Se tiene la falsa creencia que solo se aprende a nadar de pequeños, pero es falso. Aprender a nadar es algo que podemos hacer en cualquier momento de nuestras vidas, incluso de adultos.

Si es tu caso, no te pierdas los siguientes consejos para que aprendas a nadar ¡Ya!

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Fuera miedos

Sí, hay que dejar atrás los miedos que podemos tenerle al agua ya que son nuestro primer obstáculo a la hora de aprender a nadar. Siempre ten presente que todos tenemos la capacidad de nadar.

¿Qué debes hacer para dejar a un lado el miedo al agua? Comienza por pasar más tiempo en el agua, se recomienda empezar en piscinas no muy profundas, y dejar que el agua vaya envolviéndote en ella poco a poco.

Con esto iremos agarrando confianza de movernos y levantar los pies. Este es el primer paso para aprender a nadar.

A aguantar la respiración

Debemos manejar nuestra respiración, se puede empezar en la superficie a practicar los ejercicios, para luego ponerlo en práctica sumergidos en el agua.

La mejor forma de comenzar es sumergiendo únicamente la cara para que la nariz esté tapada por el agua y nos veamos obligados a aguantar la respiración.  Este ejercicio ayuda a que ganemos confianza y conozcamos nuestros límites debajo del agua. Hacer «bucitos» también ayuda, esto quiere decir: respirar por la boca en la superficie, soltar el aire por la nariz debajo del agua.

Es hora de flotar

Ojo, no es que ya estés listo para nadar, pero sí puedes empezar a flotar. Aunque en un adulto puede que cueste más que en un niño, la idea es aprender a dejar el cuerpo en reposo ¡sin moverte!

¿Cómo empiezo a flotar? Es importante saber que acá el balance y el equilibrio juegan un papel fundamental. Se empieza con estirar las piernas y los brazos y tratar de mantenernos a flote sin movernos. Si te hundes no importa, estás aprendiendo.

Seguimos con los movimientos básicos

Ahora, a empezar a movernos en el agua. Al principio nuestros movimientos pueden parecer algo torpes, pero todo es mientras se acostumbra a estar en el agua.

Para ello, con las piernas hagamos un movimiento de tijera y sintamos la resistencia del agua a medida que las movamos. Y los brazos movámoslos hacia adelante y hacia atrás con un movimiento horizontal.

Es recomendable buscar un lado de la piscina que no haya mucha gente, para que puedas moverte con más facilidad.

Aprender a dar ¡patadas!

Aunque suene extraño, hay que saber patalear cuando se está en el agua. Este movimiento es muy similar al que hacemos para caminar, pero de manera suave, para que nos permita desplazarnos al nadar.

Se recomienda mantener un poco dobladas las rodillas y evitar la rigidez, pero no hacerlo desde la rodilla. Así lograremos un movimiento más suave y elegante. Sostente de la orilla de la alberca y ¡a patalear con ganas!

Y por último… los brazos

Este movimiento básico de brazos puedes practicarlo antes de estar dentro del agua. La idea es ganar resistencia en ellos. Es importante hacer los movimientos con cuidado, ni muy rápido ni bruscos. Practicar mucho es la clave. En el video verás claramente cómo se hace.

Con estos consejos básicos habrás aprendido a nadar de manera clásica, y más adelante, con mucha perseverancia y constancia podrás experimentar otros estilos de natación.


 


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