No es necesario dar tantas explicaciones del porqué esta nota es pertinente en tiempos de coronavirus. Mientras unos temen el encierro, otros es justo lo que estaban esperando. La diversión casera y lo productivo en el aislamiento es un tema más profundo de lo que parece, tiene que ver con la relación real contigo misma: tú frente a ti, cuando no hay nada que se interponga ni distraiga.

Y para el caso de quienes viven en pareja o las familias, aplica lo mismo, es ver la relación casi que con lupa. Los siguientes consejos son para que si este es tu caso, decidas si estas actividades las realizas por tu parte o en conjunto. La mejor convivencia es aquella que se mueve como un baile, por momentos se sueltan y en otros buscan la fusión. Y sí se puede, sean creativos, no hay pretextos por los metros cuadrados.

1. Sé más smart que tu smartphone

Si te la vas a pasar de sol a sol en el celular o laptop vagando por la web, créeme que te vas a saturar, terminar con el ojo enrojecido y vivir la horrenda sobredosis de internet. Así que no, ponte horarios con límite para navegar sin objetivo en esas aguas turbias. Si vas a hacer home office tómate en serio lo de los tiempos. No son vacaciones. Lee aquí más consejos para ser efectiva laboralmente en tiempos de coronavirus.

¿Recuerdas los 90? Hablar por teléfono fijo para ponerte al día con la amiga estaba muy padre.

2. Pon orden… al fin

Haz algo productivo que tenías postergado, este tiempo es excelente para limpieza física y digital: organizar tus fotos y borrar las miles digitales que solo ocupan memoria y ni están buenas, de ordenar tus playlist de música y renovarte un poco en ese sentido, no seas la eterna oldies but goodies. Quizá también es hora de echarle ojo a la acumulación en tu alacena, depurar el clóset retacado, hacer eso que siempre postergas con tus plantas y flores, o hasta eliminar mails de hace años en la bandeja.

Aquí una nota de nuestra Marie Kondo mexicana para depurar fotografías.

3. Mueve tu cuerpo

Y no me refiero de la cama a la cocina y al baño. No pares de hacer ejercicio con el pretexto de que cerraron tu gimnasio, si es que vas, y si no, es el momento propicio para que comiences: hay cientos de dvds, clases gratis por toda la web, rutinas en You Tube, Pinterest, etc. y siempre estarán las sentadillas, abdominales y desplantes en tu tapetito o la opción de poner música alegre y simplemente bailar. Si vives con alguien, compártanlo.

4. Leer, sí, ¡libros de papel!

Para mí es fácil recomendarlo porque desde niña fue un placer inculcado en mi casa, pero entiendo que no para todos, ya que a algunos les fue planteado como obligación estrictamente escolar. Lo que sí te puedo firmar casi en piedra, es que solo basta empezar con un tema que te atraiga, uno, solo uno… verás cómo te enganchas, tu edad no es importante. De verdad: no te pierdas ese placentero mundo de la lectura de papel mientras vivas.

5. Belleza casera

Hay miles de tratamientos que llevar a cabo dentro del hogar, ideales para el me-time: mascarillas y no solo faciales, ya las hay para todas partes del cuerpo, literal de pies a cabello. Si no las adquiriste previamente, checa en kena.com nuestras preparaciones caseras (aquí unas con arroz). También es buen momento para hacerte un manicure y pedicure en casa. Depilarte con pinzas eso que quitas con el rastrillo (tardarán el triple en volver a crecer esos vellos). Si tienes tina, uff! Haz prueba y error con nuevos métodos de maquillarte o peinarte. ¡Solo no recomiendo cortarte el fleco ni depilarte las cejas de otro modo si no eres experta en ello!

6. Descansa más, pero sin pasarte

Quizá tendrás chance de dormir más pero no te pases, te sugiero que conserves tu horario de dormir y despertar regular para que no sufras en la reincorporación haciendo ajustes. Está bien si duermes por la mañana un ratito extra, pero que no pase de 15 riquísimos minutos más que son más que suficientes. Mejor hazte el hábito de la power nap (o siesta reparadora), la cual para que así lo sea, debe durar máximo 20 minutos y llevarse a cabo antes de las 6pm para no interferir con la rutina de la noche. El sueño -sin exceso y sin falta- es fundamental en la salud y felicidad cotidianas.

8. Rétate

Haz algo que nunca has probado pero siempre imaginas cómo sería si: cocina esa lasagna con la receta que hacía tu abuela; haz la manualidad que solo dejaste pineada en tu tablero; medita 7 minutos diarios (o lo que dure el encierro, luego vas a querer más, te juro); colorea ese mandala, termina ese rompecabezas; enseña a tus tus hijos cómo preparar hotcakes; desempolva ese instrumento musical; aborda aquel tema incómodo que apremia; prueba esas sugerencias sexis con tu pareja que solo habías leído en las revistas más hot… o mejor aún, todas las anteriores.

EXTRA: La contemplación

Y en algún momento del día, asómate a la ventana o sal al balcón y solo contempla la vida pasar. Sin plan, sin límite de tiempo, sin expectativas. Eso, la contemplación es un arte que practicaban algunos monjes orientales, en la cual, cuando aparentemente no haces nada, sucede todo. Permítetelo.

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