Top de mis recientes, relativamente, inventos femeninos para afrontar el periodo menstrual. Aunque sus antecedentes datan de 1860 la –antes nada famosa– copa estaba hecha de caucho, pasaron siglos para retomarla y elaborarla con el silicon quirúrgico de los presentes días.

Aunque le han atribuido propiedades mágicas como acortar los días el periodo o disminuir los dolores de los cólicos (que alguien nos explique este principio por favor), a mí me gusta por otras muchas razones que me constan hoy, a más de un año de usarla, (comencé en diciembre del 2017). Razones que a continuación te comparto en esta nota.


Inviertes una vez y dura de 15 a 18 años aproximadamente

A menos que la pierda, creo que esta copa me va acompañar hasta mi entrada a la menopausia (por ahí del 2035), imagínate también lo que estoy ahorrando en tampones, toallas (aunque nunca me gustaron) y chones tirados a la basura imposibles de desmanchar por cualquier fuga. No te mentiré, hoy con todo y copa, tanto en mi día más fuerte como en mi día final (cuando ya me la quito), uso pantiprotectores. Aún así, el gasto se ha reducido al mínimo.

Me costó aproximadamente 500 pesos aquel diciembre 2017 y me la trajeron de Francia, pues aquí seguía siendo todo un tema, incluso firmé una carta pidiendo se autorizara su entrada  y distribución en México.

Es la más discreta de todas las opciones, ¡hasta para ti misma!

Viene en una mini bolsita que perfectamente guardo en mi bolso o maleta, ¡adiós paquetes y cajas! Durante el periodo, lo único que necesitas es literal, guardarla dentro de ti, no cargar con nada más. Cuando estás desnuda no se te ve, ni te sale un hilo blanco colgando (jaja!) ni en tus calzones traes un bulto pegado (o ese «pañal» odioso llamado toalla femenina). Ni tú misma la notas (no la sientes)… solo sabes que está ahí.

Ah y por favor: no te creas el mito de que la copa se te mete y viaja por tu cuerpo hasta desaparecer… ¡qué risa!

 

Bien puesta, aguanta hasta doce horas sin derrames ni infecciones ni males ni síndromes raros

Tiene una capacidad que supera todo lo demás del mercado, por más absorvente, atrapador y gel azul que tenga lo demás, la copa menstrual aguanta perfecto una jornada laboral entera con todo y lunch y trayectos, aguanta una noche de fiesta o antro, desde la salida hasta la puesta del sol en la playa y un vuelo trasatlántico de hasta 12 horas sin necesidad de que la retires y vacíes.

Es la más ecoamigable del planeta

«Y si cada niña hiciera igual» (Como decía la cancioncita de Memo Méndez). Estamos ahorrando bárbaro, no solo en economía personal, sino que al planeta le ahorramos unas (literal) toneladas industriales de material como los pañales… que son de lo más tardado en reciclarse.

«Una toalla higiénica tarda aproximadamente 500 años en degradarse y el aplicador del tampón un poco más». Entrepreneur

El promedio es 1 copa cada 10 años contra 1700 toallas sanitarias… ¡por cada mujer!

Do the maths baby!

Familiarizarte con tu menstruación

Es realmente un contacto mucho más «natural» y cercano con «tus días». Cada que vacías la copa, te permite el contacto directo con tu sangre: ver la cantidad real te va dejar impresionada, observar su color, consistencia, olor, flujo por día, si hubiera coágulos, etcétera. Acercarte y aprender de estas comunicaciones corporales es benéfico para la salud. Quizá estés pensando «iugh», pero te invito a quitarte el prejuicio (porque eso es) y entregarle un sólo día a tu curiosidad natural y dejar que te revele esta gran información sobre tu organismo.

Evita accidentes

Te mentiría si no tuviera su parte de dificultad. La que a mí más me costó fue agarrarle la onda a la aplicada en los primeros días. Acomodarla es diferente a todo lo que conoces para evitar derrames, por eso mientras se «acomodan mutuamente», te recomiendo usar un pantiprotector diario mientras seas novata. Cada quien aprende a su ritmo, pero estoy segura que lo harás en las primeras puestas si sigues al pie de la letra la instrucción que cada copa indique e su instructivo.

Lo mejor es que bien instalada la copa es lo más efectivo, discreto, práctico, ahorrador, ecoamigable y confiable que existe hasta ahora sobre nuestro planeta Tierra.

¡Salud por la copa menstrual!