Ser mexicana en esta pandemia, vivir este 15 de septiembre de 2020, en esta experiencia de resguardo, cuando la ciudad se escucha tranquila, cuando no hay pirotecnia (estoy en un pueblo en Michoacán)… no se escuchan mariachis, ni balazos, todo tranquilo, además llueve. Veo el grito en la televisión y el zócalo tiene una República Mexicana iluminada por foquitos que nos representan a cada uno de nosotros: Todos los que hacemos algo por seguir aquí abrazando la vida y cuidándonos para estar sanos y lograr trascender esta experiencia que nos ha cambiado la vida.

Creo que en las circunstancias en las que estamos estas experiencias se sienten más. Veía un video que cantaba “México en la piel” con hermosas mujeres haciendo volar sus vestidos multicolores por los aires con elegancia y belleza, paisajes de nuestras playas o gente caminando en las plazas, y pienso en lo orgullosa que me siento de ser mexicana.

Siempre he dicho que si fuera a vivir a otra parte del mundo tendría que tener una casa en México que me haga regresar porque aquí tengo mi base. Y que puedo tener espacios en donde sea siempre y cuando siempre regrese a México.

Amo a nuestra gente, somos ocurrentes, ingeniosos, resolutivos, ocurrentes, creativos, trabajamos duro y nos divertimos, somos curiosos, y ¡somos capaces de resolver un problema con un palito y un hilito! Somos agradecidos, leales, compañeros, amables, románticos, sensibles, desordenados, espontáneos… y mucho más. Creo que menciono estas cualidades porque son las que admiro y me encantan de los mexicanos. Se que nos la rifamos por los nuestros, en los terremotos y huracanes, hemos encontrado la forma de ayudar siempre, y en esta experiencia de la pandemia, de alguna forma estamos tratando de resolver ayudándonos unos a otros.

Tenemos el mejor clima, nunca es demasiado frío y tampoco demasiado calor (bueno… en algunos lugares, a veces sí, y eso es parte de nuestra riqueza). Y por lo tanto tenemos los mejores ecosistemas, mágicos y poéticos, hermosas playas con arenas suaves y aguas turquesas, bosques fríos y tupidos de árboles y un sinfín de animalitos que aún habitan y salvan nuestro ecosistema. Selvas que nos hacen sudar y reconocer otras tantas especies de árboles y plantas maravillosas. Bellas ciudades cosmopolitas y pueblos mágicos en donde desearías quedarte a vivir para siempre.

Y en cada uno de estos lugares tenemos una variedad de comida extraordinaria, la capacidad de creación en la cocina es sorprendente, la mezcla de chiles, de especias, de hojas y condimentos, son espectaculares, logrando sabores que hacen que uno pierda el sentido del tiempo y el espacio en el gozo de la degustación. Bueno, soy una amante del placer de la buena comida…

México es mágico, con su artesanía milenaria, maravillosa, que deja ver la sabiduría y la experiencia ancestral de las manos que las crean, de esa experiencia de todo lo vivido por nuestros antepasados, por nuestra historia, que nos hace ser lo que somos, guerreros; alma y tierra mezclada en esta vasija en donde nos formamos, entre montañas de tierras rojas, lagos de espejo, vegetación milenaria y cielos azules, estos entornos que nos contienen y nos abrazan para forjarnos sensibles, amorosos, positivos, y capaces de todo. ¡Así somos los mexicanos!

Dejarnos sentir esta fuerza y este poder de ser de estas tierras, es una experiencia que cada uno debemos hacer consciente. Reconocernos auténticos, dignos y orgullosos de ser mexicanos, celebrarnos en este día de 16 de septiembre de 2020 como estos hombres y mujeres majestuosos y completos, aprovechando esta oportunidad de vivir esta celebración íntima, con uno mismo, que nos deje sacar toda la casta, toda la sutileza de Ser, hijos de esta tierra amorosa, materna, y transformadora, que nos permita aprender a reconocer esta fuerza, este poder de lo que estamos hechos y que hoy celebramos.

¡Viva México, y vivamos los mexicanos!

Serie despertar y permanecer despierta

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