Por Lorena Junco Margain

Te has preguntado ¿qué significa perdonar?

A caso ¿es dejar pasar?, ¿es olvidar?, ¿es tener presentes esos recuerdos que nos lastiman para hacernos más fuertes?, son preguntas que nos rodean cuando atravesamos un episodio doloroso a nivel emocional y más cuando estamos inmersos en las consecuencias de un daño, llámese error, negligencia médica, mentira, traición, conflicto familiar, o cualquier perjuicio.

Encauzar positivamente el dolor

Las huellas emocionales tras un suceso que nos provoca una herida en nuestro interior requieren de una sanación consciente. Afortunadamente tenemos la oportunidad de elegir iniciar un proceso de transformación que encauce positivamente las respuestas más naturales e inmediatas en un ser humano: sensación de venganza, odio, ira, enojo y, sobre todo, de dolor.

Perdonar es encontrar una reconciliación con esas experiencias negativas del pasado que nos lastiman y nos impiden seguir viviendo en plenitud. Es una acción que habla de nosotros mismos, es un equivalente al crecimiento personal, a avanzar en pequeños, pero sólidos pasos hacia adelante.

Mi libro, En Camino a Casa Lotus

En mi libro En Camino a Casa Lotus (por publicarse este año), llamo a la reflexión sobre ese poder transformador que implica perdonar, esto a nivel personal, pero también en lo colectivo. Hablo de esa fuerza interior que nos lleva a redireccionar los sentimientos negativos para elegir una vereda a la renovación personal, cuyo cimiento es el amor hacia nosotros mismos y hacia nuestra red de apoyo más valiosa: los nuestros, la familia.

Perdonar en pasos

En el camino hacia la sanación interna y emocional, las pautas, el ritmo y el tiempo son factores distintos en cada persona, sin embargo, hay claves que en lo general pueden facilitar esa práctica positiva que conduce al perdón:

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  1. Aceptación consciente. Empezar con uno mismo. Significa hacer una verdadera introspección para romper las ataduras con el pasado, con esos episodios negativos que nos provocan culpa, convencidos de que no podemos cambiar la manera en cómo sucedieron, pero sí la manera en cómo los afrontamos y aprendemos de ellos. Uno de los primeros pasos para detener ese dolor que nos aflige al recordar esos acontecimientos es la aceptación consciente y la autocrítica. Es, lo que nos da la oportunidad de voltear hacia nosotros mismos y elegir perdonar con voluntad y compasión.

2. Escuchar nuestro cuerpo. Hacer una lectura emocional de nuestro cuerpo es abrir nuestro corazón para echar un vistazo profundo a las sensaciones que experimentamos tras un suceso negativo. Esto nos ayuda a reconocer las emociones y encauzarlas por un camino de sanación. Un paso que nos ayuda es escribir estas sensaciones, nombrarlas y darles cabida en nuestro interior. Darnos la oportunidad de sentir, transformar las emociones y soltar con plena libertad y conciencia. Como lo menciono en mi libro:

“Tratar de perdonar sin ira es como tratar de hornear pan sin levadura. La sinceridad de tu perdón es directamente proporcional a la sinceridad de tu ira”.

3. Mirar con compasión y objetividad. Esto quiere decir poner en práctica ese inmenso poder interno para hablar desde el corazón. En esa media configuramos un entorno de armonía en el que podemos perdonar a quienes nos han infringido un dolor físico o emocional. A esas personas las veremos con una óptica distinta, alejada de la venganza, del ‘ojo por ojo y diente por diente’. El viaje hacia el perdón no es inmediato, es un proceso profundo que implica abrir el alma, ver cada recoveco con objetividad y hacernos cargo de ese dolor para evitar que este sentimiento se apodere de nuestra vida.

4. Materializar acciones. Más que un acto de bondad, el perdón puede ser la punta de lanza para abrazar un nuevo ciclo en nuestra vida, debido a la liberación de emociones que experimentamos. Esa libertad por la que atravesamos es una oportunidad para reconciliarnos con nosotros mismos y vivir sin cargas ni resentimientos pasados.

Volver a la vida

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Para este paso es necesario transformar las sensaciones negativas con el fin de materializar acciones que nos llenen el corazón, es el momento de retomar con fuerza nuestra pasión por la vida, con esas actividades recreativas que revelan la mejor versión de nosotros como son la convivencia con los nuestros, la lectura, las manifestaciones artísticas, la música, y la actividad física, entre otras. Poner en práctica ese pasatiempo nos ayudará más que nunca a gestionar mejor las emociones.

Alcanzar el perdón se relaciona con la aceptación, en primera instancia, de aquello que no podemos cambiar, es reconocer y asimilar lo que sentimos para poderlo transformar. Por ello, la mejor alternativa que tenemos para encontrar una verdadera paz interior es canalizar nuestras emociones en una oportunidad para sanar y crecer como personas.

Recordemos que la elección de perdonar a otros es un acto de transformación y superación que nos hará evolucionar, sólo si aprendemos primero a perdonarnos a nosotros mismos.

Texto de Lorena Junco Margain, artista, coleccionista de arte, filántropa y autora de ‘En Camino a Casa Lotus’

Editado por Tania Lara para KENA.com

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