Volver a entrenar

Retomar la rutina después de un periodo de descanso, ya sean unas vacaciones largas o un breve respiro de la cotidianeidad, suele venir acompañado de un invitado inesperado: la culpa. Nos miramos al espejo o sentimos el cuerpo pesado y, de inmediato, surge esa voz interna que nos dicta que debemos «compensar» los excesos. Pensamos que, si no pasamos dos horas en el gimnasio o si no terminamos exhaustas, el esfuerzo no cuenta. Sin embargo, la ciencia y los expertos en bienestar dicen todo lo contrario. Castigarse físicamente tras una pausa no solo es innecesario, sino que puede ser el camino más rápido hacia el abandono.

Volver a entrenar

La trampa de la compensación postvacacional

Es común caer en el error de querer recuperar en una semana lo que no hicimos en un mes. Esta mentalidad de «todo o nada» es la principal causa de deserción deportiva. Cuando sometemos al cuerpo a una carga excesiva sin una transición adecuada, el sistema nervioso se estresa, los músculos se inflaman de forma contraproducente y la motivación se desploma.

De acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los beneficios del ejercicio se obtienen incluso con cantidades moderadas de actividad física, siempre que exista constancia. La clave no es la intensidad bruta, sino la permanencia en el tiempo. El bienestar no es un castigo por lo que comiste o descansaste; es una inversión a largo plazo que requiere paciencia y una estrategia inteligente.

El año pasado tomé unas largas vacaciones en la casa de verano de mi novio. Cuando regresé a la realidad, el cardio se me hizo extremadamente agotador. Pasé 3 días con dolores intensos en los músculos. Aquí fue donde recorde de lo delicioso que es entrenar y priorice mi movilidad, mi bienestar y mi hobbie.

Rutina después de vacaciones

Volver al ritmo: menos exigencia y mucha más conciencia

El cuerpo humano tiene memoria, pero también necesita un periodo de readaptación. Tras una pausa, nuestra capacidad cardiovascular y la resistencia muscular pueden haber disminuido ligeramente, y eso está bien. Forzar la máquina desde el primer día es como intentar arrancar un coche en quinta marcha. La clave del éxito en esta etapa es entrenar mejor, no necesariamente más.

Para lograr una transición exitosa, los especialistas sugieren enfocarse en cuatro pilares fundamentales que nos permiten reconectar con el movimiento desde un lugar de respeto y autocuidado:

  1. Micro hábitos diarios. No subestimes el poder de 20 o 30 minutos. Estas sesiones cortas son perfectas para reactivar el metabolismo y reconstruir el hábito en la agenda sin que se sienta como una carga pesada.

  2. Rutinas progresivas. Iniciar con ejercicios de movilidad, fuerza básica con poco peso o cardio de baja intensidad permite recuperar la condición física sin sobrecargar las articulaciones.

  3. Descanso activo. No todos los días deben ser de gimnasio. Caminatas al aire libre, sesiones de estiramientos o yoga ayudan a la recuperación y reducen el estrés físico.

  4. Escuchar al cuerpo. Aprender a distinguir entre la pereza mental y el cansancio físico real es vital. Respetar las señales de fatiga mejora la adherencia al ejercicio a largo plazo.

La ciencia detrás de la progresión

Se ha demostrado estadísticamente que las personas que retoman el ejercicio de forma gradual tienen una probabilidad significativamente mayor de sostener la práctica después de las primeras 6 a 8 semanas. En contraste, quienes comienzan con planes extremadamente exigentes suelen tirar la toalla antes del primer mes debido a la fatiga acumulada o a pequeñas lesiones por sobreesfuerzo.

En este sentido, contar con un entorno que comprenda estas etapas es fundamental. Sport City promueve el regreso al ejercicio desde un enfoque consciente, donde la recuperación, el descanso activo y la progresión forman parte esencial del proceso. No se trata de correr una maratón el primer día, sino de preparar al cuerpo para que pueda correr muchas a lo largo de la vida.

Seguro notarás que después de 10 minutos de caminatas te falta el aire o el corazón empieza a latir fuerte. No te angusties, si estás en una caminadora, ajusta la inclinación, por el contrario, baja la intensidad. Ve a tu ritmo, olvidate de la pantalla y disfruta de la cita que tienes contigo misma.

Salud física y mental

La motivación también se entrena

Uno de los mitos más grandes del fitness es que debemos esperar a «sentirnos motivadas» para empezar. La realidad es que la motivación rara vez aparece antes de moverse; casi siempre surge después. Es ese flujo de endorfinas tras una sesión moderada lo que nos invita a regresar al día siguiente.

Volver a entrenar sin la presión de los resultados estéticos inmediatos permite reconstruir una relación positiva con el movimiento. Cuando celebramos los pequeños avances —como cargar un kilo más, dormir mejor o sentirnos con más energía por la tarde—, el ejercicio deja de ser una tarea pendiente y se convierte en un refugio.

Espacios que ofrecen variedad de disciplinas y acompañamiento profesional facilitan esta reincorporación. Al tener opciones adaptadas a distintos niveles, es mucho más sencillo encontrar esa actividad que nos haga sentir bien hoy, sin importar nuestro punto de partida. Por ello, en lugares como Sport City, el enfoque se centra en la persona y sus necesidades actuales, brindando las herramientas necesarias para que el regreso sea amable y, sobre todo, duradero.

Motivación deportiva

Motivación deportiva

Volver sin castigo para avanzar con constancia

Retomar el ritmo después de las vacaciones no debería sentirse como una penitencia por haber disfrutado de la vida. El bienestar real no se construye a partir del exceso o del dolor, sino de hábitos sostenibles que se alinean con lo que nuestro cuerpo necesita en cada momento.

Cuando cambiamos la narrativa del «tengo que» por el «quiero cuidar de mí», el panorama cambia. El entrenamiento se vuelve un acto de gratitud hacia nuestra salud. No busques la perfección en tu primera semana de regreso; busca la consistencia. Al final del día, lo que transforma tu vida no es esa sesión aislada de dos horas de agotamiento, sino los treinta minutos que lograste dedicarte con amor y conciencia de forma regular.

Amo las rutinas ligeras de yoga, por lo general, las tomo los miércoles, ideal para bajar la intensidad en la mitad de la  semana. Al principio mi mente me jugaba la mala pasada, me ponía limitantes pero mi cuerpo fue más sabio. Lo retó, aprendió a ser más flexible y mejoró muchísmo mis resultados.

Recuerda que cada paso cuenta y que volver a moverse es, en esencia, un acto de cuidado personal. No te apresures; el camino hacia tu mejor versión no tiene fecha de caducidad. Empieza hoy, poco a poco, y verás cómo los resultados llegan de forma natural, sin lesiones y con mucha más alegría. Porque estar bien es una carrera de resistencia, no de velocidad. Al final, lo que realmente importa es que has decidido volver a elegirte.

Te invito a compartir este post a todas tus amigas y correr la voz de este interesante tema. Recuerda que Kena siempre estará en todas las tendencias ayudándote a tomar decisiones. Síguenos en nuestras redes sociales, y está al tanto de lo más top y actual.

Fuente: Boilerplate, modificado por Mariel Gadaleta 


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