que les hacemos llegar.
  2. Enseñémosles a identificar este tipo de contenidos, en primera llamando a las cosas por su nombre: noticias falsas. A veces usamos el término fake news para asumirnos expertos, y lo que podemos estar haciendo es complicar más el tema, tal como subraya Juan Carlos Villalobos, Director de la Licenciatura en Comunicación y Medios Digitales del Tecnológico de Monterrey.
  3. Hablar con ellos sobre los contenidos que sean falsos, darles herramientas que les permitan tener más bases de crítica y análisis, de manera que también puedan detectar quién dentro de su círculo de confianza es quien comparte más notas de este tipo.

Estoy convencida que todos los usuarios necesitamos aprender a leer y descifrar mejor los mensajes que recibimos, la tarea de alfabetización digital no distingue edades. En el caso de nuestros adultos mayores, podemos mostrarles y acompañarlos para que descubran las ventajas de la tecnología para un vida mejor.

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*Gabriela Delgado es Directora de Comunicación de la Asociación Civil “A Favor de lo Mejor”.

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