El sonido característico que se produce al estirar o doblar los dedos no es una fractura ni un desgaste. Se trata de un proceso llamado cavitación. Las articulaciones están rodeadas por una cápsula llena de líquido sinovial, que actúa como lubricante. Este líquido contiene gases disueltos (como oxígeno, nitrógeno y dióxido de carbono). ¿Es malo tronar tus dedos? Descubre qué es la cavitación, por qué no causa artritis y qué señales deben alertar a las mujeres sobre su salud articular.

Osteoartritis
El fenómeno físico: ¿Qué es ese «tronido»?
Al ejercer presión sobre la articulación, el espacio entre los huesos aumenta, lo que provoca una caída repentina de la presión interna. Esto genera la formación de burbujas de gas que colapsan rápidamente, produciendo el sonido de estallido.
«Es similar a lo que ocurre cuando destapas una botella de refresco», explica el experto. «La liberación de presión crea la burbuja y el sonido. Por eso no puedes tronarte el mismo dedo dos veces seguidas de inmediato; necesitas esperar unos 20 minutos a que el gas se vuelva a disolver en el líquido sinovial», aclara.
La ciencia ha intentado demostrar el vínculo entre este hábito y la artritis sin éxito. El estudio más famoso al respecto fue realizado por el Dr. Donald Unger, quien durante 60 años se tronó los nudillos de su mano izquierda y nunca los de la derecha. Tras seis décadas, no encontró diferencia alguna entre ambas manos ni señales de artritis, lo que le valió un Premio Ig Nobel en 2009.
Estudios más amplios, como los publicados en el Journal of the American Board of Family Medicine, han comparado a cientos de personas con y sin el hábito de tronarse los dedos, concluyendo que la prevalencia de la osteoartritis es prácticamente la misma en ambos grupos.
En México, las enfermedades reumáticas representan un reto de salud pública importante. De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud y el Colegio Mexicano de Reumatología:
- La osteoartritis es la enfermedad articular más común en el país, afectando aproximadamente al 10% de la población adulta.
- Se estima que más de 1 millón de mexicanos padecen artritis reumatoide, una condición autoinmune que suele confundirse con el desgaste mecánico.
- El riesgo de padecer artritis en México está más asociado a factores como el sobrepeso, la genética y la edad, que a hábitos mecánicos como el chasquido de dedos.

Tronar los dedos
¿Cuándo el sonido es una señal de alerta?
Si bien el chasquido por gas es inofensivo, no todos los ruidos articulares son iguales. El especialista en rodilla y cadera advierte que existen momentos donde el sonido debe ser evaluado por un profesional:
- Acompañamiento de dolor. Si el «trueno» genera una punzada o molestia persistente.
- Inflamación: Si la articulación se ve roja, hinchada o se siente caliente al tacto.
- Limitación funcional. Si después del sonido la articulación se siente «trabada» o ha perdido su rango de movimiento natural.
- Crepitación constante. Un sonido más parecido a un «crujido de arena» puede indicar que el cartílago está desgastado y hay fricción ósea.
«En mi práctica, vemos que los ruidos en la rodilla o cadera que vienen acompañados de inestabilidad son los que realmente requieren cirugía o tratamiento ortopédico», puntualiza el Dr. Carlos Suárez Ahedo. «Si solo suena y no duele, lo más probable es que sean simplemente burbujas de gas cumpliendo las leyes de la física».
Recuerda que siempre debes consultar a un médico si las molestias persisten o ves algo inusual.

Bienestar en movimiento (edición mujer)
Para la mujer de hoy —que equilibra la oficina, el gimnasio y la vida personal— el cuidado de las articulaciones suele pasar a segundo plano hasta que algo «suena». Aunque ya vimos que la cavitación es un proceso físico natural y no causa artritis, hay matices que nos afectan específicamente a nosotras.
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El factor hormonal. Durante el ciclo menstrual o la menopausia, los cambios en los niveles de estrógeno pueden afectar la elasticidad de los ligamentos y la hidratación de los tejidos. Esto puede hacer que tus articulaciones se sientan más «ruidosas» o rígidas en ciertos días del mes.
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Tacones y postura. El uso prolongado de calzado alto altera la presión en las articulaciones de los pies y rodillas. Si sientes que tus dedos «truenan» más de lo habitual después de un evento, es tu cuerpo liberando la tensión acumulada por la redistribución del peso.
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Más que un sonido, un hábito de estrés. Muchas mujeres recurren a tronarse los nudillos como un mecanismo inconsciente para liberar ansiedad. Si bien no daña el hueso, hacerlo con demasiada fuerza o frecuencia podría, a largo plazo, distender ligeramente los ligamentos, restando firmeza al agarre de tus manos.
Ahora dejo pro aquí un consejo pro para mujeres reales, como tú y como yo, si buscas mantener tus manos y articulaciones jóvenes, prioriza el consumo de magnesio y colágeno, y reemplaza el «tronido» por ejercicios de estiramiento suave y masajes con aceites esenciales para liberar el estrés articular.

Mitos de la artritis
Fuente: Dr. Carlos Suárez Ahedo, modificado por Mariel Gadaleta
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