Los adornos que tenemos, y que en el pasado eran un diez en tendencia, ahora se pueden juntar con los retales de la abuela. Sin embargo, los podemos mezclar con elementos de vanguardia y obtener unos adornos clásicos renovados.

Ángeles de tela

Parecía casi obligatorio que desde la década de los 80 estos rudimentarios ornamentos decoraran los árboles navideños. Recordarlos nos remonta a los días de juego en la casa de los abuelos, cuando todos los seres queridos se reunían para celebrar que el año estaba pronto a terminar. No obstante, daban un aire cálido a la decoración. 

Y es que los ángeles son la representación del amor, la bondad y la misericordia desde que uno de ellos anunció que Jesús había nacido. 

Por eso, suelen ocupar el lugar más alto del arbolito o del pesebre.

Nochebuena

La “Euphorbia pulcherrima”, más conocida como Nochebuena ha decorado nuestras navidades desde que tenemos memoria. 

Ya sea en el tradicional abeto, en guirnaldas que embellecen las ventanas, en las coronas o en la misma mesa inmaculada de cada 24 de diciembre, estas plantas de pétalos rojo intenso han brindado elegancia a cada rincón de la celebración. 

Su popularidad creció a partir de 1973, y desde entonces, la también llamada “Flor de Pascua”, no ha dejado de ser parte de las fiestas de fin de año. 

Con el tiempo empezaron a comercializarse de otros colores, entre los que destacan el dorado, el plateado y la gama de azules.

Las Nochebuenas no pueden faltar en las casas mexicanas

En tela y foami

Entrada la década de los 80, y por más de diez años, las figuras más representativas del pesebre y el resto de los símbolos navideños empezaron a confeccionarse en tela. 

Estos adornos, con su esencia de “hecho a mano” han aportado un aire de calidez a las decoraciones, permitiendo humanizar aún más la tradición decembrina. 

Resulta muy sencillo elaborar este tipo de figuras, puesto que cualquier tejido sirve para representar las características de los personajes u objetos. 

Desde los protagonistas en el nacimiento de Jesús, hasta los populares muñecos de nieve, cualquiera se puede obtener con gran variedad de materiales.

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Cubiertas de nieve

A mediados de la década de los 70, los adornos cubiertos de nieve se convirtieron en una impresionante sensación a escala mundial. 

Y aunque en muchos países de América Latina, por ejemplo, no sean comunes los copos blancos, la tradición europea se impuso, llenando los hogares de estos clásicos ornamentos. 

Las figuras de los adornos clásicos eran tan variadas como la imaginación lo permitía. 

Ya no solo se podían ver adornos clásicos del tradicional Santa Claus, también aparecían en escena los Reyes Magos como protagonistas de las decoraciones. 

Poco a poco se fueron incluyendo otros personajes, como la tierna familia de ratoncitos que puedes observar en la foto.

Adornos clásicos
Busca adornos vintage y acompáñalos con elementos naturales

Venaditos de Santa

Desde que se creó el personaje de Santa Claus o San Nicolás, sus venados han sido parte fundamental de la historia. 

No es de extrañarse que también tengan la oportunidad de ser el centro de decoraciones en las casas familia, sobre todo porque gracias a ellos, el hombre regordete de larga barba plateada y sonrisa bonachona y amable puede entregar los regalos a los pequeños que se portaron bien todo el año. 

Era muy común ver este tipo de artículos (ahora convertidos en adornos clásicos) en la década de los 90, donde te recibían en la entrada de cualquier hogar o servían de acompañantes en las salas de estar.

Adornos clásicos
En cualquier idioma: “Feliz Navidad”

El boom de los muñecos

Desde que ‘Frosty, el muñeco de nieve’ se estrenó en diciembre de 1969, automáticamente se convirtió en parte de las decoraciones navideñas del año siguiente y en adelante. 

La popularidad de este cómico personaje de ficción cobró la fuerza que el mismo Santa Claus, y asimismo se ha comercializado alrededor del mundo, donde le hacen referencia en cada Navidad. 

No obstante, su origen parece remontarse al año 1830, cuando se nombró en un documento. 

Los clásicos muñecos de nieve en plástico y en cerámica fueron muy demandados durante tres décadas, aunque todavía se pueden ver en tiendas temáticas con un estilo más adaptado a la época actual. 

Adornos clásicos
Aunque sea un muñeco de nieve debes tener en casa

Adornos de plástico y cerámica

Aunque actualmente este tipo de detalles navideños no parecen nada estéticos, en su momento eran lo que todas las mujeres de hogar deseaban para la próxima Navidad. 

Desde los recibidores hasta las repisas de fotografías, las figuras de plástico con su característico color verde de fondo y detalles en tonos más llamativos, como naranja, rojo y azul, eran las que acicalaban y daban en ambiente decembrino a las viviendas. 

Es muy poco común ver este tipo de detalles actualmente, aunque es posible que puedas reencontrarte con alguno en la casa de tus abuelos, o en el rincón más lejano de su depósito.

Adornos clásicos
Acompaña un adorno clásico como este con luces blancas

Esferas inmortales

Aunque nunca han pasado de moda, y seguramente nunca pasarán, las esferas que tradicionalmente colgamos en los árboles existen desde el mismo momento que se comercializó la Navidad. 

Desde antes de 1950 estas bolas brillantes ya habían llegado para llenar de textura los inmaculados pinos verdes, y con el tiempo no han hecho más que amoldarse a las nuevas tendencias, cambiando sus colores y detalles, solo para lucir cada vez más elegantes. Las esferas navideñas están estrechamente ligadas al origen del árbol navideño y se dice que representan los dones que dios Dios ha otorgado a la humanidad. 

Adornos clásicos
Las esferas han evolucionado en materiales y colores

Luces para ambientar

Así como las esferas, las luces de Navidad siempre han estado allí para alumbrar nuestra casa, elevando el espíritu navideño que tanta alegría causa. 

Las luces nunca han sido reemplazadas con otro tipo de utensilio, pero su estética sí que se ha ido adaptando a las nuevas tecnologías. 

Sin embargo, los bombillitos clásicos siempre serán recordados por sus incandescentes colores, que bailaban y titilaban al ritmo de los villancicos que el mismo kit ofrecía. 

Las recordaremos por su red color verde que entretejía con las ramas de los pinos hasta camuflarse, para después causar grandes estragos cuando llegaba enero y ya era hora de retirarlas.

Mientras más luces, mejor ambiente

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