Ya sea que disminuya o se pierda la libido (término psicológico para designar la energía o ímpetu sexual) en alguno de los miembros de la pareja por equis o ye razones, que hayan tenido una temporada de alejamiento o problemas, que alguno haya padecido una enfermedad o que simplemente el tiempo y la costumbre hayan hecho mella en la pareja. Es duro ver que donde hubo fuego… ahora se duerme como hermanos y aunque en la misma cama… ¡solo se duerme!… ese colchón comienza a sentirse como un témpano de hielo.

No importa cuánto tiempo ha pasado desde el último contacto, incluso no importan las razones, es más, no importa si alguno no cree que sea posible encender la llama otra vez, … no importa mientras AMBOS estén dispuestos a reavivar la pasión.

Como casi todo en pareja, es cosa de dos, no importa si solo uno ha perdido el deseo o ambos, es la pareja en modo equipo, la encargada de rescatarlo.

Déjame aclararte que para derretir el iceberg no hay magia ni atajos de un solo día, hay que tener paciencia, constancia y confiar en los procesos de mediano y largo tiempo más que en los caminos cortos (si no, pregúntale a Caperucita). ¿tampoco se alejaron de un día para otro verdad? Así que la reconstrucción tomará su tiempo.

Lo ideal es buscar ayuda de un terapeuta profesional, ya sea un psicoterapeuta con especialidad en parejas o en sexualidad.

Los especialista en el tema han visto que los problemas no siempre provienen de la fase de excitación, el desempeño o el orgasmo, sino de la fase inicial: el deseo.

“Sensaciones específicas de apetito e impulso sexual que mueven al individuo a buscar experiencias sexuales o a mostrarse receptivo a ellas”. (Dra Helen Kaplan)

A quienes estudiamos y trabajamos con las parejas y sus curvas de disminución o desaparición total de su sexualidad, generalmente nos enseñan esta técnica de aproximación sucesiva, es decir poco a poco y de menos a más para reconectarlos y descongelar ese témpano de hielo sobre el que duermen.

La regla de oro: no pueden tener coito (penetración) en las primeras 3 fases.

 

Fase 1. Acercamiento en cariño

Lo más seguro es que ya dormían cada uno en los extremos de la cama y no se tocaban ni en el más mínimo roce. Así que se comprometen a que durante un par de semanas, se turnarán diario haciéndose algo como «piojito», masaje en el cuello, caricias en el brazo o espalda, un «kiko» o beso de pollito, tomarse de la mano y cualquier otro tipo de acercamiento ligero, breve y tierno al darse las buenas noches.

acercamiento en ternura

Fase 1: acercamiento en cariño

 

Fase 2. Acercamiento en sensualidad

En esta fase ya se encuentran un poco más acostumbrados al tacto, así que sumando a la fase anterior de cariño y caricias, se añade el dormir abrazados (por lo menos al agarrar el sueño). Aquí es importante que al menos este par de semanas sincronicen su hora de acostarse, apagar la televisión y cualquier tipo de aparato distractor. Si se sienten cómodos pueden «aligerar las prendas» de dormir o prescindir de la ropa interior para comenzar a provocar la mente (propia y del otro).

dormir abrazados

Fase 2: acercamiento en sensualidad

 

Fase 3. Provocación

Ya en esta altura seguramente regresaron los sentimientos de ternura, contacto y en especial, la llamita del deseo comienza a hacerse más visible. Incluso fuera de lo sexual, en las tardes y fines de semana empiezan a  platicar más, hacer actividades juntos y a convivir mejor (sigan así, por favor). Así que aquí ya vamos a entrar en el plano erótico del preámbulo. Un par más de semanas van a dormir totalmente o semi desnudos, abrazados, y a las caricias y abrazos se van a sumar besos largos, besos en las zonas erógenas y caricias en los genitales… ¡y paren!, recuerden la regla de oro.

 

desnudos al dormir

Fase 3: provocación

 

Fase 4. Excitación

Si han transitado con paciencia, interés y constancia las fases anteriores, seguramente notarán que el deseo, ese que creías que ya jamás iba tocar la puerta de su hogar, ha vuelto a presentarse y a veces toca la puerta con mucha fuerza. Además, la ternura, consideraciones mutuas y la convivencia, también se han hecho presentes. Puede que sigan algunas inseguridades o trabas en su relación, por ello es la importancia de llevar a la par una terapia psicológica o sexual.

En esta fase la seguridad es importante, así como la aceptación personal y la del otro… y hacérselo saber. Aquí ya nos pondremos más «hot» con frases al oído, mordiscos, ropa sensual, lubricantes y/o lo que los hagan sentirse bien a los dos.  Ahora sí, déjense llevar por las sensaciones de placer y  deseo que han resucitado experimentando nuevas formas de acercarse íntimamente… ¡ya pueden tener sexo!

No  olvidar que aunque sea la fase culminante, no sustituye las demás y –aunque a veces sí–, generalmente no funciona «aisladamente», así que no hay que descuidar lo obtenido en las fases anteriores.

excitación en pareja

Fase 4: excitación

 

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