En el marco del Día Internacional del Autocuidado, hacemos un llamado a incorporar la prevención de las infecciones de transmisión sexual (ITS) como parte del cuidado cotidiano. De acuerdo con el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE) México acumula 8,958 casos confirmados de VIH en lo que va del 2026. El 85.3% de los casos corresponden a hombres y el 14.7% a mujeres. Además, aunque en la mitad de los pacientes es detectada a tiempo, un 36% aún es diagnosticado en etapas avanzadas, siendo el Estado de México, Veracruz y la Ciudad de México las entidades con mayor número de contagios acumulados.
De acuerdo con los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), muchas infecciones de transmisión sexual pueden no presentar síntomas, por lo que las pruebas de detección son una herramienta clave para identificar oportunamente posibles infecciones. La frecuencia y el tipo de estudios recomendados dependen de factores como la edad, antecedentes de salud, prácticas sexuales y nivel de exposición, por lo que la orientación de un profesional de la salud es fundamental para determinar el abordaje adecuado en cada caso.

VIH en mujeres México
Chequeos de salud sexual para la prevención de ITS
Como parte de una cultura de prevención, expertos en salud recomiendan considerar los siguientes chequeos de salud sexual a lo largo de la vida:
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Antes del inicio de la vida sexual. La vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) representa una de las principales medidas preventivas para reducir el riesgo de desarrollar enfermedades asociadas a este virus.
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Al iniciar la vida sexual. Es recomendable acudir con un profesional de la salud para evaluar la necesidad de realizar pruebas de detección de VIH, clamidia, gonorrea u otras ITS, de acuerdo con los factores de riesgo individuales.
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En mujeres. El tamizaje para la prevención del cáncer cervicouterino, mediante pruebas como el Papanicolaou y/o detección de VPH, debe realizarse conforme a las recomendaciones de las autoridades sanitarias y la indicación del médico tratante.
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En hombres. La autoexploración testicular desde la adolescencia y las revisiones preventivas con un médico general o urólogo pueden contribuir a identificar oportunamente posibles alteraciones.
En este contexto, Prudence invita a reconocer que la salud sexual también forma parte del bienestar integral. Mantener revisiones médicas periódicas, acceder a información basada en evidencia y utilizar el preservativo de manera correcta y consistente son acciones clave para prevenir infecciones de transmisión sexual y fomentar una cultura de la prevención.

Prevención de ITS
Más allá del tabú: Por qué el autocuidado íntimo es el acto de amor propio más revolucionario para la mujer actual
Hablar de autocuidado en pleno siglo XXI suele evocar imágenes de rutinas de skincare de diez pasos, fines de semana de desconexión digital, suplementos vitamínicos de moda o membresías en gimnasios exclusivos. Sin embargo, en medio de esta estetización comercial del bienestar, tendemos a pasar por alto el pilar más fundamental, íntimo y transformador de nuestra salud: el bienestar sexual.
Con motivo del Día Internacional del Autocuidado, la marca Prudence y expertos en salud integral nos invitan a poner sobre la mesa una conversación urgente que durante décadas ha estado envuelta en silencios, culpa y estigmas: la prevención activa de las infecciones de transmisión sexual (ITS) y la salud ginecológica como una práctica cotidiana y no como una reacción de emergencia.

Virus del Papiloma Humano VPH
Las cifras más recientes del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE)
En México nos obligan a sacudir la apatía colectiva. En lo que va del 2026, el país acumula 8,958 casos confirmados de VIH, de los cuales el 14.7% corresponden a mujeres. Si bien las estadísticas suelen centrarse en la población masculina, el dato verdaderamente alarmante radica en el retraso diagnóstico: aunque la mitad de los casos se detectan oportunamente, un preocupante 36% todavía recibe un diagnóstico en etapas avanzadas de la enfermedad, concentrándose la mayor incidencia en entidades como el Estado de México, Veracruz y la Ciudad de México.
Estos números no son simples abstracciones burocráticas; reflejan rostros, historias y vidas que habrían tenido un pronóstico radicalmente distinto si la cultura de la prevención y el tamizaje periódico hubieran estado normalizados en su día a día.

Salud sexual femenina
Para la mujer contemporánea
Aquellas atrapadas a menudo en las exigencias de la hiperproductividad laboral, las expectativas familiares y las cargas mentales invisibles—, la salud sexual se relega con frecuencia al último peldaño de la lista de prioridades. Acudimos al ginecólogo únicamente cuando experimentamos molestias evidentes, cuando planeamos un embarazo o cuando el miedo a un síntoma anómalo nos arrastra al consultorio.
No obstante, como bien señalan los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), una de las características más peligrosas de muchas infecciones de transmisión sexual es su naturaleza silenciosa: pueden desarrollarse y transmitirse sin presentar síntomas aparentes durante largos períodos. Confiar exclusivamente en que «si no me duele, estoy sana» es una apuesta peligrosa que pone en riesgo nuestra autonomía física y reproductiva.
Construir una cultura de prevención real implica desmantelar los tabús históricos que han catalogado la sexualidad femenina desde la vergüenza o el juicio moral. El autocuidado sexual comienza mucho antes del inicio de la vida sexual activa mediante herramientas científicas tan poderosas como la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), una medida clave para reducir drásticamente el riesgo de padecimientos oncológicos asociados.
Al iniciar la vida sexual, la visita regular a profesionales de la salud deja de ser una opción opcional para convertirse en un hábito de autoconocimiento, evaluando mediante pruebas oportunas la presencia de VIH, clamidia, gonorrea y otras ITS según el perfil y la exposición individual.
Asimismo, en las distintas etapas de la vida de la mujer, el tamizaje para la prevención del cáncer cervicouterino a través de la prueba de Papanicolaou y la detección oportuna de VPH debe asumirse como un derecho y un ritual inquebrantable de protección, guiado siempre por las recomendaciones médicas y no por el miedo.

Infecciones de transmisión sexual
Hablar de cuidarte también es salud sexual.
Como bien lo apunta Denisse Flores, educadora sexual para DKT y Prudence México: “Hablar de cuidarte también implica hablar de salud sexual. Así como realizamos chequeos médicos para prevenir otras enfermedades, es importante normalizar las pruebas de detección de infecciones de transmisión sexual. Conocer nuestro estado de salud nos permite tomar decisiones informadas y ejercer una sexualidad responsable y libre de tabúes”.
Para la mujer de hoy, ejercer el autocuidado sexual significa también reclamar el derecho al placer seguro, a la información basada en evidencia científica y al uso consistente del preservativo no solo como método anticonceptivo, sino como una barrera indispensable de protección mutua. Normalizar las pruebas de ITS en nuestras conversaciones de pareja, acudir a revisiones médicas periódicas sin temor al qué dirán y educarnos sin prejuicios son los pasos fundamentales para transitar hacia una salud integral verdadera. Cuidarnos de verdad es entender que nuestro cuerpo nos pertenece, que la prevención es un acto de amor propio y que la libertad sexual solo es plena cuando está respaldada por la información y la salud.
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Prevención de ITS
Fuente: Prudence, modificado por Mariel Gadaleta
Mira este post: VPH y el método para detectarlo y combatirlo
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