El perdón es un acto de amor, nos dice Gaby Arce, coach de vida y bienestar mental:

 

Camino a mis muy merecidas vacaciones comencé a ver la película “Alicia a través del espejo”. Me recordó acerca de una de las distinciones más hermosas que podemos vivir los seres humanos, porque, aunque en ocasiones he escrito acerca del tema, es algo tan poderoso que no me cansaré de compartir: el poder que tiene para la humanidad perdonar y pedir perdón.

¿Recuerdan la reina de corazones y su enorme cabeza?  Después de una inocente travesura, su hermana (Anne Hathaway) la culpó de haber robado unas tartas y al recibir el regaño de su madre, salió corriendo del castillo; al correr tropezó y se golpeó quedando su cabeza del tamaño en el que quedó… El punto no es la trama de la película, sino llevarlo a nuestras vidas y te propongo que sea así… ¿Cuántas veces has cometido actos inocentes, echado pequeñas mentirillas o hecho comentarios hirientes que, según tú, son normales, sin darte cuenta de las profundas consecuencias para otros? Los seres humanos –cómo me encanta decirlo– estamos interconectados: quienes somos, lo que pensamos y nuestras acciones y decisiones afectan nuestro entorno y, en especial, más a esos que “amamos”.

La Reina Blanca (Anne Hathaway) olvidó por completo por qué su hermanita salió corriendo… Y te pregunto a ti: ¿alguna vez has olvidado lo que has hecho o dicho sabiendo que no necesariamente era un acto de honestidad o amor? Te tengo una noticia. Todos cometemos los mismos actos; nota que esto no se trata de justificar, sino de comprender y encarar que somos seres humanos y aunque el ideal es mantenernos en una historia de amor y honestidad, a veces fallamos.

Y esto me lleva a pensar que el problema no es únicamente que le fallemos a otros, sino que en el camino lastimamos nuestro propio corazón, pues al no estar conscientes de ello limitamos nuestra relación con los demás. Si te fallaron te alejas de ellos y si fallaste se alejan de ti.

Siempre digo que el perdón es un acto de amor, pues cada vez que perdonamos no sólo liberamos a otros de ese sentimiento de enojo, ira, frustración, resentimiento o lo que sea que sientas, sino que también le quitamos una capa de dolor y parálisis a nuestro corazón.

A veces, lo único que has estado esperando es que se acerque a ti esa persona que te hirió y te pida una disculpa que llegue desde el corazón. “Al espíritu no lo engañas…” Y tú y yo sabemos perfectamente que a veces hay «perdones» que saben a mentira o protocolo, ¡no lo hagamos!, perdonar y pedir perdón se hacen con el corazón.

Al final, la reina de corazones lo único que anhelaba era que su hermana reconociera que había fallado para liberar tanto dolor en su corazón, ese dolor que cuando lo dejamos atrapado por un largo tiempo en nosotros se convierte en un sufrimiento desgarrador. Imagínate cuánta gente que se ha cruzado en tu camino espera lo mismo de ti y de mí ¡Nos toca hacer la lista y liberarlos para liberarnos!

Cuando ella escuchó esas palabras de amor, su única respuesta fue esto era lo único que quería e instantáneamente rediseñó su expresión. Por eso es que siempre que pienso en el perdón llego a la misma conclusión: Perdonar es un acto de amor. Un ser humano que se ama de manera profunda sabe que no hay energía ni tiempo que perder viviendo del pasado y, aunque piense que hace daño a otros dejando de relacionarse, el daño principal es personal, pues el amor sostiene al otro en grandeza (no lo justifica y de manera rigurosa, pero amorosa, le hace notar su fallo) y el amor tiene compasión (se pone en los zapatos del otro sin justificar su error).

Hermoso mensaje y hermoso final, pues en esta entrada no se ha terminado la historia de Alicia. Hay otra parte de la historia que de nuevo me recuerda la naturaleza del hombre: es ser y estar en amor. Con él, con otros y con todo.

“PERDONAR no solo es para MÍ, no solo es para OTROS. PERDONAR es un acto de AMOR, es para TODOS.”

 

 

Gabriela Arce Life & Mindfulness coach, con más de siete años de experiencia en potencial humano. Ha impartido talleres en Latinoamérica (México, Perú, Ecuador y Colombia). Licenciada en creación y desarrollo de empresas por el Tecnológico de Monterrey, Spirit Junkie Coach por Gabrielle Bernstein, certificada en diseño de interiores y en imagen personal por la Universidad Complutense de Madrid, entre otros cursos y talleres que ha tomado en su carrera.

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