Estamos en época de frió y, a veces, podemos presentar síntomas que nos recuerdan a enfermedades ya padecidas. Entonces, acudimos a la palabra odiada por muchos médicos, la automedicación, y casi siempre buscamos los antibióticos que nos sobraron de la última vez que visitamos al doctor. Esto representa un riesgo, no sólo porque es probable que el origen de los síntomas sea otro agente infeccioso, sino porque, en caso de que fuera el mismo, la dosis no será la adecuada, debido a que por lo regular sólo se toman unas cuantas pastillas o cápsulas y no un tratamiento completo.

Cada 8 de 10 casos de resfriado común, influenza, bronquitis y tos no requieren de antibióticos para su tratamiento

El doctor Alfredo Madrigal, especialista del laboratorio Biocodex México, explica que «el uso indiscriminado de antibióticos aumenta de una a dos veces el riesgo de desarrollar alergias como rinitis o asma bronquial, debido a que estos medicamentos destruyen las bacterias que conforman la microbiota, la cual se localiza en el intestino, la piel, la mucosa nasal y respiratoria y en el sistema genitourinario, siendo su función, entre otras, proteger al organismo”.

57% de los mexicanos reconoce automedicarse con antibióticos, mientras que 35% acepta haber dado a sus hijos este tipo de medicamentos sin consulta previa con el médico, situación que propicia el creciente desarrollo de la resistencia bacteriana, las fallas en el tratamiento y el aumento de reacciones adversas.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, existen muy pocas opciones terapéuticas posibles para tratar las infecciones resistentes a los antibióticos, actualmente señaladas como una de las mayores amenazas para la humanidad. Por eso, este año, a través del Instituto Nacional de Salud Pública, México se sumó a la Semana del Uso Responsable de los Antibióticos (13-19 de noviembre) con la convicción de que este problema pueda ser contenido siempre y cuando el personal de salud y los pacientes den un uso más responsable a estos medicamentos.

“Se recomienda que todo antibiótico vaya acompañado de un probiótico. En especial, el probiótico de origen natural desarrollado a partir de la levadura Saccharomyces boulardii CNCM I-745® ha demostado ser altamente efectivo para prevenir y reducir las diarreas asociadas a antibióticos”, señala el doctor Madrigal.

 

 

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