Recién esta semana ardieron las redes sociales porque en un IG Live un hombre le pidió a su mujer que NO enseñara pierna, muy molesto porque ella enseñaba mucha pierna y que pues él se había casado con ella para que él disfrutara, no para que otros la vieran… Detalles más, detalles menos, ese fue el contexto.

De manera muy esperada, la situación hizo que en las redes sociales muchísimas mujeres se manifestaran contra lo que interpretaron como una conducta «machista» y que muchas de ellas (incluyéndome a mí) mostraran en sus redes sociales fotos y selfies «enseñando pierna», usando el #yoenseñoloquequiera

Más allá de la situación particularmente indeseable, me parece a título personal que esto es resultado de una cultura que ha «normalizado» que la expresión del amor se confunda con control.

Me explico: está muy integrado en nuestra sociedad, que las mujeres (también algunos hombres), acepten conductas controladoras de parte de su pareja y que las interpreten como «amor», aquí aplica el «porque te quiero te cuido». Pero ese «cuidado» migra de dar un buen trato con mínimo de respeto, ya no digamos amor genuino; y avanza hasta manipular la apariencia, conducta y actividades que realiza la pareja con permiso de su compañero como si fuera su «dueño».

Otro estigma es el de las mujeres «casadas» que según muchas limitadas interpretaciones le pertenecen a su esposo y, por lo tanto, están condicionadas a dejar de hacer muchas actividades y dejar de enseñar muchas partes de su cuerpo.

Otro tema es de la famosa «edad», si ya tienes arriba de «x» años ahórrate el ridículo de andar enseñando de más… Si eres mamá tampoco lo hagas porque qué ejemplo estás dando a tus hijos o si eres soltera, pues, no tampoco, porque muestra cierta urgencia de ser vista.

Aquí lo único fuera de lugar son estas falsas ideas de que alguien es dueño de otro alguien. 

Nadie es dueño de nadie, el tema de «mostrar» o de «enseñar» parte o todo nuestro cuerpo con o sin permiso de otro alguien ni siquiera tendría que ser tema a discutir.

Dejemos de confundir y de enseñar que el amor se parece al control y a otras formas de manipulación. Mi cuerpo es mío, tu cuerpo es tuyo.

Nadie más ajeno a mí puede intervenir en la manera en que lo compartimos, estar en pareja significa (en el mejor de los casos) la elección de compartir con alguien la vida en muchos aspectos, pero eso no da ni el control, ni la propiedad de mi persona o de mi personalidad, se trata de acompañarnos mutuamente, no de absorbernos hasta desaparecer.

El amor NO se perece en los absoluto a ninguna forma de violencia, ni de maltrato, ni siquiera a la intención de lastimar a alguien bajo la bandera de «te amo» o de «eres mía».

Quitemos ya esa dosis de drama que nos hace creer que eso es amor del bueno, no tienes nunca que hacerlo dejar de hacer nada para que tu «significant other» se sienta bien o se sienta tranquilo. Por tener una pareja no posees a nadie y nadie te posee a ti, eres libre sobre tu cuerpo cualquiera que sea tu edad (si eres mayor de edad) y cualquiera que sea tu estado civil. 

¿Nos damos cuenta que resulta realmente importante educar distinto a niñas y niños sobre las formas y manifestaciones del amor? ¿Nos damos cuenta de que hay «adultos» que siguen creyendo que estas conductas pueden ser de «broma» o que, NO lo hacen con ninguna «mala intención»? ¿Nos percatamos de que hay personas (muchas) que siguen pensando que el amor se parece a que alguien venga a decirme lo que puedo o no puedo hacer con mi persona o con mi imagen? ¿Sí entendemos que el amor es libre y que busca siempre que la pareja elegida alcance su mejor versión de vida, lo que eso signifique en cada ser humano?

A mí me parece que es tiempo de retomar los amores bonitos, esos genuinos y sobre todo libres. La consciencia corporal es individual y es muy refrescante poder encontrar con quien compartir la vida en amor y libertad dejando de lado esos comportamientos por demás absurdos. Ya dejemos de creer que está padre que alguien sea celoso o que los celos sean una manifestación de amor.

Cuando hay amor hay confianza, hay libertad, hay deseo de crecer, de expresar lo mejor de nosotros. 

#YoEnseñoLoQueQuiera y tú también, si quieres.

Corre el año 2020, la información está a un clic de distancia en el tema que sea: no puedes comportarte como un macho y luego justificar tu conducta porque nadie te «enseñó a ser feminista». Estamos en un país en el que las mujeres son sometidas y agredidas con cifras que escalan y en formas impensables. Dejemos de aceptar que nuestra pareja: sea esposo, novio, amante, concubino, juntado o «party buddy» se crea que tiene propiedad sobre nosotras. No se trata de ser «feminista» -que sí soy-, es un tema que va mas allá, es un tema del sentido común, hoy en día el menos común de los sentidos…  Y para ello importa cambiar la forma en que enseñamos el amor a nuestros hijos (niñas y varones); la forma en la que nos relacionamos en pareja, nuestras conductas cotidianas dicen mas que lo que pronuncia nuestra boca.

Yo soy de las que opina que cada quien es libre de hacer con su vida un papalote y volarlo donde quiera. Aplica para piernas, brazos y cualquier parte del cuerpo. Mujeres, enseñen sus piernas si quieren y si no, no; lo que importa es que sea su deseo y su decisión, no la de nadie más.

Un abrazo 

Karla Lara 

@karlamamadecuatro

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