Cuando comencé a escribir esta columna, en julio del año pasado, pensaba que tener un hombre vegano como pareja no era un requisito fundamental para mí, hoy pienso diferente, sí lo es. ¿Por qué?, ¿qué cambió en siete meses? En 2018 leí sobre el vegan love y la vegan sexuality y me sorprendió mucho, fue uno de esos temas que descubrí sobre mi filosofía de vida que no me había pasado por la cabeza.

Vegan sexuality: un poco de historia

En el 2007 la investigadora Annie Potts de Nueva Zelanda acuñó el término Vegan sexuality, el cual establece un vínculo entre la práctica de la alimentación vegana y la práctica sexual de sus adoptantes. Descrito por la autora como una “forma ética de la sexualidad encarnada”, este término toma sentido al describir las relaciones sexuales que sostienen los veganos únicamente con otros veganos, es decir, no se involucran en intercambios físicamente íntimos ni con omnívoros ni con consumidores de carne o productos animales en general. A las personas que practican la vegan sexuality se les denomina vegan sexuals.

Dicha preferencia y práctica sexual fue identificada primero entre las mujeres veganas neocelandeses. Ellas manifestaron su inclinación hacia hombres cuyo cuerpo “no estuviera construido a través del cuerpo de alguien más” y declararon su aversión sexual hacia quienes comían animales porque “huelen y saben diferente”.

Amor entre veganos

Ellen Jaffe, coautora del libro Vegan Sex (2018), habla del amor entre parejas veganas y escribe que entre los comentarios de sus entrevistados lo describían de la siguiente manera: “cuando encuentras una pareja que comparte tu ética y valores puede ser amor a primera, última vista y todas las etapas intermedias. Compartir valores te hace sentir más atraído a tu pareja y más sensible a sus encantos. El altruismo se convierte en esa fuerza motivadora en la vida de ambos y puede ser muy estimulante y duradera”.
La autora además explica que las relaciones exitosas entre veganos basan su permanencia en el compromiso de ambos por servir a un bien mayor, a una causa y al estar del mismo lado de una buena pelea.

Yo no les puedo dar una reseña al respecto porque no he tenido un amor vegano, cuando suceda y conozca a mi medio aguacate, les contaré.

Por favor, que sea vegano

Lo anterior no es necesariamente una manera uniforme en la que veganas y veganos eligen pareja, se enamoran o ejercen su sexualidad. En mis investigaciones, la mayor parte de los entrevistados sobre el tema me han dicho que pasa a segundo plano, por lo menos por un tiempo.

En lo personal les puedo decir que recientemente reflexioné lo que conlleva compartir vida con alguien y se volvió algo esencial y necesario. Todas las áreas de mi vida que se han visto modificadas a partir de mi transición al veganismo y la elección de parejas sexuales o amorosas no tiene por qué ser la excepción. Sí, definitivamente desde mi perspectiva un hombre vegano es mucho más sexy e interesante, así que a la lista de cualidades le he agregado la de “que sea vegano o plant-based”, como dice una amiga “no voy a querer abrir mi refri y verlo lleno de cadáveres”.

Al final uno elige de quién enamorarse, qué amado a amante tener, eso es definitivo y qué mejor que sea vegano, porque además se dice que el desempeño sexual es mejor, pero esa es historia de otro post.

Amen y #GoVegan

Referencias:
Potts, Annie: Parry Jovian (2010). Vegan Sexuality: Challenging Heteronormative Masculinity through Meat-free Sex.
Jaffe Hones, Ellen; K. Kahn, Joel (2018). Vegan Sex. Book Publishing Co.

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