Ella es otra de las estrellas que sufrió una adolescencia complicada por la fama. Y es que lidiar con este boom artístico no es nada fácil, y menos a temprana edad.

Recientemente la cantante confesó a la revista American Way que no pensaba que iba a estar viva a los 21 años. Dicho en sus propias palabras: «He vivido rápido y moriré joven, ni siquiera pensaba que llegaría a los 21«.

Durante esta entrevista habló sobre sus batallas personales y contó abiertamente su ingresó por primera vez al centro de rehabilitación en 2010, luego de recibir la noticia de que sufría de trastorno bipolar y desórdenes alimenticios. Estos últimos no solo la ha afectado a ella, sino también a su familia, sobre todo a su madre y abuela. «Si vives alrededor de alguien que pesa menos de 40 kilos y que tiene un desorden alimenticio, es difícil no crecer de esa manera«, confesó la cantante.

Asimismo, la ex Chica Disney habló sin temor alguno sobre su caída y las alternativas que utilizó para evitar que su vida se fuera al vacío. Sin embargo, teme que su historia se repita: “Ojalá que mis hijos no padezcan la bulimia; es una especie de enfermedad hereditaria”.

Toda esta experiencia ha llevado a la actriz a promover y defender la belleza natural y sin complejos, a alejar los estigmas. “Cuando la gente me dice ‘me ayudaste a salir de esto’, ‘por ti deje de auto-lesionarme’, o ‘me mantengo sobria’, mi vida cobra sentido», afirmó la actriz de Camp Rock.

Por otra parte, la actriz de 23 años confesó que “no podía pasar una hora sin consumir cocaína”, en otra entrevista al portal Refinery 29. Agregó que su principal enemigo no fueron las drogas, sino sus trastornos alimenticios. «Era una pesadilla trabajar conmigo. Fui a rehabilitación para buscar un respiro de tanto enfado y amargura«, relató la cantante y actriz.

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