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Hay veces en las que parece que el mundo se cierra y hay dos opciones: dejar que se cierre o tú buscar puertas y ventanas. Eso le pasó a Gabriela Mendoza, cuando su hijo Ángel Gabriel le dijo: quiero trabajar.

Esto podría parecer algo bastante común en un chico de 20 años, pero no lo es tanto si tomamos en cuenta que las opciones laborales para personas con Síndrome de Down son… ¿inexistentes?

Sí, su hijo tiene este síndrome y como muchos otros como él, buscan opciones para «lo que sigue en la vida». Y lo que sigue tiene que ver con su deseo de formar una familia y para ello, bueno, necesita recursos.

«Él nos dijo que ya no quería ir a la escuela, que ya quería trabajar y se quería casar. Entonces entre broma y broma le dijimos que si quería una esposa tenía que ganar dinero para mantener un hogar. Entonces él dijo que sí. Comenzamos a buscar información para ver qué podíamos hacer para buscar proyectos para él», nos cuenta Gaby.

Él asiste a la Fundación John Lagdon Down pero quería más, y en la búsqueda de opciones se dieron cuenta que ver «afuera», en empresas, no hay opciones, así que tenían que crear algo que se alineara con él y a sus gustos.

¿Cuando empezaron a buscar trabajo en empresas, se encontraron alguna traba?

«Ay, sí. Fue muy triste para nosotros porque fuimos a buscar trabajo, en algunos lugares tenía que incluirme yo con él, que le diera acompañamiento porque no se hacen responsables. En algunos sitios eran solo opciones de hacer limpieza sin posibilidad de crecimiento.»

Por eso pensaron en algo que ama: los animales. Pero primero se asesoraron, se acercaron a Fondeso en donde recibieron capacitación para emprender.

Algo interesante de esas capacitaciones fue el networking. Entre los contactos que recibieron estuvo una granja de crianza de guajolotes, a donde asistieron para tener capacitaciones. Al terminar la capacitación, había que buscar espacios para arrancar, pero no fue necesario, la persona encargada del lugar estuvo tan encantada con todo lo que estaban haciendo, que les dijo que no se fueran.

Así nació “Huexólotl Down» en 2016. Su misión principalmente es apoyar e incentivar a los jóvenes y adultos con síndrome de Down a tener una estabilidad y una vida mejor, potencializando sus capacidades y poder continuar en la sociedad productiva.»

Cuando se dieron cuenta de que ahora sí iba en serio, fueron a la Fundación a buscar a personas de hasta más de 40 años que quisieron integrarse al proyecto. Poco a poco se fueron enterando y los papás preguntaban si sus hijos podían entrar a trabajar.

«La crianza de los pavos se lleva a cabo en la alcaldía de la Magdalena Contreras en una extensión de 3 mil 900 hectáreas, actualmente cuenta con un grupo de 17 personas de las cuales son 11 jóvenes con discapacidad (hay un chico que no escucha y ya están aprendiendo el lenguaje de señas mexicano) los cuales no solo son empleados, sino además son socios de la Granja.

«Estos jóvenes y adultos son capacitados constantemente para que puedan desarrollar sus actividades, dentro de las granjas agrícolas, además de que ellos mismos expresen sus sentimientos, emociones, y ganas de salir adelante», nos comparte Gaby.

¿Qué hacen los chavos exactamente?

Los chicos aprenden de cocina, procesos, empaquetado… los capacitamos para que ellos sepan desenvolverse bien con todas las personas e integrarse en los equipos de trabajo. Hay un horario de 9 a 3, con horario de comida y de desayuno. No deben de tener periodos laborales muy largos. Tienen a una trabajadora social en su equipo porque las cuestiones sociales y familiares les afectan mucho ya que son muy emocionales. Es muy importante que sientan que no son discriminados.

¿Cuáles son los peligros a los que podrían enfrentarse personas con Síndrome de Down en cualquier trabajo?

Que se pueden lastimar, caer. En una cuestión psicológica, podría haber discriminación a pesar de que en la Ciudad de México hay más apertura. Que puedan ser abusados porque son súper cariñosos y ellos no ven la maldad. Un abuso o agresión física podría suceder y que no sepan poner límites o hablarlo.

¿Qué producen en Huexólotl Down?

Nos dedicamos a la producción de carne de pavo. Los chicos hacen todos los procesos, cuidan a los pavos desde chiquitos. Sacan a las aves, las regresan (los pastorean), pero también hacen el proceso de transformación: ellos cortan carne, empacan, etiquetan, procesan. Hacen fajitas, milanesa, deshebrada, carne molida. Tenemos 24 productos en existencia. Hacen proceso de transformación, empacan, etiquetan van a expos y puntos de venta. Somos responsables con el medio ambiente. La crianza lo más noble y responsable con el medio ambiente y cualquier proceso. Queremos ser una opción sana para las personas.

¿Dónde se encuentran los productos?

En Magdalena Contreras y otro en el restaurante Amasijo en la colonia Narvarte. En Zacatenco, en el Politécnico, una mamá que encontró los productos orgánicos comenzó a distribuirlos. En Mercado Libre, ya hay algo. En Tlalpan está Granjas familiares con quien tienen alianza. En redes sociales, su principal es: en fB pavodown.

¿Qué les podrías decir a las mujeres KENA?

Inclusión laboral a personas con capacidades distintas: Las mujeres nos atrevemos a hacer cosas y esa capacidad que tenemos de cuidar a nuestros hijos puede ayudarnos a incluir a personas que lo necesitan. Si te atreves, tu vida va a ser más alegre, plena, feliz, te podrá llenar a tu vida. Te dará más a ti en cuanto a experiencia. Ellos se sienten felices en su tribu, con amigos. Eso nos llena de felicidad.

Como sociedad necesitamos que apoyen, por ejemplo, a cuidarlos o guiarlos en el transporte público, cuando se lanzan a usarlo solos. Ellos quieren ser incluidos. «Evitar el abandono, que su condena no sea quedar abandonados en casa (muchas veces no hay de otra), podríamos evitar eso al incluirlos», termina Gaby.

Estamos totalmente de acuerdo y celebramos que haya mujeres que se atreven, como Gabriela.

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