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En la vida del ser humano siempre nos hemos reconocido como par, nos vemos en binomios, parejas, y la sociedad nos reitera la idea de tener una pareja, amar y ser amado como la formula del éxito. En cada canción, en cada película, en la historia de la humanidad nos remitimos a que el estado “perfecto” del ser humano es cuando está en pareja.

Y pues yo creo que es una forma de explorar la vida pero no es la única.

En mi experiencia, yo sí creí -porque me lo dijeron y era lo que yo creía no sé de dónde-, que una existía cuando tenía un hombre al lado. Obvio no era consciente cuando lo viví así, lo que sí sé es que “no soltaba una liana si no tenía la otra lista para agarrarla”, es decir, no sabía vivir sin un hombre a mi lado.

A los 18 tuve mi primer novio “formal” y no dejé de tener un hombre que hiciera presencia en mi vida hasta aproximadamente los 33 años; siempre había un novio que hacía presencia en mi vida como algo que no sabía pero sentía que necesitaba como el oxígeno.

Cuando me separé a los 33, tuve diferentes presencias masculinas, cada vez más esporádicas que me permitieron ver la necesidad intrínseca que tenía de un hombre en mi vida, no sabía, hasta que lo supe… y lo fui reconociendo cada vez más al paso del tiempo y de las efímeras relaciones que llegué a tener. Reconocerme necesitada de atención de un hombre, o sentir que “desaparecía” si no tenía la presencia de un hombre al lado, me dio la oportunidad de obligarme a verme a mí misma como mi prioridad… no sabía que yo no existía, ni si quiera para mí, y es que estas cosas no las ves hasta que las ves.

amate a ti misma

Hoy, a mis 55, entiendo que tuve que pasar por la necesidad de compartir mi vida con hombres para sentir que existía, y que después de 5 años consecutivos en los que he elegido tener una relación exclusivamente conmigo, he podido confrontar todos estos patrones que me definieron por un largo tiempo. Aún cuando permanecía sola en paz y disfrutando mi presencia, sentía que había un juicio de la sociedad hacia las mujeres que no tenían pareja, aunque no fuera directamente a mí, seguía escuchando “bueno, pero a lo mejor luego sí quieres estar con alguien”, y entonces yo también me lo preguntaba, “¿no será que quizá luego sí quiera estar con alguien?” Entiendo que era reflejo de mi dificultad para sentirme definitivamente en paz en mi compañía.

Hoy, he comprendido. después de pasar por muchas facetas, como lo mencioné antes, que definitivamente elijo permanecer en compañía de mi misma.

He aprendido que por muchos años en esta vida, y estoy segura que en otras, he dependido del reconocimiento del hombre para existir, y después de mucho trabajo interno, mucho cuestionamiento y confrontamiento elijo vivir descubriéndome cada día más y disfrutando mi vida y mi presencia con más gozo y placer.

Debo confesar que no fue cosa fácil elegir permanecer sin pareja cuando la mayor parte de mi vida busqué que alguien me reconociera por lo que hacía por otros, incluso al principio sabía que no quería una relación, sin embargo, sabía que tenía “la puerta emparejada” por si llegaba alguien, lo dejaría pasar… era como no acabarme de decidir por si algún día cambiaba de opinión, así, no acababa de comprometerme conmigo.

Hoy estoy feliz conmigo misma, sabiendo y descubriendo cada día más de mí.

Hoy elijo y sé que no quiero a nadie. He cerrado la puerta y no quiero compartir mi vida con una pareja, me he comprometido conmigo y desde que elegí conscientemente esto me he disfrutado más y descubro más de mí, de ¿a dónde voy, de qué quiero en mi vida, y para qué? Estoy enfocada en Alicia y estoy feliz con mi decisión, se siente diferente, lo vivo diferente, y esto también es una relación.

Serie despertar y permanecer despierta

 

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