Muchas veces, cuando hablamos de violencia de género solo pensamos en agresiones físicas, pero ¡no, no, no! Esto corresponde a más que eso, a maltratos verbales y psicológicos que generan grandes daños en la mujer; por eso, por ser mujer.

Presta atención y reconoce si estás pasando por alguna de estas situaciones. En caso de «sí», te pedimos, por favor, tomar acciones, denunciar y no dejar que esto pase a mayores. Recuerda, es mejor evitar que lamentarse.

  • Celos y control: una cosa es que tu pareja se preocupe por ti, por tu bienestar y seguridad; otra muy diferente es que quiera controlar cada instante de tu vida. Puede comenzar a preguntar insistentemente a dónde vas o con quién, te sugiere cada vez con mayor insistencia que no vayas -chantaje emocional- y te quedes con él. También puede acusarte de hablar o coquetear con otros, te llama intensamente durante todo el día, te acusa de que otros te miren por como te vistes o maquillas. Si te suena familiar, ¡atenta!
  • Aislamiento: tus amistades no son de su agrado o las considera malas influencias para ti. Tratará de distanciarte de tu entorno más cercano, familiares y amigos. Puede que solo quiera dejar que te vincules con ellos cuando él esté presente. La finalidad de esta situación es que te sientas plenamente dependiente de él y no recurras a nadie para pedir apoyo, sobre todo, porque desde afuera es más fácil observar cuando algo no marcha bien y eso puede representar una amenaza para él.
  • Te culpa de todo: cuando discuten o tienen diferencias, sin importar el motivo, te adjudicará la culpa de la situación. Hará que te sientas responsable de sus acciones, se justificará contigo y direccionará la responsabilidad de ciertas conductas hacia ti. ¿Cuándo es preocupante? cuando comiences a sentirte verdaderamente culpable, ¡no lo permitas!
  • Cambios de humor e irritabilidad: la hostilidad está a la orden del día y todo se considera como un ataque personal. Acciones tan simples como una mirada, un chiste o un gesto pueden «ofender» a tu chico y éste descargará su molestia contigo. En ocasiones, tras un ataque de ira puede venir una ola de culpabilidad de su parte, te pedirá disculpas y luego podría volver a cambiar su rostro al enojo. Estas situaciones te pueden dejar desconcertada y preferirás pasar desapercibida frente a él, ¡eso no está bien!
  • Rompe objetos o golpea cosas: cuando discuten y se molestan golpea las paredes o el mesón. Toma algunas de tus cosas: ropas, teléfonos, etc., y los daña durante sus crisis de rabia. Esto lo hace principalmente para atemorizarte, para que veas «lo que puede pasarte», para que sientas mucho miedo. ¡No te quedes callada!
  • Agresiones verbales: tu pareja buscará dañarte y hacerte sentir mal con las cosas que te dice. Los insultos, las malas palabras o expresiones degradantes estarán a la orden del día. Se burla de ti y te humilla, cuando están a solas, o incluso cuando hay otras personas, estas acciones son un golpe en seco a tu autoestima y amor propio, ¡ponle un freno, no dejes que avance!
  • Te obliga a tener sexo: te impone los encuentros sexuales, incluso cuando tú no deseas estar con él, cuando no tienes ganas. Su placer es lo único que importa durante la relación; te hace realizar cosas que no deseas. Se vale de su fuerza y ventaja física para obligarte a estar con él, ¡eso se llama violación!
  • Agresión física: reconocer esto es muy sencillo, pero no es a lo que queremos llegar. Si realiza cualquier acción que te lastime, dañe o que te ponga en riesgo, eso es violencia física.

Si te sentiste identificada con alguna de las descripciones anteriores, te invitamos a hacer algo al respecto. Mantén distancia y mucha precaución, pero, sobre todo, busca apoyo y denuncia.

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