Seguimos en cuarentena, ya más de 70 días -ya ni quiero contar-, la cosa es que el mundo está en caos, al parecer ahora todo lo vivimos juntos, de punta a punta de cada continente.

Todo el mundo está indignado por el acontecimiento del hombre que aprehendieron unos policías en Minneapolis y murió bajo el sometimiento que hacía uno de ellos a este hombre. Terrible el evento que sacó a relucir mucho enojo, frustración e impotencia que hemos venido fortaleciendo desde el confinamiento y la sensación de sentirnos encerrados y limitados por un virus, y todos los demonios que se desatan en esta experiencia sin precedentes.

Definitivamente queremos encontrar culpables, y los encontramos en dónde están nuestros demonios, porque así como el policía que quizás necesitaba imponer la fuerza para someter a una persona de un color de piel distinto al suyo, no sabemos si lo sometió por esa razón. A lo mejor creía que abusar de las circunstancias de la crisis del momento pagando con billete falso era algo que no se debía perdonar… ¡yo qué sé!

La cosa es que cada quién lo interpreta como le acomoda. Todo esto es parte de la situación caótica en la que nos encontramos viviendo, el que muchas ciudades se volcaran a las calles a hacer manifestaciones, ver en los medios electrónicos y redes sociales miles de personas protestando, y otras tantas vandalizando, robando y rompiendo, hace que veamos que verdaderamente estamos en caos.

Yo creo que haciendo lo mismo que hizo el policía con Geroge Floyd no es la solución. Necesitamos encontrar otras formas de resolver nuestros problemas, y sin excepción, siempre, SIEMPRE, buscar en mí aquello que veo que rechazo afuera, porque es un reflejo de mí.

Foto de Maria Oswalt en Unsplash

Quizás ver nuestra dificultad con lidiar con nuestro racismo/clasismo sería un buen principio. Reconocer que sentimos diferencias entre los que cohabitamos este planeta, y al parecer es urgente que nos pongamos en paz con estos temas. Necesitamos confrontarlo, pero no para juzgarlo en los otros: ¡qué feos se ven siendo racistas! No… sino en qué estoy YO participando en este tema, mi actitud con las personas que tienen un color de piel más oscuro, las personas que tienen diferentes habilidades intelectuales o culturales, o las que hablan diferente, las personas que visten diferente, o las que tienen menos dinero o las que tienen más dinero o las que tienen un trabajo que juzgo indigno o por su preferencia sexual, o por tomar decisiones que juzgo inadecuadas o… ¡lo que sea!

Yo no soy nadie para juzgar a nadie, porque no tengo idea de su contexto, por eso creo que si me pega tanto algo que veo allá afuera es porque lo tengo que revisar aquí adentro.

Por eso los invito a preguntarse: ¿qué hay en mí de eso que juzgo en ti? Y con brutal honestidad debo responderme para poder dar un paso adelante a esta experiencia que deseamos cambiar, en este momento crucial en el que nos encontramos, en este tiempo de reflexión y de retiro a nuestro ser interior.

Reflexionemos más allá de solidarizarnos con un cuadro negro en mis redes sociales, o hashtags x o y… yo los invito a utilizar el espejo para vernos, cada uno, y resolver eso que vemos de terrible afuera, cómo lo vivo adentro.

Convirtámonos en esos policías de Miami que se unieron a la protesta poniendo una rodilla en el piso y aceptando que uno no los hace a todos, y que yo haga algo diferente desde el amor y la compasión sí hace la diferencia.

Esto es urgente que lo cuestionemos y lo replanteemos, participemos en estos cambios, proponiendo nuevas y diferentes formas de enfrentar la crisis. Yo lo hago y te invito a revisar eso que ves afuera y no te gusta, buscarlo en ti y hacer algo diferente, amorosamente, cambiando en ti, para verlo reflejado afuera, eso nuevo que puedes cambiar en ti. Así todos podemos aportar.

Qué en paz descanse George Floyd.

Y que la conciencia y el perdón de sí mismo acompañe al policía que fue partícipe de este evento, que nos permiten poner a la luz temas muy delicados que todos tenemos que revisar en nuestro interior.

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