La lactancia materna es una de las experiencias más maravillosas que se pueden vivir cuando te conviertes en madre. Y para que sea disfrutable hay que saber del “arte femenino de amamantar”.

Para muchas madres ha sido un suplicio chino tratar de amamantar, yo fui un poco de esas mamás; no era de estas otras que con gran facilidad les sale la leche y tienen para amamantar a más de uno, no, yo era la clásica que “no tenía leche” y así amamanté a mi hija durante 2 años.

Lo que sí hice fue informarme. Como sé que los niños no vienen con manual, cuando me embaracé fui a tomar mi curso psicoprofiláctico y a las reuniones de la Liga de la Leche que en ese tiempo se reunían en el mismo lugar donde hice mi psicoprofiláctico. Así que aprendí muchos tips que fueron cruciales para mí y cada que tenía dudas consultaba en mi libro de la Liga o les hablaba a las expertas.

Facilidad  actual

En estos tiempos debe haber grupos de psicoprofilácticos en cada ciudad y las facilitadoras deben conocer personas que saben del arte de amamantar.

Le llamo arte porque sí tiene su chiste, y sobre todo, es parte de la experiencia de la maternidad, por lo tanto, ayuda a cruzar el proceso crítico del parto y de la nueva vida de  madre (sobre todo si eres primeriza).

¿Qué pasa cuando lactas?

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Lactar hace que tus hormonas continúen el ciclo natural del proceso que llevas viviendo por nueve meses, tu cuerpo está preparado para ello y por eso ayuda a que tu matriz recupere su forma más pronto, pierdas peso y te sientas más estable a pesar de todo lo confuso que es convertirte en madre. Al pegarte al bebé -sobre todo la primera vez- se genera un vínculo muy importante reconociendo su fuente de sobrevivencia y hace un lazo contigo. Ese lazo le genera estabilidad y seguridad para continuar su desarrollo que deberá hacer extrauterino, y se podrá sentir más seguro sabiendo que ya tiene el vínculo de sobrevivencia.

Los primeros días no necesita mucho alimento, por eso lo único que sale es calostro, que es una leche amarilla muy rica en nutrientes y no necesita más. Además, puede comer poco porque viene “alimentado” del claustro materno, y lo que necesita más que alimento es el contacto con la madre. El calostro que es suficiente para recibir todo lo que necesita, al paso de los días «baja» la leche de la que se alimenta. Si sabes qué hacer, la experiencia puede ser disfrutable, si no, puede ser que quieras salir corriendo.

Para que tengas una idea, te dejo pequeños tips que para mí fueron muy valiosos y te invito a que busques más información si verdaderamente quieres vivir una lactancia placentera.

5 consejos para amamantar

  1. El bebé debe estar panza con panza, es decir, su panza pegada a la tuya, si tuviste cesárea lo necesitas poner debajo de tu brazo, sería su panza con tus costillas o como decían las chicas de la Liga, como balón de futbol americano. La intención de esto es que el bebé esté derecho, que no tenga que tragar con el cuello chueco, volteado de lado, eso le hace más difícil poder comer, se cansa más rápido, le puede entrar aire y le puede generar cólicos.
  2. Introduce el pezón a la boca para que presione en la areola, porque si sólo mama del pezón lo puede  lastimar. El pezón es muy sensible, la areola no (la areola es la parte oscura que rodea el pezón), de esta manera evitas que se agriete el pezón.
  3. Limpia tus pechos solo con un algodón con agua, no necesitas lavarte ni desinfectarte cada vez que das pecho, te puedes resecar y lastimar la piel. No hay nada más antiséptico que la leche materna.
  4. Si sientes que no tienes suficiente leche pégatelo, pégatelo y pégatelo. La leche se genera a través de la succión, toma mucha agua para que estés hidratada, come sano y ligero para que no le caiga pesado lo que comes, sobre todo las primeras semanas, asimismo para que sepas cómo le cae lo que comes, así van conociéndose.
  5. El bebé percibe tu estado emocional (le des pecho o no). Si estás estresada el bebé lo percibe, si es así pide a alguien que te ayude por un momento para que te relajes un poco y puedas regresar al bebé más tranquila y continúen encontrándose y conociéndose.

La maternidad es una gran experiencia, pero tu vida ha cambiado por completo y no será fácil retomar tu vida habitual. Ten paciencia, habla con otras madres como tú, para que hagas comunidad y no te sientas sola, aunque tu mamá te entienda o tus amigas que ya son madres te ayuden, si encuentras algún grupo que aporte y permita que expreses lo que sientes únetele, te ayudará mucho en los primeros días de tu nueva vida.

Es maravilloso ser madre, no es fácil y no siempre te lo dicen. Con un poco de información las cosas pueden ser más aceptables, pide ayuda, habemos muchas madres que ya pasamos por ahí y estamos dispuestas a apoyar.

 

Serie: Despertar y permanecer despierta

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