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Ante la contaminación por el Fast Fashion, nace My Closet Méxco.

No se hagan, todas lo hemos hecho. Bueno, a todas nos la hicieron. Todas usábamos la ropita de la prima o la hermana mayor. ¡No lo nieguen! De hecho, yo esperaba con ansias “los gallitos” que llegaban de Zamora y a veces, de Tampico. Es que, además, mis primas traían ropa “del otro lado”, cosa que a mí me parecía como de película del Canal 5.

Pero esa tradición no ha parado: las herencias entre hermanos y primos sigue y a pocos les da pena. Pero, ¿qué tal si usas ropa de segunda mano… de gente desconocida?

A mucha gente le causa vergüenza porque, para ellos, “comprar usado es igual a ser pobre”. No, no es broma.

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Una de las industrias más contaminantes

La llamada “fast fashion” (que es ropa económica, muy de tendencia y a bajos costos) es una de las más contaminantes del mundo. De hecho, las empresas lo saben y, gracias al Internet ya no es secreto. Marcas como C&A o H&M están realizando esfuerzos para reciclar ropa y mejorar sus procesos productivos y lo han anunciado en muchas ocasiones. Ese impacto ha creado conciencia en países desarrollados y en algunos, como Suecia, hasta existen centros comerciales de puro producto reciclado/de segunda mano.

Es más, hasta existe el término de “vergüenza por comprar”. Pero de este lado del Atlántico la cosa es un poco distinta. En nuestro tren de consumo y estreno no paramos, no hay límite. Cada vez queremos más y somos poco conscientes del impacto ambiental que todo esto tiene.

“El Fast Fashion se enfoca en la mayor velocidad de producción a bajo costo con la finalidad de entregar nuevas colecciones -inspiradas en las pasarelas o en los estilos de celebridades- casi cada semana. Ya no existen las dos temporadas en el año.”

Nuevas formas de consumo

Poco a poco las cosas están cambiando. La gente comienza a hacer conciencia de que todos podemos poner nuestro granito de arena para dejar de contaminar tanto. Se han generado bazares de “dale otra oportunidad a tu clóset” en los que por cada prenda que tú lleves, puedes tomar una de las que está ahí. Otros más son tipo venta de garage (muy típicos en Baja California, por la influencia estadounidense) y, lo último que yo descubrí, fueron los grupos de Facebook de ropa de segunda mano.

Hoy quiero hablarles de uno en particular, uno del que soy adicta: My closet México.

Este grupo de Facebook comenzó hace apenas unos… ¡tres meses! Y ha crecido como la espuma. Ya somos 8 mil personas vendiendo y comprando ropa de segunda mano (zapatos y bolsos también) y el crecimiento se ha controlado debido a que nos volvimos un grupo secreto, es decir, únicamente las integrantes podemos invitar a otros miembros. ¡Si no, ya seríamos más!

Este no es un grupo común, no. Las fundadoras, Tania y Fernanda (aunque también participa Ale como administradora), tienen políticas estrictas y están súper al pendiente de todo lo que sucede ahí. Por un lado, hay más restricción, por otro, mayor control. Esto hace que lo que encontremos acá tenga un estándar de calidad y que la gente que participa, siga las reglas.

Como parte activa de ese grupo, quise saber más sobre la historia y cómo es el funcionamiento y por eso me eché una rica platicada con Tania y Fer.

¿Cómo nació My Closet México?

Tania: «Un día navegando en FB en la noche me apareció un artículo que hablaba de un mercadito en España de ropa de segunda mano. Usar una prenda de ese mercadito daba orgullo. Me llamó mucho la atención. En México todavía tenemos la idea de que ‘second hand’ significa feo, una parte de que “solo los que no tiene lana” adquieren estos productos.»

Y es que muchas veces también cuando “se dona” ropa, hay gente que aprovecha para tirar la basura (aunque suene feo). En mi experiencia, he visto que entre las cosas donadas para los afectados por los sismos, inundaciones o niños de casa hogar hay ropa interior sin resorte, con agujeros, sin decir de sucia, manchada, con rastros de cloro y percudida. Entonces al hablar de ropa usada no nos vienen a la mente esas prendas que vestíamos de niñas y que se convertían en nuestros favoritos después de ser los favoritos de la prima mayor. No, pensamos en cosas en mal estado.

«Después, en un grupo de Facebook de mujeres alguien puso que buscaba algo y le mencionaron un grupo de reciclaje de ropa. Así empezaron a aparecerme muchas opciones de grupos.»

De eso ya tiene mucho tiempo y Tania se metió a explorar. Pero la manera en la que los manejan no le gustó, tanta “libertad” daba para que la gente subiera cosas en muy mal estado.

“Yo me enamoré cuando adquirí mi primera prenda. Me costó menos de $100 pesos y me enamoré. Me hice adicta a buscar cosas en el grupo en el que estaba, que es de acá, de Guadalajara.”

Entonces se le ocurrió abrir uno en la Ciudad de México y, eventualmente, todo el país. ¿El nombre?, le gustó cómo sonaba y así nació MyClosetMéxico. Se ha concentrado principalmente en CDMX, pero también hay chavas de Querétaro, Mérida, Guadalajara y yo ya hasta le compré a una de Sinaloa. Y se apoyan en Correos de México, y sí, sí funciona.

Fer fue cómplice de Tania. Son familia y el grupo las ha unido más.

Imágenes como estas nos identifica a las participantes

A seguir un reglamento

Fer: «Lo principal es la distribución: es un grupo de reciclaje. Investigando dimos con la información de la contaminación de la industria textil, los bajos salarios, etc., pero más que nada es la contaminación. Llevar un grupo de FB es un poco complicado porque la gente no lee. El reglamento es para tratar de llevar bien el propósito del grupo. Porque se pierde. Acaban cerrándose porque se salen de las manos.»

Para dar acceso a la gente se puso un filtro: llenar unas preguntas. Pero en un par de meses era tanta la demanda que decidieron hacerlo secreto. No se daban abasto para revisar las hasta 500 solicitudes al día.

Empezó el 2 de julio de 2019 y ya va en 8 mil miembros. “De repente hubo un boom, enorme, ¿en qué momento? De un fin de semana para otro ya había mil, y se fue… hacia arriba”, comenta Tania.

Pero no solo es un grupo de reciclaje, es una oportunidad de encontrar joyas. Joyas en perfecto estado. Esas cosas que compraste y no usaste por equis o ye, aquel regalo que está divino pero no te quedó.

Y se tiene que entregar lavado, planchado, sin manchas ni pelitos.

Tania: “El poner los filtros, es decir, que nosotras revisamos cada foto, es para asegurar la calidad. No es payasada, se puso para mantener el propósito del grupo porque han intentado vender chiles en nogada. Sólo se vende ropa, zapatos y bolsas. Quiero encontrar tesoros, no basura. Tanto para gente que no podemos costear ciertas marcas, pero también para las personas que igual sí pueden pero prefieren darle una oportunidad a algo usado. Hay de todo.»

Y aquí la duda surge (en especial cuando vas entrando al grupo): ¿cómo puedes valuar tu prenda. Es decir: qué precio ponerle a lo que quieres vender.

Tania:Bueno, primero es la marca. Hay marcas de lujo -Carolina Herrera-, hay más comerciales -tipo Nine West- y las de tiendas de fast fashion que sí, son más baratas pero de menos calidad. Hay que descontar que ya salió de la tienda, y es como un auto, esto la devalúa el 50%. A eso se le agrega: si lo usaste, lo lavaste, cuántas veces lo mandaste a la tintorería. Si es nuevo y nunca lo utilizaste, no puedes venderlo al mismo precio, hay que pensar en bajarle al menos la mitad. Es lo que ha costado trabajo: que se entienda que el propósito es darle una segunda oportunidad pero no te van a regresar el dinero que tú pagaste por la prenda.»

Fer: “Hay como tres categorías para definir el precio. Una marca de lujo (que no es Gap, ni Babana Republic) o la de centro comercial. La marca, el tiempo que llevas con la prenda (cuántas veces lo lavaste) y el estado en el que está. Después, tienes que pensar en que no puedes darlo en lo que te costó, por ejemplo, en $300 si te costó más de mil está súper bien. Las bolsas es todo un tema y siempre deben de estar en buen estado. No se permite clon o piratería. Insisto: que esté en perfecto estado. Nosotras revisamos las fotos y deben verse bien.»

¿Por qué podrían rechazar la publicación?

Tania: “Si no cumplen las reglas: 1) todos los días se puede publicar ropa de mujer, hay un día de bebés y niños (viernes), y otro (sábado) para ropa de hombre. Si lo ponen otro día, bye. 2) La prenda debe de estar en perfecto estado y les pedimos que antes de anunciarse laven las cosas. ¡Queremos que encuentren tesoros!»

Pero no pueden estar al pendiente de todo, por eso, las mismas usuarias reportan cuando tuvieron una mala experiencia y ellas evalúan el caso. ¡Como ven no es cualquier cosa! Ya que se recurre a la administración (por medio de mensaje directo), se pide la devolución del dinero y a veces se permite poner públicamente “no recomendado” y el perfil de alguien y explicar el caso.

Tania: “3) Otra razón para no aprobar es que no ponen la información completa: si son de fuera de la Ciudad de México hay que especificar que la entrega será a través de envío, o si sí viven allá: punto de entrega, además de precio y talla. Si no la trae se rechaza. 4) Si una prenda es de costo elevado, debe de traer el precio original y el nuevo precio, para que puedan comparar el valor real y el valor de venta. Porque muchas desconocen el precio real de la prenda. No hay tope de precio. 5) Solo se permite ropa, zapatos y bolsas. En relojes y lentes de sol la piratería está enorme. Si de por sí se batalla un poco con bolsas para tratar de asegurarnos que son reales.»

¿Cuál ha sido su mejor experiencia?

Tania: “mi relación con Fer se ha hecho más estrecha, hablamos todo el día.

-La gente; que hemos conocido a ciertas mujeres que aunque no conocemos en personas pero me escriben diario y me ofrecen su casa para hacer bazar de ropa usada, hospedaje… señal de que es un grupo maravilloso, que el control lo diferencia.

-Que la atención les encanta, no se deja en visto.

-La interacción. Te llegas a enterar de historias, por ejemplo, la mamá de una ellas que estaba súper motivada vendiendo, después de un mal periodo en la vida. Le ha hecho bien el grupo.”

Fer: “ayudar un poco al medio ambiente. Estamos contaminando mucho, reducir un poco el ir a comprar algo. Ya no salgo a comprar tanto. Hasta que empiezas a leer te das cuenta de todo lo que contamina. También ver cómo el grupo creció tanto.”

El mejor consejo para las participantes del grupo

Tania: «Vender lo que a ti te gustaría encontrar en el grupo. No buscamos la ropa que tienes en la bolsa debajo de la cama,no sino algo que compraste por impulso y ya no te gustó cómo se te ve o que no te queda bien.»

Nuestra visión es que cuando la gente piense “necesito algo” la primera opción sea buscar en el grupo de reciclaje y después, si no lo encuentra, vaya a la tienda. Y algo muy importante: que el dinero circule entre nosotras. Apoyar la economía entre nosotras.

Como verán, no es difícil contribuir un poco al planeta. Eso sí, tengo que advertir que comprar ropa de segunda mano se vuelve una adicción. Ahora sólo nos falta un centro comercial como este para cambiar la idea de que «eso no es para nosotras». Verán que sí lo es.


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