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Dos formas de veganismo que ignorabas: los zero waste vegans y los freegans - KENA

Las prácticas de la alimentación vegana se manifiestan en formas paralelas de entenderla y llevarla a cabo. Sabemos que el veganismo como filosofía de vida se comprende a través de la definición acuñada en 1944 por el fundador de la Vegan Society, Donald Watson: “un estilo de vida que puede cambiar al mundo al comer sólo del reino vegetal, al no consumir animales y al cuidar lo que se viste”.

Ciertamente los zero waste vegan o ZWV y los freegan tienen orígenes distintos a los veganos, no obstante comparten la visión ética.

Los zero waste vegans

Los ZWV son adeptos del veganismo y el movimiento de desperdicio cero cuya promesa es la reducción de lo que se consume y por consiguiente, se tira y se desecha. Al adoptar un estilo de vida basado en el zero waste, la forma de vivir se hace más sustentable, ya que impacta todas las áreas ambientales al evitar la extracción de recursos, la reducción en la cantidad de materiales enviados al relleno sanitario, la disminución de la incineración de desperdicios y el decrecimiento en la contaminación producida, transportada o desechada.

El término zero waste lo acuñó el químico y fundador del Zero Waste Institute en California, EUA, Paul Palmer en 1970. Su interés por el tema surgió al ver que las empresas de tecnología en Silicon Valley estaban descartando productos químicos limpios que podían ser reutilizados y comenzó a comercializarlos.

Los ZWV son entonces aquellas personas que además de evitar el consumo de productos animales y sus derivados, así como de los industrializados, también obvian la generación de desperdicios o las compras de aquellos productos que los ocasionen, en términos generales, hacen el cambio de artículos desechables por otros reutilizables y esta es la forma en que recortan sus desechos.

zero-waste-vegan

Foto por Maria Ilves para Unsplash

¿Qué hay de los Freegans?

Por otro lado, los freegans buscan lo mismo que los ZWV, pero además de evitar el consumo de productos de origen animal, cualquier derivado y símil, a la par incluyen en su filosofía y prácticas la recolección de comida que otros desperdician. Su objetivo es no comprar nada, así que encuentran, reutilizan, comparten e intercambian lo necesario para cubrir todas sus necesidades alimento, transporte, vestido y demás bienes.

El freeganismo, es además un estilo de vida anticonsumista que nació en los años 90s en Estados Unidos como un boicot total a un sistema económico que ha invisibilizado las consideraciones éticas y los impactos perjudiciales. Hoy se ha extendido al rededor del mundo y entre sus formas de protesta contra los cimientos de la sociedad de consumo están:

– La búsqueda en los basureros para rastrear cosas que puedan ser utilizadas o que aún tengan vida útil.
– La práctica del libre alquiler, para ellos el tener un techo no debería ser un privilegio.
Desempleo voluntario.
Transporte ecológico (caminatas, las bicicletas, patinetas y similares).
Trueque y colectivización.
– Regreso al origen humano a través de la recolección. Se rechaza la compra, la caza y la agricultura.

El abanico de formas de vida es amplísimo y se fusiona con otros objetivos personales que se persigan, uno podría llegar a pensar que se “lleva al extremo” una ideología o dieta, no obstante, el acto de comer y de consumir llega a ser una práctica tan personal que pisa el terreno de lo íntimo, de sentirse lo más congruente posible con uno mismo a través de las acciones, el compromiso con el mundo y la humanidad. Recuerden, sólo porque no comprendamos ciertos estilos de vida, no significa que carezcan de sentido.
#GoVegan

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