Lorena Meritano es una de las actrices más prestigiosas de Latinoamérica. Pero más que eso, es un ser humano excepcional. Está empeñada en hacer que otras mujeres desarrollen la fuerza para, como ella, superar el cáncer.

ENTREVISTA

—Si te hubieras practicado un chequeo a tiempo, ¿habrías logrado impedir que el cáncer avanzara?

—Mi chequeo fue a tiempo. Soy muy juiciosa con mi salud. Me practiqué mis estudios de rutina en marzo 2014 y dieron perfectos. En abril me toqué una bolita en el seno derecho y actué rápido. A pesar de que tenía estudios muy recientes, era cáncer grado 4.

—Escribiste en enero de 2017: “Se vive con fe, pero con miedo, siempre”. ¿Una cosa no excluye a la otra? Se dice que cuando tienes miedo pierdes la fe, y cuando tienes fe pierdes el miedo, ¿cómo conviven?

Las afirmaciones son muy subjetivas. Tuve miedo antes de tener cáncer por otros motivos y tuve fe. Una cosa no está peleada con la otra. Gracias a Dios y a mi amor por la vida siempre la fe ha sido más poderosa, luminosa y ha podido ganarle la batalla a la mente, al ego, a la loca de la casa que es la cabeza y es a la que no hay que hacerle caso. Es imposible no tener miedo, sobre todo después de una experiencia como esta. Sin embargo, se aprende a sobrellevarlo y a que no te enloquezca. Se aprende a confiar en el plan de Dios, que es el arquitecto perfecto.

—¿En qué se debe tener fe? ¿En una misma, en el prójimo o en Dios?

—En todo, tener fe es creer en Dios, en su plan, en el universo, en uno mismo. No se discrimina. La fe es un acto de confianza en lo que no se ve, pero se puede sentir en lo más profundo del corazón.

—Algunas mujeres que no tienen hijos y superan los 45 años, al ser diagnosticadas con cáncer, prefieren no luchar porque no le ven sentido a la vida. ¿Qué les dirías?

—Primero que yo no lucho, ni nunca luché. Abracé este maestro, le pregunté qué me vino a enseñar y comencé a vivir un día a la vez este proceso de aprendizaje, dolor, lecciones, milagros y bendiciones. Un hijo no te completa ni te hace mujer, es mi sentir. Y las que quieran desde el amor tener un hijo, un acto de amor es, por ejemplo, adoptar, padre (y madre) es quien te cría… Hay millones de niños en el mundo tirados o en hogares que necesitan mucho amor.

—En un mismo momento tuviste que enfrentar la separación de tu esposo Ernesto Calzadilla y la duda de si el cáncer podía regresar. Qué valor le diste a cada hecho y qué pensamientos trabajaste para enfrentar, al mismo tiempo, las dos difíciles situaciones.

—Un lunes me aparecieron nuevas bolitas, post cirugías y tratamiento, y el domingo de la misma semana recibí la noticia de mi separación. Me lo comunicó mi expareja, así tuve que ir a un aeropuerto y volver a Buenos Aires. Estaba conmocionada, shockeada, pasé por varios estados: enojo, depresión… Luego comencé terapia y con el tiempo pude aceptar, comprender, perdonar, soltar, olvidar, pasar la página y volver a sonreír y ser feliz. Me ocupé del asunto, no fue un milagro, no sucede de la noche a la mañana, los duelos hay que hacerlos, no postergarlos… Tirar la tierra debajo de la alfombra no ayuda. Hay que tomar la decisión, trabajar profundamente en el asunto y resolverlo. Hacer como si nada hubiera pasado no es sano y no es de adultos. Hoy, después de todo el trabajo emocional y espiritual que hice, vivo en paz con mi pasado y puedo disfrutar plenamente mi presente.

—Como paciente, ¿sientes que las oraciones ayudan? Tanto las propias, como las de quienes te quieren.

El poder de la oración es milagroso. Tuve personas que rezaron en Colombia, Israel, México, Argentina y en otros muchos países. Es muy poderoso. Una fuerza realmente milagrosa. Pero hay que acompañar esto desde la acción, los cambios, el compromiso de sanar y cambiar los hábitos que nos llevaron a enfermar, tanto físicos como psíquicos y emocionales.

—Dicen que el cáncer tiene un alto componente emocional; que si se guardan rencores, eso puede producirlo. ¿Esto es cierto?

El cuerpo habla, la raíz de las enfermedades en genética. En mi caso soy Braca 1 y 2 mutado y emocional. Hay que trabajar profundamente en nuestra psiquis, por eso es muy importante el acompañamiento terapéutico y las terapias alternativas como reiki, constelaciones familiares, biodecodificación y desprogramación de enfermedades… Todo ayuda.

—¿Qué aprendiste después de todo este proceso? ¿Cómo era Lorena y cómo es ahora?

Aprendí mucho sobre alimentación, alimentos cancerígenos, a cómo alcalinizar el cuerpo, sobretodo eso. El resto fue afirmarme en mi propia personalidad, trabajar sobre la paciencia, la perseverancia y gracias a Dios sentir que soy más Lorena que nunca. Confío mucho más en mí misma. Pude resolver temas de baja autoestima que antes me afectaban. No cambié ni poco ni mucho; decir lo contrario sería faltar a la verdad.

—¿Qué no soportabas que hicieran o te dijeran cuando estabas en tratamiento?

—Tuve que soportar de todo. Podría haberme ocultado y no hubiese padecido la crueldad de los comentarios y opiniones despiadadas en las redes sociales, por ejemplo. Me escribían: “Das lástima. Que fea te ves calva”, etc, etc, etc. Pero preferí compartirlo, como mensaje de prevención, alerta y testimonio de vida. Me hicieron mucho daño, pero entendí y entiendo que no es personal, es gente que está enojada con la vida y se la desquita con los demás. Valen más los mensajes positivos y las palabras de amor y aliento que los comentarios de la gente enferma y resentida, o de quienes son muy imprudentes, es por ignorancia.

—¿Cómo haces para no caer en el pobrecita yo?

—Nunca en la vida me sentí, ni estando sana ni enferma, «pobrecita». Gracias a Dios. Siempre he tomado todo con calma. Trato de comprender qué es lo que la persona o situación me viene a enseñar. Victimizarnos es una actitud del ego, que no nos lleva a ningún lado. No ayuda para nada.

—Ahora que la vida te dio otra oportunidad, ¿qué piensas hacer que antes ni soñabas con realizar?

—Nada nuevo. Tengo los mismos sueños que toda la vida, sobre todo ser mejor persona y que mi legado sea haber podido ayudar a alguien a reflexionar, priorizar su salud, tener fe y ser más auténtico.

—Un amigo hablaba de que la vida era como un álbum de barajitas (pegatinas). Que todos venimos con el álbum completo y debemos ir pegando allí las barajitas y no valen pegar repetidas. ¿Cómo imaginas que es tu álbum? ¿Qué barajitas repetidas has tratado de pegar y cuáles te faltan?

—Mmmm, no lo sé. Vivo en el presente, en el aquí y en el ahora. Pensar en el futuro te llena de angustia, ansiedad y te impide disfrutar lo que tienes en este instante, que es un milagro, es la vida, y la vida no es ni ayer ni mañana, es ahora. No me sobra nada ni me falta nada. Estoy feliz y agradecida con lo que Dios me dio. Y lo disfruto intensamente.

#MesRosa Artistas que han superado el cáncer de mama

Fotografías: Flor Jacobs / Estilismo: Caro Fanuchi / Maquillaje: Cami Borsoi / Instagram @LorenaMeritanoOficial / twitter @LorenaMeritano / www.lorenameritano.com

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