– Durante años, el músculo fue considerado únicamente un elemento relacionado con la fuerza física o la estética. Hoy, la evidencia científica lo reconoce como un órgano metabólicamente activo que contribuye a prevenir enfermedades, preservar la función cognitiva y favorecer un envejecimiento saludable. En este contexto, especialistas del Centro de Ciencias Médicas de la Longevidad (CCML) destacan que fortalecer y mantener la masa muscular constituye una de las intervenciones más efectivas para aumentar la calidad de vida conforme avanzan los años.

Envejecimiento activo
Músculo es el órgano asegura un envejecimiento saludable
Durante un encuentro con medios, el Dr. Javier Coindreau, director y cofundador del CCML, explicó que, aunque la investigación en terapias antienvejecimiento continúa avanzando, ninguna intervención farmacológica ha demostrado un impacto comparable al de un estilo de vida saludable encabezado por la actividad física.
«El músculo no puede entenderse únicamente como un tejido relacionado con la fuerza; actualmente sabemos que es un sistema que participa en la regulación del metabolismo, protege la salud cardiovascular, favorece la función cerebral y ayuda a conservar la independencia funcional. Mantener la masa muscular significa conservar la calidad de vida», señaló el especialista.
Más que un tema de condición física, la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular (sarcopenia) es uno de los principales indicadores de fragilidad y riesgo de mortalidad en adultos mayores. Diversos metaanálisis la asocian con mayor riesgo de muerte, hospitalización y discapacidad funcional.
Asimismo, la evidencia demuestra que el ejercicio y el fortalecimiento muscular ofrecen beneficios que van mucho más allá del movimiento. Entre ellos destacan la reducción del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, una mejor salud cardiovascular, menor incidencia de deterioro cognitivo y demencia, así como una mayor supervivencia y autonomía en edades avanzadas.

Menopausia y músculo
Tratamientos comercializados, ¿sirven?
Respecto al creciente interés por tratamientos comercializados como soluciones para “rejuvenecer”, el Dr. Coindreau hizo un llamado a privilegiar intervenciones respaldadas por evidencia científica.
«La medicina de la longevidad debe sustentarse en ciencia. Existen múltiples terapias que en la actualidad prometen detener el envejecimiento, pero muchas todavía carecen de evidencia clínica sólida. Antes de invertir en cualquier tratamiento, vale la pena recordar que las estrategias con mayor beneficio demostrado siguen siendo el ejercicio, una alimentación adecuada, el sueño de calidad, el control de estrés y el control oportuno de los factores de riesgo», afirmó.
De acuerdo con las recomendaciones internacionales, los adultos deberían realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, dos sesiones de entrenamiento de fuerza, y priorizar un descanso adecuado y vínculos sociales saludables.
Para el especialista, el objetivo de la medicina de la longevidad no es solo vivir más años, sino prolongar la vida con buena salud, autonomía y funcionalidad, reduciendo el tiempo que las personas pasan con enfermedad o dependencia.
«La longevidad no se mide únicamente por la cantidad de años que vivimos, sino por la calidad con la que llegamos a ellos. Nunca es demasiado tarde para empezar, incluso iniciar actividad física después de los 70 u 80 años puede traducirse en mejoras importantes en movilidad, equilibrio, fuerza e independencia», concluyó el Dr. Coindreau.

Prevención de fragilidad- Fuerza muscular en mujeres
Fuerza muscular y longevidad en las mujeres actuales
Para la mujer contemporánea, el ejercicio de fuerza y el cuidado de la masa muscular han dejado de ser opcionales para convertirse en una herramienta de supervivencia biológica y empoderamiento. A lo largo de las distintas etapas de la vida, y de manera muy marcada durante la perimenopausia y la menopausia, el descenso drástico en los niveles de estrógenos acelera la pérdida de masa ósea y muscular.
Este fenómeno no solo incrementa el riesgo de osteoporosis y fracturas, sino que altera de forma directa el metabolismo sistémico, predisponiendo a la resistencia a la insulina, la ganancia de grasa visceral y las enfermedades cardiovasculares, las cuales continúan siendo la principal causa de mortalidad femenina a nivel global.
Ahora bien, durante décadas, el enfoque de acondicionamiento físico dirigido a la mujer se ha limitado al ejercicio cardiovascular de baja intensidad o a dietas restrictivas orientadas exclusivamente al control del peso en la báscula. Este paradigma obsoleto ignora que el músculo es el mayor sumidero de glucosa del cuerpo humano y un regulador maestro de la sensibilidad a la insulina.
Cuando una mujer incorpora entrenamiento con cargas o resistencia de forma progresiva, no solo mejora su postura, su densidad mineral ósea y su tasa metabólica basal, sino que construye una auténtica armadura biológica que protege su función cognitiva y reduce drásticamente los niveles de inflamación crónica de bajo grado.

Longevidad saludable
A levantar pesas chicas
«Para la mujer actual, levantar pesas no es buscar hipertrofia estética, sino blindar su metabolismo, proteger su salud ósea y asegurar una vejez independiente, activa y libre de fragilidad.»
Además de los cambios hormonales, el estilo de vida actual de la mujer —caracterizado por la sobrecarga laboral, el estrés crónico, las demandas familiares y la escasez de sueño reparador— eleva de forma sostenida los niveles de cortisol. El exceso crónico de esta hormona catabólica degrada el tejido muscular y favorece la acumulación de grasa abdominal. Por ello, priorizar el descanso de calidad y el fortalecimiento muscular actúa como un amortiguador biológico frente al estrés cotidiano.
Asi que, nunca es tarde para comenzar. Incluso en mujeres mayores de 60 o 70 años, el tejido muscular conserva una extraordinaria plasticidad y capacidad de respuesta ante el estímulo mecánico adecuado. Iniciar rutinas de fuerza adaptadas revierte la debilidad funcional, mejora el equilibrio y previene caídas. En definitiva, para la mujer actual, entrenar la fuerza es un acto de soberanía sobre su propio cuerpo, un seguro de vida funcional que garantiza que los años por venir se vivan con vitalidad, autonomía y plenitud.
Finalmente, te invito a compartir este post a todas tus amigas y correr la voz de este interesante tema. Recuerda que Kena siempre estará en todas las tendencias ayudándote a tomar decisiones. Síguenos en nuestras redes sociales, y está al tanto de lo más top y actual.

Salud muscular
Fuente: Centro de Ciencias Médicas de la Longevidad (CCML), modificado por Mariel Gadaleta
Mira este post: El piso pélvico: el músculo invisible que sostiene la calidad de vida
Síguenos en redes sociales como @KENArevista:








